"Este triunfo va a fortalecer a los gobiernos democráticos de la región"

Lo dijo a Clarín el presidente Morales. Una enviada del diario lo acompañó a votar a su tierra.
"Este triunfo fortalecerá a los gobiernos revolucionarios y democráticos en Sudamérica. Será muy importante para la región". Faltaban unas horas para que Juan Evo Morales Ayma empezara a vivir el día de su reelección como presidente de Bolivia y así respondió a Clarín sobre cómo explicaba su victoria aplastante ante la tendencia en baja entre algunos pares de izquierda de América latina.

La lluvia y el calor en el trópico hacía agua al aire. Evo Morales, de 50 años, soltero, padre de dos hijos de 15 años y de diferentes madres, dirigente cocalero y presidente de Bolivia desde diciembre de 2005, llegó a El Chapare, en el departamento de Cochabamba, para votar en su tierra.

Lo hizo temprano. Cuando todavía faltaban quince minutos para las 7 de la mañana, dejó el hotel de Villa Tunari, donde durmió unas 5 horas, y manejó su 4x4 negra hasta Villa 16 de septiembre. "Aquí en El Chapare ando solo. A veces me vengo con el Iván (su vocero) de copiloto", dijo cuando le preguntaron si él siempre manejaba.

El camino de la capital del trópico -la zona que más llueve en el mundo, según aseguran sus habitantes- hacia Villa 14 de septiembre toma unos 15 minutos. Después de dejar la ruta se debe pasar una "tranca" -un puesto de vigilancia- que, según aseguran, es para controlar el narcotrafico.

Después de pasarla, Morales recorrió ayer más de 20 kilométros por un camino empedrado rodeado de una vegetación verde húmeda. A la altura de las 30 casas que integran el centro de "Villa 14", la policía sindical cocalera formaba un cordón de seguridad. Vestían una "polera" -una remera azul, uno de los colores del Movimiento al Socialismo (MAS). Había unas cien personas cuando Morales llegó a las 7 de la mañana.

El comité de bienvenida lo encabeza Juanita Anicieta Oreyana, una dirigente cocalera que había armado collares de hojas de coca y margaritas blancas. A unos metros, en el tinglado de la Central Agraria Villa 14 había preparado un desayuno. En un rincón, una pintada decía "La hoja sagrada de Bolivia". En las mesas se repartía sopa de pescado, surubí a la plancha con yuca y p'uti de plátano verde. Morales se sentó al lado de su hija, Eva, y comió con ganas el plato típico de su zona. Afuera, la lluvia seguía y volvía de barro las calles.

En el patio de la escuela donde votó Morales no cabía una persona. Cientos de campesinos armaban serpentinas de filas desde las seis y media de la mañana. Apenas se movieron cuando "El Evo" -como lo llaman aquí- irrumpió rodeado de una nube de periodistas. Bajo la lluvia esperaban en silencio verlo votar. Morales votó en la mesa 13 y con el número 48. Se lo veía contento, saludó a todos los que le tendieron la mano y partió a internarse aún más en la región de El Chapare.

El camino principal después de "Villa 14" sigue por más de 20 kilómetros hasta casi terminar en San Francisco. Ahí, cuando la selva come la ruta, está la casa donde vivió Evo Morales toda su vida. El presidente de Bolivia nació el 26 de octubre de 1959 en Orinaca, provincia Sud Carangas del Departamento de Oruro. Pero su familia dejó esas tierras para instalarse donde ahora tiene su Chaco, una de las tres propiedades pequeñas que declaró como patrimonio.

La casa sobre la mano derecha es de madera y con una estructura típicamente del trópico. Tiene aberturas, pero carece de ventanas o puertas. El suelo es de tierra apisonado y una escalera irregular lleva a la parte de arriba. El viejo dormitorio de Morales es un entrepiso donde sólo queda colgado un afiche con su cara y la del presidente venezolano, Hugo Chávez Frías.

Ayer, mientras la recorría, Morales contó que le gustaba cocinar cuando vivía ahí. "A las seis de la mañana tenía preparado el almuerzo y la cena para mí y los 20 que trabajaban conmigo". Después siguió caminando hacia una pequeña laguna. "Era mi baño", bromeó.

En cada pueblo de El Chapare, los sindicatos siguen siendo fuertes. Hasta no hace mucho cumplían las funciones que el Estado no hacía: construir caminos, dar asistencia, construir escuelas. Por eso la mayoría de sus pobladores siguen sindicalizados. La mayoría en esta región son cocaleros.

Ayer al mediodía muchos aprovecharon un rato de sol para airear las hojas en lonas gigantes sobre el patio de sus casas. La que crece en esta zona es más amarga que la de Los Yungas, la otra zona cocalera. Y según dicen en voz baja, es la preferida de los narcos. Por eso acá los gobiernos anteriores aplicaron una política de erradicación de la coca con apoyo de EE.UU. Evo Morales tuvo como una de sus luchas defender el cultivo de coca legal para fines medicinales y legales.

"Ahora ya no nos persiguen", contaba ayer un cocalero. Sobre el destino de cocaína de la hoja de coca explicaba que eso era problema del gobierno que debía vigilar para que no suceda. "Nosotros la cosechamos, no podemos luchar contra los narcos."

Otra de las fortalezas del gobierno de Morales es haber llevado el Estado a El Chapare y al resto de los hogares pobres de Bolivia. "Estamos en las casas de todos los bolivianos", explicó Morales. Hacía referencias a los bonos estatales: "No son la mejor solución, pero son un alivio para los más pobres", aseguró a un grupo de periodistas el sábado.

"El presidente Evo es honesto. Mire, no hemos mejorado por ser el presidente", decía a Clarín Tomás Chugar, cocalero de Villa 14. Estaba cerca de Nérida Mérida y de Lisney Choque, dos nenas de 9 años que ayer le dieron una carta a Morales donde le pedían "una escuelita linda". Después, ante un megáfono, le solicitaron "que no deje de ser honesto, que se cuide de la gente mala a su alrededor". Porque, finalmente, "El Evo cumple y el pueblo está en el poder".

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