“Estoy como Nicolino Locche”

Dijo que no renunciará, descartó un plebiscito para definir si debe seguir en el cargo y se quejó del nivel de tensión. Pero desafió: “Me van a tener que aguantar hasta el 2011”.

“Estoy como Nicolino Locche”, dijo ayer Julio Cobos, y convirtió al boxeador que llegó a campeón mundial bajo la fama de ser “intocable” en una metáfora de sus propios conflictos con los Kirchner. El vicepresidente, sostuvo, no evalúa renunciar a su cargo. Piensa, en cambio, preservarse en ese lugar, eludiendo con la cintura de Locche las arremetidas públicas del Gobierno en su contra. “Sólo pueden sacarme con un juicio político”, dijo el mendocino, y esquivó la propuesta de que se plebiscite su continuidad en el cargo.

Al igual que hacía Locche en sus victoriosas presentaciones de los sesenta ante un Luna Park colmado, Cobos también golpeó después de tanto eludir: cuestionó las recientes medidas anticrisis que anunció Cristina Kirchner y reclamó al Gobierno mayor “seguridad”, “confianza”, “previsibilidad” e “institucionalidad”.

El ex gobernador de Mendoza enterró así los rumores de que su renuncia era una hipótesis real, sobre todo después de que el Gobierno, a través del ministro Florencio Randazzo, el piquetero Luis D’Elía y hasta el propio Néstor Kirchner, actualizara sus críticas al vicepresidente radical y reavivara los murmullos de dimisión. “Uno está acostumbrado, porque realmente estos últimos cuatro meses han sido duros, aunque no con este nivel de tensión”, confesó Cobos al diario mendocino Los Andes sobre esos rumores.

Cobos también negó la posibilidad de plebiscitar su continuidad. Esa versión, que no será, la había difundido el intendente de Junín, Mario Meoni, principal operador del cobismo en la provincia de Buenos Aires. El vicepresidente subrayó que “hay una Constitución que respetar”, y así remató: “Sólo pueden sacarme con un juicio político”.

En ese lugar decidió plantarse Cobos con vistas a 2011, un espacio defensivo y, a la vez, con algunos desafíos hacia el gobierno nacional. A lo Locche. Con ese estilo y, hace justo 40 años, aquel boxeador, mendocino como Cleto, venció a Paul Fuji en Tokio y se consagró campeón mundial. Le siguieron seis defensas del título. Cobos no espera resultados menores.

En su ofensiva, no se animó a calificar con puntos la gestión de su compañera de fórmula Cristina Kirchner porque, explicó, “eso se los dejamos a los profesores”.

Les pegó un cross, en cambio, a las últimas medidas anticrisis que anunció la Presidenta, porque “son medidas económicas”, pero advirtió que “el país necesita medidas extraeconómicas también”. Contraofertó, entonces, iniciativas que “tienen que ver con la seguridad, con la confianza, la previsibilidad” y exigió “señales” en ese sentido, como “evitar la delegación de facultades”, “comenzar a hacer coparticipables los recursos a las provincias” e “impedir que se vayan capitales”. Sobre la gestión global de Cristina Kirchner, Cobos reconoció el “crecimiento razonable”, “los índices estables” y “una inflación que se ha detenido un poco los últimos meses”. Pero contraatacó, en seguida, con el argumento de que “han faltado las otras medidas que en esta etapa reclamaba la gente”, es decir, “más institucionalidad”.

El vicepresidente repitió que “cada distrito tiene su particularidad”, cuando lo consultaron sobre posibles acuerdos entre su flamante partido, Consenso Federal (ConFe), y la alianza entre la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica y los socialistas. Es que, según explicaron sus voceros, la estrategia cobista incluye armar acuerdos “en algunos distritos sí y en otros no”. O sea, discriminar en cada caso. Por ejemplo, la candidatura bonaerense de Margarita Stolbizer entusiasma mucho al vice.

¿Vuelve Cobos a la UCR? “No vamos a apurarnos, pero hay ánimo”, respondió con su última finta el intocable.

Víctor Martínez: “Los vices son útiles”

Víctor Martínez compartió la fórmula con Raúl Alfonsín en 1983 y fue el primer vicepresidente de la restauración democrática. Habló con Crítica de la Argentina sobre las particularidades del cargo que ocupó y sobre los recurrentes conflictos entre presidentes y vices.

–¿Por qué se pelean los presidentes con sus vices?

–Porque las de los últimos años fueron alianzas endebles, pegadas con saliva, cuyo objetivo era meramente electoral.

–¿Incluida la Concertación de gobierno actual?

–Sí, claro. Fue un acuerdo con mucho de oportunismo y ahora estamos viviendo las consecuencias.

–¿Quién tiene la responsabilidad de que así sea?

–Es una concausa entre el vicepresidente y la Presidenta. Hay una doble imputabilidad en que Cobos se haya vuelto el punching ball del Ejecutivo.

–¿Ve una salida a esta situación?

–Que Cobos renunciara y dejara vacante el cargo sería peor. El otro camino sería un juicio político pero, aunque se discrepe de Cobos, no creo que haya motivos suficientes. Se debe quedar y tratar de mantener una convivencia pacífica.

–En términos institucionales, ¿se debería modificar el rol del vicepresidente?

–Para nada. Es un cargo con funciones precisas: sustituir al presidente y presidir el Senado, dirigir las sesiones y aplicar el reglamento. Se sabe poco sobre los vices, pero son útiles y necesarios para la democracia.

OPINIÓN

Falta que le pegue al japonés Fuji

Artemio López (Titular de la Consultora Equis.)

Evidentemente, la estrategia de Julio Cleto Cobos es victimizarse. Por ahora le sirve. Frente a la ausencia de poder real, su fuerza consiste –como enseña el deporte del judo– en aprovechar la fuerza del oponente.

Esto es, mientras a Cobos se lo siga nombrando y demonizando, su figura existe. En cuanto esto deje de suceder, su figura, junto a los cuatro intendentes que lo apoyan, dejará de tener visibilidad pública.

De esa manera, al mendocino le será muy difícil mantenerse en la agenda de los medios hasta la campaña presidencial de 2011, que por lo que se ve es su norte más cercano.

Por lo pronto, su intención de volver a la Unión Cívica Radical parece que se demora más de lo que le conviene, y la resistencia de algunos de los miembros de su propio partido más los de la Coalición Cívica permite presumir que se tendrá que conformar con sacarse fotos con cualquiera que esboce una crítica hacia el Gobierno, aunque se trate del duque de Zarazakistán.

Algún día de estos, sus gestos provocadores se le van a acabar y dejarán de ser noticia, a pesar del esfuerzo que pongan los hermanos Solá.

¿Cuántas notas más ganarán la cabeza de la página de los diarios si se vuelve a reunir con el joven entrepreneur porteño Mauricio o con el agrario Buzzi?

Con respecto a su comparación con el gran boxeador Nicolino Locche, hace falta aportar un detalle: Nicolino no sólo esquivaba los golpes de los rivales cuando hacía falta, por ejemplo, ante la disputa de la corona mundial, el petiso le llenó la cara de dedos al japonés Fuji. Algo que Cleto todavía tiene que demostrar.

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