FMI estima que la Argentina no crecerá durante 2009

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que Argentina no crecerá en 2009 y pidió al país una mayor previsibilidad fiscal, justo cuando en la Casa Rosada se analizaría volver a pedir un préstamo para enfrentar la crisis.
El organismo multilateral de crédito publicó un informe elaborado para los países del Grupo de los 20 (G-20), donde también pronosticó que el país volverá a crecer en 2010, pero a un ritmo tibio de 1,5 por ciento.

Asimismo, ratificó que la economía global crecerá sólo medio punto en 2009, el nivel más bajo en 60 años, y que los precios de los commodities no se recuperarán mientras se mantenga una actividad económica deprimida.

Sus perspectivas llegaron en un momento en el que el Gobierno analiza la posibilidad de volver a pedir préstamos, después de más de tres años de inexistente relación.

Si bien las cuentas argentinas todavía no sufrieron mayores complicaciones, la desaceleración en la actividad, el freno en la recaudación impositiva y la necesidad de no tocar las reservas de Banco Central desvelan al Ejecutivo.

La administración de Cristina Kirchner pretende una flexibilización del organismo dirigido por Dominique Strauss-Kahn tratando de evitar que imponga condiciones que afecten su política económica en caso de adquirir un crédito.

Justamente, en la reunión del G-20 que se concretará el 2 de abril en Londres, Inglaterra, se debatirá un proyecto -con alto voltaje kirchnerista- para modificar el Fondo.

En 2004, el entonces presidente Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula Da Silva presentaron la

Cumbre de las Américas un "proyecto americano" para cambiar las exigencias del FMI.

El pedido de ambos gobiernos se centró en la necesidad de modificar el criterio utilizado para calcular determinadas metas fiscales, como superávit primario.

Además, el segundo punto señala que el aspecto social también debe ser tomado en cuenta a la hora de establecer un marco de negociación para las deudas de los países con el organismo.

Argentina y Brasil conforman en términos económicos casi toda la influencia latinoamericana, pero el reclamo beneficiaría a los 32 países americanos que pertenecen al Fondo.

El país es formalmente miembro del organismo, junto a otros 180 países de todo el mundo, pero desde que en diciembre de 2005 pagó unos 9,810 millones de dólares con reservas la relación con los directivos fue poco menos que virtual.

Por su parte, a pocos días de asumir, Barack Obama dijo que quiere una reforma del FMI que permita "dar mayor voz a las naciones en desarrollo".

Por ello, el proyecto argentino brasileño se convertirá en una cuestión clave en el encuentro del G-20, siendo también un punto de inflexión para analizar la posibilidad del reinicio del diálogo entre la Casa Rosada y el FMI.

De todas maneras, en los últimos días el Gobierno hizo un par de guiños a Strauss-Kahn.

En primer lugar, envió al vicepresidente del Central, Miguel Pesce y a los secretarios de Finanzas, Hernán Lorenzino, y Política Económica de Hacienda, Martín Abeles a Londres, donde se reunieron con directivos de segunda línea del organismo.

Y en segundo lugar, el ministro de Economía Carlos Fernández almorzó junto al embajador de Estados Unidos, Earl Anthony Wayne, con quién analizó la próxima cumbre del G-20 y conversó la necesidad de un cambio en el Fondo.

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