Estatales. Los salarios se pueden depreciar mucho mas en 2010

Todos los economistas calculan que la inflación prevista para el año entrante rondará entre el 15 y el 20 por ciento. Los sueldos en el sector público provincial tendrían que aumentar en ese nivel, para que los agentes estatales no sigan perdiendo poder adquisitivo, como viene ocurriendo. En 2009, la mayoría recibió un incremento apenas por encima de los 100 pesos.

Excepto en algunos sectores privados donde se trabaja con mayor seriedad y previsión, en la mayoría de las actividades laborales, especialmente en el sector público, el salario de los trabajadores se depreciará aún mas durante 2010.

Aunque los pronósticos de los economistas aún no convergen en un número concreto, todos prevén que, como mínimo, la inflación rondará el 15% anual. De hecho, analistas de la talla de Ricardo Arriazu y Miguel Bein, postulan que la presión inflacionaria se ubicará en el 19,7 y 17,5%, respectivamente.

Esto implica que, para no caer aún mas en relación al costo de vida, especialmente en materia de alimentos e indumentaria de primera necesidad, los salarios públicos deberían recibir un incremento no menor al 20 por ciento.

En el actual contexto, se trata de una cifra difícil de alcanzar especialmente porque el gobierno local, tras el reciente aumento que levantó el piso a 1.420 pesos, parece decidido a ‘congelar’ cualquier otro incremento. Por lo menos, hasta el segundo semestre de 2010 y según como marche la pauta inflacionaria en la provincia.

Con la mayoría de los gremios inactivos por compromisos con el oficialismo o sosegados por la falta de respaldo de sus bases, al gobierno local no le será dificíl mantener el tema ‘sueldos’ en el ‘freezer’ y no poner en riesgo su caja.

Este año, la mayoría de los estatales de categorías medias y superiores recibió un incremento apenas por encima de los 100 pesos, si se incluye el incremento que comenzarán a cobrar a partir del lunes. Los de menor categoría podrían estar rozando los 200 a 250 pesos de aumento en total, sumando los 100 incluídos en la quincenita antes de las elecciones, cuando ese rubro llegó a 350.

En ningún caso, los asalariados estatales logran cubrir la brecha inflacionaria. Ni siquiera los aumentos alcanzan a frenar la creciente diferencia entre el permanente aumento del costo de vida (incluyendo alimentos, remedios, transporte, indumentaria y sin contar alquileres, entretenimientos ni otros costos habituales a cualquier familia de clase media y media baja local) y los magros salarios que, cada vez, aparecen mas ‘licuados’.

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