“Este proteccionismo encubierto puede llevar a una desglobalización”

“Este proteccionismo encubierto puede llevar a una desglobalización”
Acaba de volver de Davos, donde va todos los años desde 1990. Dice que el ambiente nunca fue más sombrío. Y asegura que el “mercantilismo financiero” de los gobiernos a través de sus planes de ayuda no llevará a nada bueno en el largo plazo
Director de la prestigiosa London School of Economics (LSE), Howard Davies es lo que se dice un habitué de Davos. Y compartió con El Cronista sus impresiones sobre el foro de este año, que seguramente pase a la historia.

–¿Es cierto que este año había cierta atmósfera de pesadumbre en Davos?

–El foro de Davos de este año fue por lejos el más sombrío en el que haya estado y vengo asistiendo todos los años desde 1990. Parecía haber una regla no escrita por la cual cada disertante tenía que ser un poco más pesimista que el anterior. Y la depresión no estaba de ninguna manera limitada al sector financiero. Estuve reunido con líderes del sector automotriz, que nunca habían visto una caída tan brusca en la demanda en un período tan corto de tiempo. Y la gente de las aerolíneas y la industria del turismo estaban enfrentando una situación similar.

–Los líderes políticos fueron las estrellas. ¿Ellos se mostraron algo más confiados de que se puede salir?

–Los políticos, si bien hicieron un esfuerzo por sonar positivos, no consiguieron imponerse a la atmósfera general de desaliento. Mientras que todos dijeron haber aprendido de las lecciones de los años treinta y aseguraron que no recurrirían al proteccionismo bajo la forma de tarifas a la importación, en la práctica estamos viendo un proteccionismo encubierto, o lo que se está llamando un “mercantilismo financiero”. Esto quiere decir que los gobiernos están incluyendo muchas condiciones a su apoyo a los bancos y los industriales. Les están pidiendo que usen la asistencia financiera oficial sólo para las operaciones locales, incluso si esas operaciones están íntimamente conectadas a una red global. Si todos los gobiernos hacen esto veremos el inicio de un proceso de desglobalización, con el cual todos saldremos perdiendo a la larga.

–¿Qué sacó de positivo de sus encuentros?

–Quizás exista ahora una mejor comprensión de la escala del desafío que estamos enfrentando colectivamente. Quizás los gobiernos que aún no estaban convencidos de la necesidad de tratar de estimular la demanda doméstica, actuarán ahora de una manera más efectiva.

–¿Qué se decía de la administración Obama? ¿Hay expectativa?

–Todos los ojos están ahora puestos en Washington. En Davos no había representantes senior de la administración Obama, de modo que es difícil decir cuál será su actitud hacia los temas globales. Pero si pueden implementar un estímulo fiscal en la escala que predijeron eso podría ayudar a suavizar la caída al menos. El problema es que se puede gastar bien o gastar rápido, pero rara vez ambas cosas al mismo tiempo. Entonces, un estímulo temprano puede estar mal orientado. De todos modos, es algo esencial para que el mundo hoy pueda evitar un depresión al estilo de los años treinta.

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