Con este plan político, el Gobierno podría pedirle plata al FMI sin sonrojarse

Por Hugo Haime Analista político. Titular de Haime & Asociados

Adelantar las elecciones nacionales le permite al oficialismo pasar a la ofensiva. Una oposición unida en Córdoba y Buenos Aires podría obtener un buen caudal

Y finalmente apareció el ‘Plan B’ del Gobierno. No es un plan económico, es un plan político. Conservar el gobierno y el poder de decisión en un año en el que a los problemas internos se suma la crisis internacional. En un momento en que diálogo y soluciones era la demanda de la sociedad, los tiempos que venían no hacían más que preanunciar apariencia de diálogo, falta de soluciones, conflictividad social en ciernes, puja de intereses sectoriales,cuestionamientos a decisiones del gobierno en el Parlamento, una potencial derrota electoral en la Capital, problemas fiscales en las provincias, deshilachamiento de la fuerza política propia. Y una oposición que comenzaba a armarse tanto por el lado del peronismo disidente como por el lado de Coalición Cívica, la UCR, Cobos y el socialismo.

Es que el resultado electoral del 2009 no sólo condiciona los márgenes de gobernabilidad sino que también pone marco a las futura discusión sobre las candidaturas presidenciales y el destino político futuro de Néstor Kirchner.

El adelantamiento electoral es una respuesta táctico-electoral sorpresiva e inteligente que le permite pasar al Gobierno de una situación defensiva a una ofensiva. Aprovechó la decisión de Macri que pretendía sacar ventaja con su propio adelantamiento electoral en una ventaja para sí mismo.Y además puso en suspenso la ofensiva de fuerzas políticas y sociales y los obliga a repensar cómo seguir. Cerró el libro de pases en el PJ , convirtió tiempos políticos y económicos que le jugaban en contra en aliados. Jaquea alianzas que se están constituyendo. En síntesis, una operación política que le permite tener mayores grados de libertad de los que tenía hasta ahora, y lo vuelve a poner en el centro del escenario político.

Pero además planteó una estrategia electoral, poniendo a la crisis financiera internacional como marco de la agenda pública de inseguridad, desocupación, aumento de precios y bajos salarios. El Plan B es entonces la respuesta política del Gobierno a la crisis económica, plan que hasta podría permitirle aceptar plata del FMI sin sonrojarse.

Las claves del resultado final del oficialismo estarán en lo que suceda en la provincia de Buenos Aires y en Santa Fe. En la Provincia, para tener claro el panorama hay que saber tres cosas aún no definitivamente contestadas 1) Si Kirchner será candidato b) Si Macri, De Narváez y Sola se consolidan como oposición o se quiebran 3) si hay alguna posibilidad de que la oposición en la Provincia se unifique. En el caso de Santa Fe, de las definiciones de Reutemann dependen 3 a 5 puntos nacionales para el oficialismo.

¿Y la oposición que hará?. Lo previsible, o intentarán alguna audacia para poner en jaque la estrategia del Gobierno. El PRO más el peronismo disidente intentarán dar el batacazo electoral en la provincia de Buenos Aires. De ese resultado dependen el destino político de Macri y de Solá. Carrió, la UCR, Cobos y los socialista y Juez en Córdoba deben decidir si se unen. Si lo hacen, pueden tener un interesante paquete de votos nacionales.

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