Estatales desafían a Jaque y siguen los cortes.

Pese a la advertencia oficial, los gremios ayer volvieron a interrumpir el tránsito. Y como no tuvieron respuesta a su pedido, van a repetirlo en los próximos días.
La pulseada entre el Gobierno provincial y los empleados públicos nucleados en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) por los cortes de calles del Centro y los reclamos salariales, se transformó ayer en una contienda con idas y venidas que terminó a la tarde con una reunión en Casa de Gobierno de la que no resultó ningún acuerdo entre las partes.

Tal cual como si fuera un diálogo de sordos, los delegados de ATE, Roberto Macho y Raquel Blas, presentaron al Ejecutivo un pedido de aumento de sueldo de emergencia de $500 para todos los estatales, calculados en 15.600 asalariados, en calidad de remunerativo y retroactivo al 1° de marzo y que implicaría para las arcas del Estado una erogación extra de 110 millones de pesos.

Por su parte, el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, dijo, luego de la reunión de la tarde, que el Gobierno no podía dar dicho aumento ya que representa el 20% de la masa salarial prevista, además de señalar que el cálculo estaba mal hecho. Por lo pronto, los funcionarios le pidieron por escrito a los delegados una audiencia en la Subsecretaria de Trabajo, para el 15 a las 11, para presentar una contrapropuesta y darle salida al reclamo de los trabajadores.

Con estos hechos, se prevé un escenario tenso para esta Semana Santa. Los estatales seguirán en huelga y con los cortes de calles por el mutismo del Gobierno ante el reclamo de aumento de sueldo, que viene de un monólogo de paritarias desde febrero, y la dilación de una respuesta concreta.

Los estatales analizarán hoy estas últimas señales del Ejecutivo en una asamblea de delegados prevista a las 8, en la cual evaluarán la decisión de continuar con la protesta. En caso de que se avale seguir el plan de lucha, que ayer daban por descontado, "se retomarán las medidas y se volverá a las calles de toda la provincia", advirtieron los gremialistas.

"La necesidad de plata de los trabajadores", dijo Macho, secretario gremial de ATE, "es la razón" que moviliza dicho pedido. Además, solicitan pasar los contratados a la planta permanente (5.000 empleados), la aplicación de la ley de categorización de los enfermeros y la "revisión del desastre de la salud pública" que se reaviva, según Blas, con los casos de dengue en el país.

La gremialista explicó que Mendoza no estaría exenta de dicha epidemia por la gran circulación de obreros golondrina que arriban a la provincia.

Los trabajadores de la sanidad (médicos y enfermeros), del zoológico, de Parques, del Cose y del Fondo para la Transformación pararon ayer el tránsito de la ciudad y provocaron un caos vehicular entre las 9 y el mediodía en las calles Alem, San Martín y Rondeau y en otros puntos de la Capital (ver aparte).

El lunes, la administración de Jaque empezó una ofensiva para frenar los cortes de calles y rutas con firmes advertencias de que se desalojaría a los trabajadores que impidieran la libre circulación.

Esa exigencia oficial fue desoída en las protestas de ayer y el ministro de Gobierno, Mario Adaro, concurrió personalmente al lugar donde estaban reunidos los estatales en asamblea frente al hospital Central y, entre silbidos y abucheos de los manifestantes, según aseguraron ayer los representantes del gremio, "amenazó con mandar una orden de represión". Esto encendió aún más los ánimos.

Los empleados del Estado y sus delegados gremiales repiten sin cesar que el Estado debe recomponer el salario con el índice que marca la canasta básica de alimentos. Piden que, al menos, se compense a los trabajadores que se inician con un 80% del valor fijado para las necesidades de una familia.

Según Blas, un sueldo básico de un trabajador que comienza en la actividad es de $450 y el máximo es de $634, en tanto el de los médicos es de $130 y $150 más, respectivamente.

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