“Este es un acto democrático, pero no neutral”

Con la presencia de las Madres de Plaza de Mayo, militantes por los Derechos Humanos, funcionarios, dirigentes sociales y vecinos, se conmemoró el 33º aniversario del último golpe militar. Además del pedido de juicio y castigo para los responsables de la dictadura, se criticó el actual discurso público que reclama pena de muerte.
La plazoleta Nelly Dorronzoro volvió a ser el sitio elegido por las autoridades municipales para realizar, ayer por la mañana, el acto en conmemoración del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, a 33 años del último golpe militar. La recordación fue encabezada por las Madres de Plaza de Mayo Rosa Palazzo y Ana Aguirre y la intendenta Graciela Rosso. Asistieron gran cantidad de funcionarios municipales, además de concejales, vecinos y un puñado de jóvenes.

Al pie del monumento que recuerda a la docente y férrea defensora de los Derechos Humanos Nelly Dorronzoro, quien rompió el silencio fue Eduardo Racedo, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de Luján y director de Sistemas de la comuna.

"Hoy se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Y esta palabra, conmemorar, es importante reafirmarla porque hasta que este día fue instituido buscábamos palabras que se ajustaran a la convocatoria del 24 de marzo. A veces eran eufemismos, a veces decíamos recordar... ¿Recordar qué? Obviamente había que recordar el golpe de estado del 24 de marzo, pero siempre había una actitud ambigua al decir cómo convocábamos", expresó Racedo.

El funcionario enfocó sus palabras en un tema que terminó siendo recurrente durante el acto: la defensa de la vida "ante tanto discurso que pide la pena de muerte".

"Este es un día por la vida, convocamos por la vida. ¿Y por qué estas dos palabras? Conmemoración y vida. Primero, porque sabemos ahora claramente qué es lo que nos convoca, para que nunca más suceda lo de hace 33 años. Esto es un espacio por la vida. Esto tiene que ver con estos discursos que hoy están circulando en nuestra sociedad, por aquellos que están abogando por la pena de muerte. La nuestra, nuestra convocatoria, nuestra militancia, es una militancia por la vida. Hace 33 años se abrió en este país un espacio de muerte. Nosotros no queremos recordar aquello como un homenaje a la muerte, sino todo lo contrario, como un homenaje a la vida. Apostamos a la vida".

La siguiente oradora fue Esther Villieri, de la Comisión de Derechos Humanos. "Es lindo ver, porque hubo ocasiones en las que éramos cuatro, que cada vez somos más los que apostamos a la memoria. Y apostamos a la memoria para que lo que sucedió durante la última dictadura militar no vuelva a pasar nunca más en nuestro país".

Fiel a su estilo, "Chichita" optó por compartir palabras escritas por alguna de las tantas luchadoras que han pasado por nuestro país. En este caso, leyó reflexiones que escribió la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor.

"Mañana, cuando no estemos, cuando todo se haya vuelto oscuro, cuando no nos quede tiempo para desarrollar ni sueños que desgajar entre besos, cuando mis manos se separen de las tuyas y tengamos que apretar los puños con resignación, cuando la boca no tenga más palabras y las palabras desaparezcan en un aturdido remolino, cuando el cuerpo deje de sentir la permanente compañía del miedo, cuando los oídos se acostumbren para siempre al silencio, cuando no estemos, nosotros estaremos regresando", leyó Villieri.

Rosa Palazzo, representante de Madres de Plaza de Mayo filial Luján, expresó: "Este golpe militar no tiene que olvidarse nunca. Marcó una etapa, una etapa que no concluyó hasta que no veamos sentenciados y juzgados a todos los que la organizaron".

Al igual que Racedo, Palazzo destacó que "ahora se habla de la pena de muerte, pero las Madres no queremos la pena de muerte. Que sean sentenciados y juzgados, que los manden a cárceles comunes, que se pudran en la cárcel. La pena de muerte sería muy fácil. Hubo temporadas en que teníamos ganas de destripar a un milico, pero no. Creo que era ponernos en la misma mente bárbara de ellos, era ponernos a la altura de ellos. La pena de muerte no, no porque no den ganas... Pero sí que se arreglen las leyes, que se les ajusticie. Una vez inundamos la Plaza de Mayo con pañuelos que decían "Juicio y castigo a los culpables". Esa fue siempre, y la mantenemos hasta el día de hoy, la consigna, porque así tiene que ser. Tienen que ser juzgados".

En sintonía con recientes expresiones de la presidenta de la Nación, Palazzo dijo que la Justicia "está muy lenta. Se va a conseguir que sean juzgados, pero va lenta la Justicia".

"Queremos que los responsables sean juzgados y sentenciados. Matarlos es más fácil, pero no van a confesar nada y a nosotras nos interesa la verdad de lo que puedan decir ellos. La pena de muerte termina con todo y eso no", reiteró Palazzo.

Con optimismo, la otra Madre presente, Ana Aguirre, dijo que "siempre esperé este momento que hoy estamos viviendo las Madres. Cuando hablaba, muchas veces dije que al árbol le estaban naciendo hojitas muy chiquitas, pero muy verdes. Que esas hojitas iban a crecer e iban a ser nuestra esperanza. Hoy, gracias a Dios, han crecido muchas de ellas y hoy esas hojas son los jóvenes que nos acompañan. Esa juventud que, más allá de todas las cosas propias que tienen los jóvenes, se ocupan, porque les interesa saber qué pasó, porque a fuerza de tanto escucharnos es una cosa que se les va ganando a ellos en la cabeza".

