"Estoy convencido que le vamos a ganar a Cavallero"

Una semana después de las elecciones primarias en las cuales por primera vez en años el socialismo obtuvo menos votos que el PJ en Rosario -al menos en la sumatoria de candidatos, pese a que no está vigente la Ley de Lemas-, Miguel Lifschitz admitió que "una cuota de voto castigo" a su gestión existió aunque negó percibir "un descontento generalizado" hacia el gobierno municipal.
Al mismo tiempo relativizó que Héctor Cavallero haya sido el ganador de las internas "habiendo obtenido sólo el 14 por ciento de los votos", tras lo cual marcó las contradicciones existentes al interior de la lista del PJ en la que confluyen kirchneristas, reutemistas y obeidistas. Dijo estar seguro sobre la victoria del Frente Progresista en las generales del 27 de septiembre, aunque aclaró que su proyección personal y su aspiración de pelear por la gobernación "dependerá más de cómo sean los próximos dos años en la intendencia que de un resultado electoral". Descartó buscar un tercer mandato en la municipalidad, carrera en la cual anotó como eventuales sucesores a Horacio Ghirardi, Clara García y Miguel Zamarini. En un extenso diálogo con Rosario/12 analizó también su relación con el gobierno nacional y el escenario a nivel país sobre el cual trazó un duro diagnóstico de no producirse cambios de fondo.

-Pasaron ya unos días de las internas, ¿qué análisis hace ahora del resultado? Si bien es cierto que no hay Ley de Lemas, no puede soslayarse que entre todos los candidatos del PJ le sacaron 52 mil votos de diferencia al Frente Progresista.

-Hay una sumatoria de circunstancias. En primer lugar ninguna elección es comparable a otra, depende de la propia fuerza y también del contexto y de la fuerza del oponente. Las valoraciones que hace el electorado en cada elección son distintas, un mes antes el 28 de junio sacamos el 45 por ciento en Rosario y luego ese porcentaje se redujo notablemente, evidentemente la gente le estaba dando importancia a otras cosas y era una elección muy polarizada y la del domingo pasado fue muy atomizada. Tuvimos muy poco tiempo de hacer campaña por la veda que nos perjudicó, de acuerdo a nuestras últimas encuestas previas Clara (García) tenía aún 40 por ciento de desconocimiento en la ciudadanía.

-¿Cree que hubo cierto voto castigo a su gestión?

-No lo sé, es probable que haya una cuota de voto de disconformidad, siempre hay una porción del electorado que no está satisfecha. De todos modos yo no percibo una situación de voto castigo ni descontento generalizado hacia nosotros. Hay malestar por la situación económica, por la crisis y los oficialismos siempre pagan un costo adicional. Creo que se va a revertir, vamos a hacer una buena elección, y vamos a ganar el 27 de septiembre.

-Una de las lecturas que se instaló el lunes pasado fue que el gran ganador fue Cavallero. El mismo habló de una reivindicación de parte de los rosarinos a su trayectoria e incluso dijo estar arrepentido de su paso por el menemismo. ¿Comparte ese análisis?

-No creo que haber obtenido el 14 por ciento sea una gran elección, cuando un año y medio atrás consiguió casi el 30. Obviamente que ha capitalizado la sumatoria de los casi 30 candidatos del PJ. Está bueno arrepentirse de los errores cometidos en materia política, tal vez debiera arrepentirse de varias cosas más porque después de haber estado con Menem estuvo con todos los sectores del peronismo y hoy va a compartir una lista, siendo él un representante del kirchnerismo en Rosario con quien representa a Reutemann, que aparentemente es su mayor oponente, al menos nos dijeron en junio que eran proyectos contrapuestos. De cualquier forma, serán los rosarinos quienes decidan que espacio le dan.

-En la próxima elección, ¿cree que se plebiscitará su gestión?

-Yo no me estoy postulando a nada y la relación que hay entre un candidato y un gobierno en cuanto a los votos está claro que no se trasvasan. Pero sin duda, la gente mide su satisfacción con la gestión municipal. Igual estoy convencido que le vamos a ganar a Cavallero y vamos a mantener los cinco concejales que ponemos en juego.

-En términos personales, el resultado del 27 de septiembre condicionará su proyección política de cara a la carrera por la gobernación?

-Me parece que depende más de cómo se puedan transitar los próximos dos años de la gestión en la municipalidad. Creo que eso va a tener más influencia que el resultado electoral. En ese sentido creo que 2010 va a ser un muy buen año para Rosario en la medida en que la Argentina se encamine. Este país es difícil de medir, cuando empezamos este año, se había ordenado lo del campo, pero después vino la crisis internacional, una tormenta terrible, el dengue y luego la gripe A. Todo eso altera el clima de la ciudad, la agenda, las prioridades.

-¿Está decidido a pelear por la gobernación?

-La verdad es que no lo sé. Cuando se me consultó no lo negué y muchos interpretaron que ya estaba lanzado. Pero no hubo lanzamiento. Lo vamos a conversar cuando llegue el momento con nuestros aliados. Incluso sería legítimo que el radicalismo tenga su candidato ya que tiene un intendente importante como el de Santa Fe. Tenemos internas abiertas y lo definiremos en ese marco, el problema lo va a tener el peronismo.

