Estiman que 30 mil mendocinos viven en propiedades alquiladas

Son cálculos de los entes privados, aunque no hay datos oficiales. Faltan créditos para inquilinos
El sueño de la casa propia es más una vana esperanza que una posibilidad cierta para miles de mendocinos que ven cómo las probabilidades de comprar o construir una vivienda se presentan como inalcanzables, tanto en el mediano como en el largo plazo. En total serían unas 30 mil las personas que alquilan en nuestra provincia, aunque no existe información oficial sobre el asunto y estos datos son estimaciones de entidades privadas.

En febrero de 2008 el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) dejó de medir las cifras de los alquileres, tanto de la cantidad de gente como de los precios de los arrendamientos, se supone que por el vigor con que se sucedían los aumentos que asfixiaban cada vez más los bolsillos de los locatarios.

"Creemos que hay unas 30 mil propiedades en alquiler en la provincia", comentó Edgardo Civit Evans, delegado en Mendoza de la Unión Argentina de Inquilinos. Esta cifra representa sólo una parte del déficit habitacional de la provincia, es decir, aquellas familias constituidas que no poseen una vivienda propia. A esa cifra se le debe agregar las miles de personas que viven con sus hijos en las casas de sus padres y, lo más preocupante, la enorme cantidad de gente que va a parar a villas de emergencia.

La causa, en todos estos casos, es la misma: la posibilidad de comprar una casa es casi un imposible. "No hay créditos accesibles ni políticas de vivienda. Cada año que pasa sin que se construyan hogares para las nuevas familias, significa incrementar ese déficit habitacional en algunos puntos", explicó Civit Evans, quien aseguró que ese índice casi se triplicó en los últimos 30 años, producto de la sistemática falta de políticas de Estado en la materia, que generó un faltante de 3,1 millones de casas en la actualidad en todo el país.

Un dato que sirve para graficar la poca posibilidad de acceso que tiene el grueso de la población a un crédito o a la cuota de una vivienda y, específicamente, las personas que se encuentran alquilando, es la recepción que tuvo el programa de créditos hipotecarios para inquilinos lanzado en 2006: se estima que del cupo de 4 mil préstamos que había disponibles para Mendoza se tomaron sólo 300.

"La política de viviendas es una gran deuda pendiente en este país desde hace muchos años y, pese a que desde 2003 aumentó la cantidad de casas que se construyeron, no se logró disminuir el déficit", opinó Amalia Monserrat, diputada del Confe y vicepresidenta de la comisión de Ambiente, Urbanismo y Vivienda.

"El problema de la falta de viviendas en Mendoza tiene nombres y apellidos: la Nación no cumple con lo que se compromete a hacer y los funcionarios no salen a pelear los fondos", aseguró Alejandra Naman, senadora por el ARI, hoy en el Frente Cívico. "Del Plan Federal, por ejemplo, quedaron 5 mil casas sin construir, imaginemos cuánto alivio le pudo haber traído eso al déficit habitacional", indicó la legisladora.

La víctima de las últimas décadas ha sido la clase media, que ha dejado de adquirir una vivienda, excepto que obtenga alguna ayuda del Estado. "Permanentemente viene gente a pedirnos ayuda porque los requisitos del Banco Nación y el Hipotecario son inalcanzables", explica Monserrat.

En consecuencia, muchas personas buscan alquiler y los precios de estos suben constantemente, e impiden a su vez, que estas familias puedan pagar una casa nueva, generando un círculo vicioso difícil de abandonar y acrecentando la brecha entre ricos y pobres.

"Estamos asistiendo a un terrible proceso de concentración", concluyó Civit Evans, mediante el cual "el déficit habitacional continuará en constante aumento".

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