La estrategia de Cristina para ganarse a la clase media

En forma sorpresiva, la presidenta Cristina Kirchner anunció que enviará un proyecto de ley al Congreso para eliminar el esquema de deducciones del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores que ganan más de $ 7 mil mensuales en la mano, un viejo reclamo del titular de la CGT, Hugo Moyano
En realidad, la medida beneficiará a la clase media y media alta, que sumará un sueldo anual por la supresión del esquema adoptado en 2000. Procura así estimular el consumo y la paralizada economía, evitar un aumento del desempleo y congraciarse con un sector social que le es esquivo políticamente.

Para hacerle frente al creciente deterioro de imagen, provocar un cambio de expectativas y reforzar su lazo con el sindicalismo ante el frenazo de la economía, el Gobierno coronó ayer una semana de anuncios para obtener respaldo de la clase media y media alta.

Aunque no figuraba en la agenda, la presidenta Cristina Kirchner anunció ayer el envío al Congreso de un proyecto de ley para eliminar la denominada “tablita de Machinea”, el esquema escalonado de decrecientes deducciones en el Impuesto a las Ganancias vigente desde enero de 2000.

La iniciativa beneficiaría a unos 400 mil trabajadores en relación de dependencia o autónomos que ganan más de $ 7 mil netos por mes. También se verían favorecidos quienes perciben un salario inferior a esa cifra, pero que con el medio aguinaldo superan los $ 7 mil mensuales y se ven afectados por la “tablita”. Algo similar les ocurría a quienes trabajaban horas extra y, a fin de mes, descubrían que el adicional se les iba en impuestos.

Cristina Kirchner anunció la eliminación de la tablita después de lanzar un plan para renovar la flota de taxis. “El lunes, antes de partir a Brasil, voy a enviar un proyecto al Parlamento”, dijo, “para impulsar la eliminación total de la tristemente célebre tablita de Machinea”, agregó, y luego explicó que la calificaba así porque se trató de una “medida equivocada”, que castigó a “los sectores que más habían apoyado a la Alianza”.

Del acto, participaron los ministros de Planificación, Julio De Vido; de Producción, Débora Giorgi; el secretario de Industria, Fernando Fraguío, y el titular de la CGT, Hugo Moyano, entre otros. También estaban presentes el presidente provisional del Senado, José Pampuro, y varios empresarios de la industria automotriz, como Cristian Rattazzi.

Para la Presidenta, la tablita era una “medida absolutamente regresiva”, a pesar de que quienes ganaban más pagaban más, y aprovechó para recordar que, durante la gestión de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, “comenzó a ser disminuida progresivamente”. Y se autoaduló agregando que será “justo reconocer que fue esta Presidenta la que impulsó la eliminación total de la tablita”.

“Como dice un viejo refrán, a Dios lo que es de Dios, y al César, lo que es del César”, prosiguió la Presidenta apelando al Evangelio según San Mateo que, paradójicamente, se refiere a que hay que pagar los impuestos.

“Esto significa un aumento de los salarios en forma directa para aquellos trabajadores que tienen un determinado poder adquisitivo”, señaló Cristina, y agregó que “es una medida de justa progresividad en materia impositiva”, y “absolutamente contracíclica para impulsar precisamente el consumo”.

Sin embargo, la Presidenta no explicó por qué la eliminación de la tablita podría considerarse una medida progresiva. Los analistas coinciden en que su efecto será el contrario (ver aparte).

Para legitimar el anuncio, Cristina señaló que “los sectores trabajadores son los que, más allá de las distintas escalas salariales, normalmente gastan todos sus ingresos, no tienen la capacidad de ahorro que obviamente tienen los sectores propietarios de capital”, y destacó que, con la medida de Machinea, “está siendo gravado su trabajo”.

Además, la Presidenta sostuvo que el anuncio “hace a la justicia”, a “la situación que estamos viviendo” y a los objetivos de “un gobierno democrático y popular”. “No es demagogia”, reiteró, anticipando las críticas que podría recibir la iniciativa que claramente busca seducir a los sectores medios y medios altos. Y aseguró enseguida que la medida se enmarca en un modelo económico y político “de participación de los trabajadores en el producto bruto interno en forma creciente”, que busca asegurar el consumo.

Sin embargo, aclaró que “ese consumo debe estar basado en el esfuerzo, en el trabajo y en la producción, no en burbujas especulativas”.

El oficialismo da por sentado que, antes de fin de año, el proyecto será sancionado en el Congreso y que, desde enero, la medida será efectiva. Sin embargo, el Gobierno apunta a que el proyecto incluya algún tipo de compensación para el aguinaldo y trabaja contrarreloj en la redacción que espera concluir durante el fin de semana.

En diálogo con la prensa en la residencia de Olivos, adonde asistió al anuncio presidencial, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, sostuvo que si se aprueba en el Congreso, permitirá que “muchos argentinos de la clase media recuperen el poder adquisitivo y contribuyan al crecimiento de la economía y al nivel de empleo”.

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