"Estoy con las ganas del comienzo de mi carrera".

RACING: Lucas Castromán, que desde ayer trabaja en la Academia, sueña con recuperar su mejor nivel.
Transcurría el segundo semestre de 1997 cuando Marcelo Bielsa asumía como técnico en Vélez, con el desafío de revitalizar a un plantel que había ganado todo en los años 90. Obsesivo y apasionado, como es su estilo, el Loco se daba una vuelta para mirar los partidos de las inferiores velezanas, y en más de una ocasión quedó deslumbrado con el despliegue y las virtudes de un volante de la sexta división, de apenas 17 años, llamado Lucas Martín Castromán. Sin dudar, Bielsa lo promovió a la primera división de Vélez.

Hoy, con el paso del tiempo, Bielsa y Castromán transitan por distintos caminos. Mientras el entrenador intente clasificar al seleccionado chileno para el Mundial de Sudáfrica 2010, Castromán, luego de un intrascendente paso por Boca en 2008, querrá recuperar la grandeza futbolística en Racing, su nuevo destino, equipo al que llegó a préstamo por un año, a cambio de 400.000 dólares.

Ayer, Castromán se entrenó por primera vez con sus nuevos compañeros en la cancha auxiliar de la Academia, y dejó en claro que, a pesar de no estar todavía en plenitud, no perdió la potencia ni la velocidad que lo caracterizan. Asistió en una ocasión a Sánchez Sotelo, autor de las dos conquistas de los suplentes, que vencieron 2-0 a un conjunto de juveniles, y se perdió un gol después de dejar tres rivales en el camino.

Castromán, de 28 años, dejó en claro su deseo. "La verdad es que me siento bien, contento y con la intención de revivir, de renacer futbolísticamente en Racing. En la práctica de fútbol, recién me sentí mucho mejor de lo que creía. Pensé que iba a estar peor por la inactividad. De a poco me estoy poniendo bien físicamente. También debo recuperar ritmo de competencia, pero lo importante es que estoy motivado, con las mismas ganas del comienzo de mi carrera y con la gran ilusión de dar lo mejor de mí para este club, que confió en mis condiciones", dijo, a modo de introducción.

La trayectoria de Castromán reconoció un cambio abrupto cuando a principios de 2005 abandonó su ubicación de volante y pasó a jugar como delantero en el equipo de Vélez, que se consagró campeón del Clausura de ese año, con la conducción de Miguel Angel Russo. "Sos un jugador explosivo y podés lastimar en los últimos metros", fueron los argumentos que esgrimió Russo, entonces, para convencerlo del cambio de posición en la cancha.

"¿En qué puesto me gustaría jugar en Racing? En este difícil momento, quiero ayudar. Puedo jugar como carrilero por la derecha, como enganche o como delantero; eso lo tengo claro y ya lo hablé con el técnico Llop. De acuerdo con cómo me sienta en la semana, evaluaremos con el entrenador si puedo estar el viernes próximo en el banco de los suplentes o incluso jugar unos minutos frente a Huracán", señaló Castromán.

Luego, a modo de confesión, esgrimió la sensación que le dejó su paso por Boca, en 2008. "Quiero señalar delante de todos ustedes -refiriéndose a la prensa- que en ningún momento pensé que estar un año en Boca me hubiera arruinado la carrera. Jamás dije eso. Reconozco que llegué en un año equivocado para lograr continuidad en Boca. Así y todo, no me puedo quejar, porque gané dos títulos, aunque no de la forma que hubiese querido, porque no pude jugar demasiado. Mi presente es Racing y voy a matarme por cumplir", comentó el jugador.

Vélez, Lazio, Udinese, América, de México, y Boca, la selección mayor y un juvenil Sub 20 forman parte de su pasado. Ahora, Castromán desea volver a mostrar su mejor versión.

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