La estrategia K en el interior bonaerense

Con el cierre de listas a la vuelta de la esquina –el plazo vence el 9 de mayo-, el oficialismo bonaerense entró en estado de conmoción interna. El armado electoral se hace y deshace hora tras hora, al compás de la capacidad de Néstor Kirchner para imponer su voluntad a intendentes todavía remisos -sobre todo en el interior- a exponer su capital político en la aventura testimonial...

A tal punto llega el desconcierto oficial, que ni los ministros "disponibles" para esa jugada saben aún cuál será finalmente el rol que deberán jugar el 28 de junio.

Esas idas y vueltas tienen varias explicaciones. En principio, campea la necesidad de asegurar el mejor diseño para una oferta electoral que deberá seducir a un electorado remiso como nunca antes a dar su apoyo al kirchnerismo, aunque ese sector marche primero en casi todas las encuestas.

La cuestión aquí, es de grados: no es lo mismo 5 puntos de diferencia sobre el segundo, que ocho o diez. De esa luz dependerá, nada menos, el desarrollo del escenario post-28 de junio.

Por lo pronto, el oficialismo aspira a obtener el OK de unos 40 alcaldes para integrar listas, pero hasta ahora tiene confirmados a 10 menos, la mayoría del club del Conurbano que, según el punteo oficialista, arrimará unos 19 candidatos testimoniales a concejal. No todos pondrán el cuerpo, además: muchos apenas arrimarán su apellido, encarnado en algún familiar, como Hugo Curto, el eterno caudillo de Tres de Febrero, que hará jugar a su mujer, Marta Burgos de Curto.

En el interior, la cosecha es magra: como candidatos a concejales figuran, en el chequeo K que deberá luego refrendarse ante la Junta Electoral, los intendentes de Marcos Paz, Leandro Alem, Salto, Colón, San Andrés de Giles, Cañuelas, Belgrano, Trenque Lauquen, Pinto y Ameghino. A lo que hay que sumar al jefe comunal de Olavarría, José Eseverri, que podría encabezar la lista a legisladores por la séptima sección y a Ariel Franetovich, de Chivilcoy, que ocuparía el mismo puesto por la cuarta, con la idea de asumir en caso de resultar electo.

No figuran en el listado, los únicos tres intendentes que podrían mejorar el negro panorama para el kirchnerismo en el interior: Gustavo Pulti, de Mar del Plata; Cristian Breitenstein, de Bahía Blanca y Pablo Bruera, de La Plata. En las tres ciudades ganó Elisa Carrió en 2007, y si se agregan los votos de los pueblos que componen sus secciones en los dos primeros casos (La Plata es distrito único), suman casi 2 millones de sufragios posibles.

Por eso, las presiones sobre ellos se multiplicaron en las últimas horas, luego de que los tres inscribieran agrupaciones vecinalistas en el cierre de alianzas. Las llamadas provinieron de Olivos y también, dato nuevo, de La Plata. Pero ni el jefe de Gabinete, Sergio Massa, ni el gobernador Daniel Scioli pudieron hasta ahora convencer a tres intendentes que tienen imagen positiva superior al 50 por ciento para que jueguen ese capital en una lista que remite a una presidenta que, en esas ciudades, suma un magro 15 por ciento.

De la mano de esas incertidumbres, aún no hay confirmaciones sobre el destino de los hombres del Gabinete nacional que podrían ir a las listas seccionales: el ministro del Interior, Florencio Randazzo, en la cuarta y Massa en la primera. Ni para el vicegobernador Alberto Balestrini, que podría encabezar en la tercera. Tampoco saben cuál será su suerte Mario Oporto, Cristina Álvarez Rodríguez y Daniel Arroyo, del gabinete provincial.

En La Plata se esperanzan con una encuesta cerrada el 27 de abril por una consultora nacional -2 mil casos, 1400 telefónicos y 600 presenciales, en 24 distritos del Conurbano- que otorga allí 31,6 puntos a Kirchner–Scioli contra 22,7 de De Narváez–Solá. Pero saben que ese margen se reduce si se computa la provincia en su totalidad. Otra novedad: allí no se registra que Kirchner pierda votos en un escenario donde no juegue Scioli: el líder del PJ saca 28,7 por ciento contra 23,5 de De Narváez sin la presencia del Gobernador, que jugando "solo", sin Kirchner, obtiene 27,9 contra 23,2 del empresario.

EL FUTURO

Cerca de Scioli no atribuyen importancia determinante a esas especulaciones numéricas: están convencidos de que la hora K ya pasó y de que en junio apenas se juega la posibilidad de terminar más o menos decorosamente un mandato tras el cual no habrá posibilidad de volver a competir por la primera magistratura del país ni para Néstor Kirchner ni para su esposa, la presidenta Cristina Fernández. El gobernador aspira por eso a ser el puente de plata que asegure a la pareja una despedida más o menos elegante del poder.

En ese esquema, Scioli no se apartará de la fidelidad al matrimonio presidencial, pero cuidará su imagen en la campaña: aunque aparecerá en los actos, su discurso no ingresará en el tono amenazante de todo o nada que es del gusto oficial por estas horas. A la par, y de modo incipiente, cerca del Gobernador van imaginando estrategias para el post-28: por ahora, está definido que, en algún momento luego de los comicios, pedirán elecciones internas nacionales en el PJ, y acompañarán ese llamado con una convocatoria a una renovación generacional del partido.

"La idea es volver a juntar al PJ: Reutemann, Scioli, Solá, los federales, duhaldistas, incluso De Narváez serán convocados", contó a DIB un operador con llegada directa a los despachos donde se define la estrategia sciolista. Tendrán dos años para dirimir quién será el candidato a presidente en 2011, tal el objetivo en que están pensando. Pero el escenario de esa disputa será el PJ reunificado, "curado" de las fisuras que provocó la hegemonía K. (DIB)

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