"Ya estoy bien de la cabeza"

El delantero que Gorosito reincorporó al plantel asegura que aprendió de sus errores y se embala con la idea de ser el 9 de River: "Ojalá que deje de ser una promesa y me transforme en realidad".
No siempre hay que mirar lo negativo. De las malas también se puede rescatar algo bueno. El caso de Andrés Ríos es un ejemplo. Es cierto que se equivocó, que una actitud poco profesional (en la madrugada previa a un partido de Reserva chocó el auto que le había presatado un compañero) lo marginó de la Primera, pero no lo esconde. En su momento admitió el error, se quedó afuera de la pretemporada, pero Gorosito le dio otra oportunidad. La falta de delanteros de área hizo que el técnico le abra la puerta del plantel. Y el Vechi, mientras se ilusiona con ser el 9 contra Banfield, en el arranque del Apertura (Fabbiani está suspendido), asume que no puede repetir errores.

-¿Fue duro hacer la pretemporada con pibes de Reserva mientras el plantel estaba en Canadá?

-Sí, fue muy difícil. Estaba con mi familia, los veía por la tele y me preguntaba por qué no estaba ahí. Pero sabía que al otro día tenía que entrenarme acá para estar bien y mantener la esperanza de reintegrarme al plantel.

-¿Qué te respondías?

-Que dejé pasar oportunidades, que no las supe aprovechar. Ahora ya estoy bien de la cabeza y voy a aprovechar esta chance.

-¿Qué tenés que hacer?

-Actuar. Jugar bien, meter goles, responderle al equipo cada vez que me toque entrar, sean diez minutos, veinte o todo un partido.

-¿Te preguntás también por qué todavía no te consolidaste?

-Sí. Se me dio todo de golpe y no lo supe manejar. Después pasó el tiempo, uno tiene buenos y malos partidos, y como estás arriba, bajás. Ahora tengo la cabeza bien y voy a demostrar el jugador que soy.

-¿Tuviste ganas de irte?

-No, porque desde chico quiero triunfar acá. Pero si no me tenían en cuenta ya había asumido que debía probarme en otro club.

-Casi te vas a Arsenal.

-Sí. Hablé con Burruchaga. Era una buena posibilidad, pero seguí entrenando acá, vino Pipo y me dijo que me quede. Por eso no me fui.

-¿Pensaste que no ibas a estar más en River?

-Sí, se me pasó mil veces por la cabeza. Lo que nunca pensé es en bajar los brazos, siempre le metí para que esto suceda. Le estoy muy agradecido a Pipo por la oportunidad que me dio. Sé que ahora tengo que dejar ser promesa y transformarme en una realidad. Soy optimista, estoy convencido de que ésta será una buena etapa.

-¿Es tu última chance?

-No pienso en si es la última o no, quiero aprovecharla al máximo y consagrarme en River.

-¿Tus errores te ayudaron a madurar?

-Sí, todo eso ya está en el pasado, pero aprendí. Eso me llevó a estar lejos del plantel, a no aprovechar los momentos. Quizá suene como un nene, pero no tengo que volver a hacerlo.

-¿Algún compañero te aconsejó?

-Ariel (Ortega) me habló el día que volví a entrenarme con ellos y un par de veces más también. Escuchar consejos de jugadores como él, Marcelo (Gallardo) u Oscar (Ahumada) es importantísimo para mí.

-¿Qué te dijo el Burrito?

-Que aproveche esta chance porque si estoy bien puedo ser un jugador importante para el equipo.

-¿Te puso los puntos en cómo ser afuera de la cancha también?

-Me aconsejó sobre ese tema, me dijo que ya habrá tiempo para disfrutar los momentos con mi familia, con mi hijos y con mis amigos, que ahora tengo que ser profesional al máximo.

-En Reserva jugaste de enganche, ¿ahora vas a pelear por la 9?

-Sí, siempre fui delantero.

-Fabbiani quiere ser el goleador. ¿Vos también?

-Sí, obviamente tengo esas ganas. Y si los dos somos goleadores, River va a salir campeón, je.

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