La estrategia macrista busca salvar a la policía porteña

Los funcionarios acordaron la idea del "espionaje"; crítica de la oposición
Mientras el gobierno porteño se ocupó ayer de hacer notar que existen cuestiones políticas y económicas por las que distintos sectores rechazan el proyecto de la Policía Metropolitana, legisladores de la oposición, encabezados por el destituido jefe de gobierno Aníbal Ibarra, pidieron la renuncia del ministro de Justicia y Seguridad de la ciudad, Guillermo Montenegro.

El reclamo opositor fue en relación con los procedimientos de la Justicia en el caso de Ciro James, involucrado en escuchas telefónicas a familiares de la AMIA.

Después de que tomó estado público la noticia que constataba un cruce de llamadas entre James y el ex jefe policial porteño Jorge Palacios y el actual, Osvaldo Chamorro, además de la aparición de legisladores de la oposición para apuntalar estas denuncias, las reuniones entre los funcionarios porteños se sucedieron desde bien temprano. La cuestión era planear una estrategia: cómo sortear otra fuerte acusación sobre su futura fuerza porteña, golpeada con el inmediato antecedente de la renuncia de Palacios, acorralado por la Justicia tras las irregularidades en la investigación del atentado contra la AMIA y cuestionado por familiares y víctimas de aquella tragedia.

"Se trató de un espionaje. Hay intereses económicos que están en juego y esto va a ser duro, duro?", vociferó un alto funcionario al salir ayer de uno de los despachos linderos al de Mauricio Macri.

Minutos después, Montenegro confirmaba aquella insinuación, que no fue al azar, en una concurrida conferencia de prensa. "Ciro James no dijo que era policía de la Federal cuando ingresó hace un año y medio en el Ministerio de Educación de la ciudad ni tampoco dijo que trabajaba en el gobierno cuando se anotó para la Policía Metropolitana. Esto habla de una situación poco clara, en la que esta persona intentó ocultarlo por alguna razón. Y se está investigando."

De esta manera, Montenegro intentó explicar una situación que sacudió la normalidad del gobierno porteño, ayer hasta con presencia de legisladores macristas en Bolívar 1 cuando debían estar prestos a debatir en el recinto legislativo por aprobación de las fechas de elección de las autoridades comunales (ver página 16). Eso sí, en la conferencia de prensa, al ministro de Justicia y Seguridad lo acompañaron funcionarios de menor rango; ni Macri ni Horacio Rodríguez Larreta (jefe de gabinete porteño) ni otros ministros aparecieron en escena delante de las cámaras, como una forma de respaldo. Sí lo hicieron en reuniones previas.

A pocos metros de Bolívar 1, en la Legislatura porteña, distintos sectores de la oposición, aunque con ausencia del peronismo, habían llevado adelante, minutos antes, una arremetida contra el funcionario macrista: solicitaron una interpelación al ministro Montenegro, a quien también le pidieron su renuncia por el "escándalo de espionaje que ocurrió en su ministerio, que él trató de ocultar", como dijo la diputada Silvia La Ruffa, ex kirchnerista.

Lo expresó en una conferencia de prensa de la que participaron, además, Raúl Puy y Eduardo Epszteyn (Diálogo por Buenos Aires), Martín Hourest y Liliana Parada (Igualdad Social), Verónica Gómez (Partido Socialista), Patricia Walsh (Nueva Izquierda), y Sergio Abrevaya y Diana Maffía (Coalición Cívica).

Comentá la nota