-De no buscar ser gobernador, ¿dónde imagina su futuro político?

-Es muy prematuro, toda decisión deberá tomarse en el marco del proyecto colectivo que integramos. Desde luego que vamos a seguir trabajando en política. Pero ya no en la intendencia, ocho años es un buen período, además es buena la renovación.

-El candidato del socialismo para la intendencia en 2011 ¿estará entre Horacio Ghirardi, Clara García y Miguel Zamarini?

-Es probable, cualquiera de ellos puede ser. Son los tres que han tenido más trayectoria en el Ejecutivo o en el Concejo en los últimos años, e incluso ya han hecho campaña. También puede haber otro, puede ser un funcionario de la provincia, por qué no.

-Esta semana volvió a instalar la necesidad de avanzar con la autonomía municipal. ¿Cree que se concretará durante su mandato?

-Desde el punto de vista formal, por ahora, el tema está clausurado por la definición del PJ en torno a la posibilidad de avanzar en el proceso de reforma constitucional. Mientras esa realidad no cambie, y yo soy bastante escéptico de que puede cambiar, tenemos dificultades para concretarla. Lo volví a plantear porque para la ciudad de Rosario es una limitación realmente muy importante en términos de poder satisfacer una serie de demandas de los ciudadanos ya que hoy por hoy no tenemos facultades, competencias ni recursos para darle cauce. Las dos principales demandas que recibo cuando voy, sobre todo a los barrios periféricos, son saneamiento e inseguridad, ambos de competencia provincial. Si bien desde la asunción de Binner hemos avanzado en una mayor articulación en estos temas, hay cuestiones estructurales que sólo se pueden resolver con una reforma más profunda, con la posibilidad de que los municipios tengamos funciones que hoy no tenemos. Desde lo municipal no tengo respuestas a esas demandas. Sin embargo si tenemos una percepción bastante clara de donde está el problema y como podría, no digo solucionarse, pero sí como mejorarse significativamente. Por eso nos parece importante contar con una policía comunitaria, de proximidad, que esté especializada en el delito local, que no son las bandas organizadas, el tráfico de drogas, de gran escala, sino el arrebato, la patota, el conflicto a la salida de los boliches, el vandalismo del mobiliario urbano, el robo al comercio de barrio. Todos esos ilícitos no son tan violentos pero constituyen el 80 por ciento de los casos.

-¿Analiza reflotar la idea de la consulta popular para que los rosarinos se manifiesten sobre el tema?

-Está en agenda. Habíamos evaluado ponerla en marcha este año pero nos pareció que se iba a tergiversar con lo electoral. No hemos abandonado la idea para nada y es probable que en 2010 que no es un año electoral volvamos a instalarlo.

-Además de las competencias, ¿el tema de la autonomía supone discutir la cuestión de los recursos con la provincia?

-Desde luego. Así como es imperioso debatir una ley de coparticipación federal, lo mismo vale al interior de la provincia. Rosario es una ciudad que en los últimos años, por diversas circunstancias, ha ido asumiendo responsabilidades que exceden las funciones tradicionales de un municipio, el caso emblemático es salud pública pero también lo es la GUM, la educación mediante el FAE, el área de defensa civil y emergencias. Rosario es una ciudad muy especial, no es cualquier ciudad: en Argentina tenemos a la Capital Federal que tiene un régimen especial como ciudad autónoma equiparable a una provincia con un presupuesto de 17 mil millones de pesos, y el nuestro es de 1100 cuando tenemos la misma superficie, aunque ellos tienen tres veces y media más de habitantes. Otra ciudad comparable es Córdoba, que es capital de provincia con los beneficios que ello implica y además tiene un régimen de coparticipación más favorable.

-¿Tiene previsto reclamarle más giros a la provincia?

-Hoy, por primera vez en años estamos recibiendo lo que corresponde de coparticipación, sin topes, y hay un aporte adicional por salud. Entendemos que no es suficiente, pero no nos podrían dar más en el marco de la actual legislación. Se tiene que discutir una nueva ley de coparticipación provincial, hoy se reparte el 13 por ciento entre todos los municipios y de esa masa recibimos el 30 por ciento. El Presupuesto de la ciudad debiera ser de 200 millones más, aunque no todos los fondos debieran provenir de la provincia, también de Nación. Está pendiente además la reforma tributaria que permitiría recomponer los ingresos de los municipios. El Inmobiliario, que se coparticipa un 50 por ciento, representaba hace unos años entre el 15 y el 20 por ciento de los ingresos y hoy representa el 5. Nosotros hemos ordenado el gasto, pero la obra pública importante está fuera de nuestro alcance.

-¿Cuál es el estado real de las finanzas municipales? Cavallero dijo días atrás que el municipio no está fundido sino refundido.

-Nunca un Estado se funde, no es como una empresa, en ese sentido que Cavallero se quede tranquilo. Tenemos ahora un funcionamiento más ajustado, pero muchas provincias y municipios tienen dificultades, incluso algunas administraciones no han pagado el aguinaldo todavía, nosotros tenemos un pequeño déficit. Nunca pagamos a los proveedores al contado, ni siquiera cuando teníamos holgura financiera, pagamos a 90, 180 días según los acuerdos y a la disponibilidad de recursos.

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