La estrategia electoral K de "peronizar" la campaña

"La estrategia electoral del oficialismo apunta a convalidar las candidaturas testimoniales, peronizar la campaña e imponerse como primera minoría en la provincia de Buenos Aires.

Por Rosendo Fraga

El kirchnerismo, con un fallo favorable de la Cámara Nacional Electoral aunque con una disidencia importante, convalidó las llamadas candidaturas testimoniales y dejó atrás el desgaste que éstas le producen en la campaña electoral. En cuanto a la campaña, la estrategia es peronizarla, buscando sumar como primera minoría los triunfos de los gobernadores justicialistas en Misiones, Formosa, Chaco, Jujuy, Tucumán, San Juan, La Pampa y Santa Cruz, así como los del radicalismo K en Santiago del Estero y Río Negro.

Sobre esta base -y los triunfos posibles en Entre Ríos y Buenos Aires- aspirará a presentarse como primera fuerza frente a una oposición dividida, aunque en la suma de votos nacionales obtenga este año entre 10 y 15 puntos menos que en la última elección.

Esta peronización de la campaña apunta a lograr que la diferencia de votos de Kirchner sobre Narváez en la provincia de Buenos Aires se amplíe, restando votos justicialistas al peronismo disidente.

En la oposición, la dispersión sigue sin resolverse después del cierre de listas, aunque la posibilidad de un acuerdo parlamentario alrededor de media docena de proyectos es la base para su unidad política. Desde la coalición UCR-CC-PS-CONFE y la del PJ disidente PRO se trabaja en este sentido.

El Vicepresidente Cobos ha pasado a asumir una posición activa en la campaña de Mendoza, conciente de que un triunfo en ella deja en pie su candidatura presidencial para 2011, agregando que el candidato opositor puede ser Carrió, Binner o él. Pero también ha dicho públicamente que no renunciará al cargo y que tendrán que desplazarlo mediante juicio político si el oficialismo pretende su renuncia, en una definición que apunta a clarificar su rol en caso de una crisis durante los dos años y medio posteriores a la elección.

En Santa Fe, Reutemann ha negado enfáticamente cualquier negociación con el oficialismo, en momentos que la diferencia que lleva sobre el Socialismo se ha achicado.

Sigue siendo probable su victoria, pero por un margen menor al que tenía un mes atrás. A su vez el gobernador de la provincia, Hermes Binner, aunque su candidato (Giustiniani) sea derrotado no queda por ello fuera de la carrera presidencial, dado que su partido probablemente ganará las elecciones municipales que serán en agosto. La visita de la Presidente Cristina Kirchner a Córdoba confirmó su distancia con el gobernador Schiaretti, quien pelea cabeza a cabeza la elección con el partido de Luis Juez. En cuanto a la provincia de Buenos Aires, el segundo lugar sigue en manos de la lista que encabeza Narváez y en el tercero está la de Stolbizer, sin que hasta ahora se haya polarizado el electorado opositor bonaerense.

Mientras tanto la tensión política se incrementa tanto en la campaña como en la relación del Gobierno con distintos sectores sociales y económicos. La relación con el campo es cada día más conflictiva, como lo muestran las tres manifestaciones contra el Presidente del bloque de diputados nacionales del PJ (Rossi) en Santa Fe y las protestas contra el gobernador Scioli en la provincia de Buenos Aires. A su vez la visita de la Presidente a la localidad cordobesa de Río Tercero fue recibida con un tractorazo. Si bien la Iglesia Católica ha evitado pronunciarse sobre la elección, en un seminario realizado por la Universidad Católica sobre el Bicentenario, tanto Monseñor Carmelo Giaguinta como el Rector de ella (Secca) marcaron sus diferencias con la política del Gobierno en materia de derechos humanos.

En el sindicalismo, mientras la CGT de Hugo Moyano ha tomado distancia del Gobierno en temas como el empleo, los salarios y las estatizaciones (aunque manteniendo el apoyo electoral a Kirchner), la CTA realizó un paro de relativo alcance, pero con 40 cortes de vías públicas en Capital y el Gran Buenos Aires.

Con los medios de comunicación se profundiza el conflicto. Tanto Kichner como su esposa han criticado a los grandes diarios la semana pasada, al mismo tiempo que la pugna por el control de Telecom es un intento del oficialismo por articular una estructura de medios audiovisuales propia y figuras de la oposición, como Elisa Carrió, critican el proyecto del oficialismo de ley de radiodifusión.

Con el empresariado, el conflicto se incrementó en función del apoyo del gobierno argentino al venezolano en la estatización de las empresas del grupo Techint.

Dicho conflicto mantiene en el centro de la escena política la relación del kirchnerismo con Chávez. Mientras el gobierno brasileño defiende las inversiones de sus grandes empresas en la región, el argentino termina apoyando a Chávez en su decisión de estatizar empresas del grupo global más importante del país en Venezuela.

Durante su visita a Brasilia, el Presidente venezolano dijo que sólo las empresas brasileñas están a resguardo del riesgo de estatización en su país. Esto descolocó al gobierno argentino, que pidió una explicación a Chávez y éste respondió diciendo que era una broma. Sin el rol que tenía Venezuela en la compra de bonos argentinos y en la provisión de hidrocarburos, queda claro que esta relación bilateral especial se funda en la simpatía ideológica y los negocios. El conflicto del gobierno argentino con los medios de comunicación se da al mismo tiempo que Chávez, Correa y Morales plantean en forma coincidente acciones para silenciar o controlar a los medios de comunicación privados en sus respectivos países.

En este marco, las entidades empresarias argentinas están asumiendo una posición más crítica hacia el gobierno argentino, percibiendo que en los próximos meses girará hacia una posición más estatista".

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