"Nosotras siempre les repetimos una y otra vez lo mismo: tienen que conocer lo que pasó porque si hay que ir al colegio primario y hay que aprender quiénes fueron nuestros próceres, cómo se hizo la historia argentina, también hay que aprender de hace un tiempo a esta parte, que la historia argentina hoy tiene otra parte. Una parte que muestra 30 mil seres desaparecidos".

"Nosotras no queremos, ninguna de nosotras queremos, que vuelva a caer ningún chico más por estas desgraciadas acciones de los asesinos que nos quitaron los hijos", dijo Aguirre, a quien le ganó la emoción.

Entre llantos, contó: "Anoche, mientras estábamos en la vigilia, pensaba qué contentos estarán los chicos, aunque no tengan voz para decirlo. Quiero que sepan que mis hijos anoche y hoy, como siempre digo, están presentes aunque no los podamos ver, aunque no los podamos oír. Ellos tienen que haber disfrutado de todo esto que va renaciendo y que nos va dando fuerza a las viejas para poder seguir adelante".

Otro de los oradores fue Pedro Bonvecchi, militante del Grupo de Jubilados Independientes. Con palabra filosa, expresó: "Celebramos que sea un acto a micrófono abierto y mucho más celebramos que sea un acto pluralista y que no se convierta en un acto partidario como ha venido aconteciendo en el pasado. Nos gustaría que quienes con todo derecho hoy van a ir a la plazoleta de los Derechos Humanos estén todos aquí. Basta de desencuentros".

"El rabino Sergio Bergman nos recuerda que no es necesario recordar las frecuentes alteraciones militares del orden constitucional para llegar a la conclusión de que esos golpes de Estado no habrían sido posibles si no hubiesen contado con la necesaria participación, colaboración y a veces hasta el ruego de una sociedad civil poco coherente, inconsistente y nada responsable en velar por las instituciones representativas y republicanas", subrayó Bonvecchi, quien agregó en sus palabras el pedido de mejoras salariales y previsionales para los jubilados, como un haber mínimo de 1.600 pesos.

"Hoy se habla de conmemorar: "con memoria". Ya se ha dicho mucho sobre memoria, pero nunca es suficiente. ¿Qué rescatamos? ¿Qué dejamos de lado? Debe quedar marcado para la especie humana, no solamente para los argentinos, que los hechos aberrantes, los crímenes de lesa humanidad deben ser condenados y las personas que los han cometido, demostrado a través de la justicia sus acciones, deben estar presos en cárceles comunes. Nada de hacerlos sufrir ni darles trato indigno y tampoco este trato especial. No pedimos para ellos el trato que nos dieron", dijo Isidoro González, quien luego leyó "El dolor de las voces", primer premio del concurso de poemas Dardo Sebastián Dorronzoro.

Por último, habló Graciela Rosso. Luego de agradecer "ser más que la última vez", se refirió a un acto "profundamente democrático, pero no neutral. Nosotros acá estamos por algo. Pedimos memoria, verdad y justicia, mientras otros piden olvido y perdón para los asesinos. Nosotros lo que queremos es justicia, no queremos la muerte".

"Los artistas que hoy piden muerte jamás se acordaron de los 30 mil desaparecidos. ¡Nunca! Son famosos, podrían haber pedido justicia. Ni eso pidieron. Por eso este acto es democrático, pero no es neutral. Una sociedad neutral no existe, no es real. En esta sociedad, es una sociedad donde ha habido enormes injusticias y donde hay todavía injusticias y esas injusticias tenemos que corregirlas, pero con justicia. No con más injusticia ni poniéndonos a la altura de los asesinos", dijo la intendenta.

"Los asesinos son asesinos –agregó-, no importa el delito que cometan, pero si además esconden a los muertos, si además esconden lo que hicieron son más asesinos todavía. Y tienen que pudrirse en las cárceles donde hoy solamente están los pobres que delinquen, porque los ricos que delinquen no llegan a la cárcel. Queremos una sociedad más justa donde los derechos humanos sean de todos y no de algunos, y no de algunos artistas que requieren derechos para ellos y niegan los derechos humanos de los demás".

Sobre el cierre del acto de colocó una ofrenda floral y se descubrió una placa con los nombres de los 23 detenidos-desaparecidos de Luján.

23

Son los detenidos-desaparecidos de Luján que figuran en la placa colocada en la plazoleta Nelly Dorronzoro. "Son más que hace algunos años y lamentablemente es posible que esa cantidad aumente", dijo Racedo.

Arturo Peña Lillo

Bonvecchi y González recordaron en sus palabras al editor Arturo Peña Lillo, fallecido el pasado 20 de marzo. Durante su vida se dedicó, al frente de la editorial que lleva su apellido, a publicar textos que entendía esenciales para comprender la historia argentina. Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Rodolfo Puiggrós, José María Rosa, Ernesto Palacio, Hernández Arregui y Jorge Abelardo Ramos fueron algunos de los autores que encontraron en Peña Lillo el interés por difundir sus pensamientos. Editó unos 400 títulos y "fue difusor insoslayable del pensamiento de una generación que intentó enfrentar a las fuerzas opresoras", señalaron los medios con motivo de su muerte.

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