Estiman que el 90% de los vecinos de San Juan ha sufrido robos

Son escasos los comerciantes que pueden decir "por ahora a mí no me tocó". Aseguran que hasta el caso de Sandra Di Mauro, no había presencia policial en la zona. Temor, indignación e impotencia son los sentimientos que reinan en la zona.
El sector comercial de la calle San Juan está extendiendo hacia la zona sur de la avenida Colón. Y con el florecimiento, también crecieron los delitos. Algunos vecinos dicen que desde este verano se intensificaron los robos, tanto a mano armada, en horarios de funcionamiento de los locales, como las "visitas" nocturnas de malvivientes que no solo roban, sino que destrozan todo lo que encuentran a su paso, como en el caso de la mercería, a la que le robaron 24 horas después de la marcha y reunión realizada en la sede de la jefatura policial pidiendo seguridad.

Para continuar reclamando medidas que logren poner un fin a la delincuencia, que no solo arrebata los recursos que con esfuerzo y trabajo obtienen, sino también vidas, los vecinos convocan a toda la ciudadanía a una marcha. La concentración está prevista para las 17 en la esquina de Gascón y San Juan.

Los vecinos calculan que alrededor de del 90% de los vecinos -particulares o comerciales- de la zona han sufrido robos. Y aunque sin rigor científico, la percepción parece muy exacta, a juzgar por los testimonios recogidos por LA CAPITAL. No hay vecino que no haga mención no solo a su caso, sino a lo sufrido por otros comerciantes y habitantes de la zona. Y cada uno da cuenta de más de 5 casos.

"No sé cómo poner en palabras lo que nos está pasando. Miedo, bronca, impotencia" reconoció Cecilia, responsable del locutorio y polirrubro en San Juan entre Alvarado y Castelli, negocio que tiene 13 años. Aseguró que la situación "ha empeorado este verano".

"Nos han robado 15 veces, algunas a mano armada, en horario de comercio y otras veces en la madrugada, no solo roban sino que rompen" señaló la mujer acongojada por la violencia que se está viviendo en la zona.

"Vemos frenar una moto y quedamos con el corazón en la boca, estamos todo el tiempo alerta" agregó lamentando que "no se ve un policía ni patrullero a ninguna hora y los sábados es peor", mientras los ladrones "se jactan de que son menores".

"Algunos vecinos pagan adicional a un policía, nosotros no podemos afrontar ese gasto y estamos desprotegidos" señaló.

"Me planteo que ya no soy yo sola la que me expongo, sino a mis hijos que son grandes y nos ayudan".

A una cuadra, Natalia, en la panadería Bet-el está atenta a un monitor que registra el movimiento en los alrededores. Además en el local han puesto alarma y tienen un portero eléctrico. "Hacemos horario corrido, pero en entre las 14 y 16 ó 17, que hay poco movimiento tenemos la puerta cerrada" reconoce agregando que "también tenemos seguro". Como casi todos, ese comercio ha sido víctima de la inseguridad. "Entraron de noche, se llevaron poco y nada, pero si hubo roturas".

La joven reconoció que la inseguridad no es solo en los comercios. "A una de las empleadas la golpearon y le robaron la cartera acá, a dos cuadras, cuando venía a trabajar".

Como medidas de prevención, además de todas las mencionadas, señaló que "nunca hay nadie solo en el negocio, tratamos que haya dos o tres personas adelante y hay dos hombres en la parte de atrás".

Adela, en la frutería de San Juan y Rawson, contó que "tuvimos que clausurar una ventana" porque, de noche, siempre les entraban a robar por ahí. "No es mucho lo que roban, pero qué desastre que hacen, lo que se gasta para reponer lo que rompen" señaló, considerando que "la situación es terrible, asusta".

En frente, Pedro, del autoservicio San Juan, lamenta que la situación haya llegado a un extremo tan grave como la pérdida de una vida, y asegura: "esto no es de ahora, hace 5 años era lo mismo". Y sostiene que "en nuestro caso lo solucionamos juntándonos entre algunos vecinos y pagando el adicional a un policía".

"No sé si lo vamos a solucionar con una marcha o una reunión, pero así no se puede seguir".

En una peluquería cerca de Falucho, Tania reconoce que afortunadamente no ha sufrido robos. "Pero estamos permanentemente con la puerta cerrada con llave y alertas". La joven agregó que "ahora hay policías porque pasó lo de esta chica, pero sino, no se ven".

En la ferretería de la esquina de San Juan y Falucho, Raúl está indignado. "A mí todavía no me tocó, pero ¿qué vamos a esperar? Esto me preocupa enormemente". Para el hombre, "tenemos que darle apoyo al intendente, a la policía y a los jueces y agradecerles lo que están haciendo, pero también hacerles entender que no es suficiente".

Comentá la nota