La estrategia de ir corriendo el arco

Los empresarios afirman que las medidas implementadas hasta ahora son positivas, pero insuficientes. Pedirán una baja a las retenciones de trigo, maíz y carnes. Además, insistirán para que el Congreso elimine las retenciones a la soja.
El Gobierno recibirá hoy por la tarde nuevamente a la Mesa de Enlace. En el último encuentro se acordaron medidas para incentivar la producción de carne, trigo y lácteos (oficializadas ayer en el Boletín Oficial) y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dejó en claro que las retenciones a la soja y al girasol están fuera de la negociación. Por lo tanto, desde el oficialismo buscaron ayer bajarle el tono al encuentro aclarando que no se prevén nuevos anuncios. Pese a ello, los ruralistas, acostumbrados a ir corriendo el arco a medida que obtienen concesiones, pedirán que se bajen las retenciones al trigo, al maíz y a los cortes de carne de alto valor, que se flexibilicen los tiempos para efectivizar las exportaciones y que se modifique el nuevo sistema para otorgar las cartas de porte. La estrategia es a dos puntas, porque al mismo tiempo presionarán a los legisladores para que eliminen las retenciones a la soja, dejando en claro que van por todo.

Desde el Gobierno afirman que tienen voluntad de acordar con las entidades y que ello quedó demostrado no sólo con la firma del acuerdo del martes pasado, sino también con la rápida implementación de muchas de las medidas que ayer se publicaron en el Boletín Oficial, pero al mismo tiempo remarcan que los empresarios no pueden esperar que todos los martes los reciban dos ministros para tomar nota de sus reclamos y dedicarse a resolverlos durante el resto de la semana. “Nosotros no gobernamos sólo para un sector”, señaló ayer una fuente oficial a Página/12.

Del lado empresario afirman que las medidas acordadas son positivas, pero insuficientes y agitan el fantasma de “las bases” para exigir más avances. “Los productores están disconformes y quieren que haya respuestas”, señaló ayer a este diario una fuente del sector. Reclaman que se reduzcan al menos a la mitad las retenciones al trigo y al maíz, que están en 23 y 20 por ciento. El Gobierno bajó cinco puntos ambas tasas en diciembre, pero desde las entidades afirman que es insuficiente. Con respecto al trigo, sostienen incluso que con el porcentaje actual el productor no está en condiciones de financiar la siembra.

El pliego de condiciones incluye también un pedido para que las retenciones de los cortes de carne de alto valor bajen de 15 a 5 puntos, la modificación del nuevo sistema de cartas de porte al que consideran “complejo” y el alargamiento de los plazos de exportación vigentes en la resolución 543 de la Oncca. Esta última norma otorga 45 días para efectivizar la venta de granos al exterior una vez que se aprueba la declaración jurada y extiende el plazo hasta 180 días si los exportadores pagan las retenciones dentro de los cinco días hábiles posteriores a la aprobación de la declaración. Sin embargo, los productores reclaman que se vuelva al plazo de 365 días.

Aseguran que de esa forma se recuperará el mercado a término que permite pactar contratos a un año y obtener financiamiento. El problema es que las operaciones que se pactan en el mercado de futuros tienen como contracara muchas veces la generación de burbujas especulativas que distorsionan los precios y además, si no se exige el pago de las retenciones por adelantando, alienta otras prácticas especulativas, como la que llevaron adelante las cerealeras a fines de 2007 cuando se apresuraron a presentar las declaraciones juradas antes de que subieran las retenciones para eludir impuestos y aprovecharse de los productores a quienes le compraron granos descontándoles las retenciones que no pagaban. Como si fuera poco, negocian además con los legisladores opositores para tratar de forzar la eliminación de las retenciones a la soja por la vía parlamentaria.

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