La estrategia de Duhalde para quedarse con el PJ

Consecuencia inmediata de las desprolijidades del presente proselitista y partidario a las que no está ajena ninguna de las fuerzas que pugna por subirse al primer lugar del podio el próximo 28-, en el peronismo oficialista y opositor todos hablan de reorganización.
¿Pero, cómo, el Partido Justicialista no quedó orgánicamente estructurado con la designación de Néstor Kirchner como titular nacional y la de Alberto Balestrini como presidente en la Provincia?

En los papeles es así. Pero en las formas, parece que después del mandato de las urnas es imperiosa una nueva etapa para acomodar los tantos y, con 2011 como horizonte, fortalecer nuevamente el movimiento, el sello y todo aquello que hace soñar a algunos con competir en las presidenciales con la mítica lista 2.

Se habla de internas, estructuras dinámicas y participación, y resurge la máxima de que quien gana conduce y quien pierde acompaña. Kirchner adelantó su deseo de reaglutinar al peronismo bajo una sola línea de conducción. Antes, Daniel Scioli se manifestó en igual sentido. Balestrini siempre pidió dinamizar las estructuras. Felipe Solá se siente incómodo alejado del paraguas PJ. Francisco de Narváez asegura ser peronista y aspira a competir en 2011 bajo ese sello. Eduardo Duhalde percibe que ninguno de ellos aglutina al justicialismo de la Provincia, añora ser el maquinista del aparato y, tras las elecciones, hará un intento para tomar el timón.

No obstante, la empresa aparece complicada. No se vislumbra una derrota de Kirchner, y eso devalúa el posterior poder de los disidentes. Esa razón, más el disgusto porque "no le hacen caso", ha hecho que Duhalde se aleje un poco de quienes encabezan un acuerdo con más fecha de vencimiento que futuro.

La estrategia

"El ya dijo que después del 29 va a tratar de reorganizar al peronismo de la Provincia, pero primero hay que ver el resultado de las elecciones". La frase de alguien que lo ve casi todos los días sintetiza la jugada. Si Kirchner no gana, o lo hace por escaso margen, Duhalde saldrá a la palestra de inmediato para aprovechar el efecto pos eleccionario. De lo contrario, esperará un tropezón K. Algunos creen que su deseo de venganza contra el pingüino "lo tiene cegado y lo llevará a cometer errores". Otros consideran que entrar por el PJ bonaerense es la mejor manera de esmerilar definitivamente el poder nacional del santacruceño.

"Vamos a ir por el peronismo, vamos a reconstruirlo", vocifera uno de los que nunca se fueron de su lado, incluso a costa de perder una intendencia. "La reorganización es indispensable; el peronismo se tiene que consolidar, como lo está haciendo el radicalismo", insiste quien lo ve a diario.

Duhalde está convencido que es quien puede contener a todos, "pero no para resucitar al duhaldismo, sino para armar algo superador; él será el inspirador, el que ordena, después se verá quiénes son los protagonistas", cuentan. "Balestrini, Scioli, Díaz Bancalari, De Narváez, ¿Michetti?, no pueden ponerse al frente de la reorganización, porque ellos convocan a un sector, pero no al conjunto. Hoy por hoy, la figura más convocante es Duhalde; después se verá qué lugar ocupa", analizan. "Creo que va a dar una mano fuerte, va a tener una participación activa, pero no va a ser candidato", reconoce un familiar.

Existe, además, cierta desconfianza en algunos actores porque "muchas veces Duhalde nos pidió que armáramos jugada, que él volvía, y finalmente no apareció". Hay, también, sectores, como el que acompaña a Solá, que regresarían con la intención de rearmarse desde adentro, pero sin la tutela del caudillo.

"Se está hablando mucho, y como no hace declaraciones y se ha mostrado prescindente más allá del apoyo a la lista de De Narváez, surgen comentarios, pero por ahora él está concentrado en terminar la segunda parte de su libro Memorias del incendio", cuenta un estrecho colaborador. Y reconoce que "después de las elecciones va a volver a tener una participación política, pero sin intención de aspirar a ningún cargo; él insiste en que los cargos ejecutivos deben ocuparlos personas entre los 45 y 55 años, puede ser un hombre de consulta, pero no más".

Duhalde quiere volver, se asume como necesario, tiene cuestiones pendientes con un hijo adoptivo que lo abandonó y quiere ver al PJ como en la época de oro. Pero muchos de los que necesita para esa tarea lo ven fuera de la escena, y las noticias que le llegan por las encuestas dicen que su sueño de ver a Kirchner derrotado en la Provincia no se-ría de efectiva concreción el 28 de junio.

La nota completa en esta edición de La Tecla.

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