Estiman pérdidas de 3000 a 9500 millones de pesos

Según la CAME, las ventas en julio bajarán el 15%; en los restaurantes hay un 50% menos de clientes
Nadie duda de que la gripe A tiene un efecto negativo en la economía. Pero mientras algunos economistas se animan a poner números al impacto de la pandemia, otros, más cautos, sostienen que es aventurado hacerlo. Los economistas que hicieron esa estimación creen que el impacto de la pandemia oscilará entre el 0,5 y el 0,9 por ciento del producto bruto interno (PBI), es decir, entre 3000 y 9500 millones de pesos.

Las primeras cifras las aportó el Estudio Orlando J. Ferreres & Asociados: el impacto puede alcanzar los US$ 2490 millones de dólares, equivalentes al 0,9% del PBI. "Hay un factor psicológico que genera en mayor medida el efecto sobre la actividad. El impacto final dependerá de la duración del temor que provoca la pandemia", dijo el economista jefe de ese estudio, Fausto Spotorno.

Hernán Hirsch, de RSH-Macroeconómica, estimó que el golpe producido por los efectos de la propagación de la enfermedad llegará al 0,7% del producto, unos $ 7000 millones. Mariano Lamothe, economista de abeceb.com, aportó un número similar, aunque más fino. "El impacto de la gripe A va a ser de 5730 millones de pesos si la epidemia se extiende durante un mes", dijo.

Otros economistas opinaron que brindar cifras es muy complejo y hasta aventurado. El economista de M&S Consultores, Rodolfo Santángelo, fue contundente: "Nadie tiene la menor idea. El efecto neto es negativo, pero está acotado. Si no me compro la corbata en julio, la compro en agosto".

Según el secretario de prensa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Vicente Lourenzo, esto no necesariamente es así: "Lo que no se vende en julio no se venderá en agosto ni en septiembre. Agosto es un mes bisagra, porque la gente deja de comprar cosas de la temporada invernal. Lo único que hay en el horizonte es el Día del Niño, que representa un sector muy chico".

La percepción de la CAME es que los efectos de la gripe A son devastadores en los comercios. El mes pasado se registró una disminución de las ventas del 10% respecto del mismo mes de 2008 y, para este mes, la caída no se detendría: se estima un 15% menos de ventas, en una época históricamente considerada de las mejores en cuanto al volumen comercializado, ya que la gente dispone de más dinero para gastar por el cobro del aguinaldo.

"El impacto es muy fuerte. La realidad es que las ventas vienen en caída. Teníamos la esperanza de que después de las elecciones esto se revirtiera, pero la gripe A provocó un gran susto en la población y redujo notoriamente la circulación de gente en la calle", dijo Lourenzo.

Y como para rematar un panorama poco alentador, el integrante de CAME, que agrupa 950 cámaras del país (unos 700.000 comercios), recordó que tampoco será posible contar con el comprador del interior que venía a Buenos Aires durante el receso invernal. "La gente de las provincias tiene miedo de venir, por lo tanto tampoco se les va a vender a ellos. Para algunos negocios esto puede ser el toque final para bajar la persiana."

En los shoppings no midieron el impacto de la gripe A, pero reconocen que hay menos gente, a pesar de que reforzaron las medidas de higiene en los lugares comunes y de que colocaron alcohol en gel en el patio de comidas y en los locales. Sin embargo, no cerrarán sus puertas a menos que haya una disposición del Gobierno.

"Viene aquel que tiene que hacer una compra específica. Entra, compra y se va, no se queda mirando vidrieras. Sí dejó de venir la persona que usaba el shopping para esparcimiento", dijeron fuentes de APSA Centros Comerciales, la división Shopping del Grupo IRSA, que reúne a Alto Palermo, Abasto, Paseo Alcorta, Patio Bullrich, Baires Dot, Buenos Aires Design, Alto Avellaneda, Alto Noa, Córdoba Shopping, Alto Rosario y Mendoza Plaza Shopping.

Mesas vacías

Pero sin duda uno de los sectores más golpeados por la gripe A es el gastronómico. El presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confitería y Cafés (Ahrcc), Luis María Peña, confirmó una disminución de la afluencia del 50% en promedio.

"Es imposible afrontar el costo de levantar la persiana. No conviene abrir en este contexto. Muchos abren con la expectativa de que esto mejorará, pero la realidad es que, desde la crisis financiera, venimos golpeados y nunca logramos levantarnos."

Entre otras cosas, Peña reclamó al Gobierno reducir las obligaciones fiscales y previsionales y suspender los aumentos salariales de hasta el 30% acordados para el sector el pasado 29 de junio. "La gente no va a poder cumplir sus obligaciones. El 70% son pequeños establecimientos. Por la crisis financiera ya cerró el 7% de los 10.000 establecimientos que agrupa la Ahrcc. Es una situación preocupante", reconoció Peña.

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