"Estaría bueno pelear la presidencia con Reutemann en 2011".

El vicepresidente de la Nación analizó ante Crítica de la Argentina el resultado electoral. Dice que para el Gobierno fue "una mala elección pero una buena lección". Además, le reclama a Cristina una rectificación del rumbo.
El vicepresidente Julio Cobos apenas oculta su satisfacción por el resultado electoral. Habla del desempeño de su fuerza, Consenso Federal, que aventajó por más de veinte puntos al kirchnerista Frente para la Victoria en Mendoza. Pero también del golpe que recibió el gobierno nacional. Sentado en su despacho del Senado aguardó en vano desde el lunes un llamado de la presidenta Cristina Kirchner para conciliar posiciones. En diálogo con Crítica de la Argentina, confirmó su vocación de ser candidato en 2011, volvió a negar que piense en renunciar, señaló que la Presidenta debe terminar su mandato y reclamó cambios profundos en el gabinete. "Para el Gobierno fue una mala elección, pero una buena lección", sintetiza.

–¿Cree que los resultados en la provincia de Buenos Aires se pueden leer como un voto castigo a Néstor Kirchner?

–No sé si voto castigo, tal vez a favor de otro proyecto político que compatibilice más con el diálogo, el consenso y la apertura. Para el Gobierno implica un mensaje de que tiene que rectificar el rumbo en cuanto a las formas y el fondo de las decisiones políticas.

–¿Considera que la Presidenta ha escuchado ese mensaje?

–La Presidenta es inteligente y capaz. Una cosa es tratar de dilatar o ignorar como parte de su estrategia, pero cualquier hombre o mujer de la política con experiencia sabe muy bien interpretar los resultados. Estamos hablando de una lista que fue encabezada por el ex presidente, el gobernador de la provincia de Buenos Aires y el jefe de Gabinete, ¿quién más faltaba en esa lista? El error más grande fue subestimar a la sociedad y llevar adelante esas candidaturas testimoniales. Eso más que una estrategia es una artimaña. Si el resultado fue adverso para ese espacio y bueno para Unión PRO y también para el Acuerdo Cívico y Social, hay que acusar recibo de eso.

–¿El recambio del secretario de Transporte Ricardo Jaime es una primera respuesta a los resultados del domingo pasado?

–Es un secretario de Transporte. Me parece que lo que tiene inconvenientes no sólo es el transporte.

–¿Qué otros funcionarios habría que cambiar?

–No voy a decir qué funcionarios. Pero cuando uno conduce una administración tan grande como es la nacional, los ministros son los que deben producir las nuevas políticas y el oxígeno necesario; sin embargo ya hay muchos ministros que vienen desde la gestión anterior. Por eso yo no soy amigo de las reelecciones. Algunos dicen que cuatro años es poco, pero yo creo que ocho es una barbaridad. Es un cargo que produce desgaste día a día en lo personal, en lo psicológico y en lo funcional. Se empieza a perder la tolerancia y se vuelve insensible. Renovar gran parte del gabinete le daría a la Presidenta la fuerza necesaria.

–¿Observó alguna señal positiva?

–Ha sido una señal bastante buena la de Kirchner de retirarse de la conducción del PJ porque asumió que llevó al partido a un fracaso. En las provincias importantes como Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Buenos Aires no le fue muy bien. Además de renovación en el gabinete, tiene que haber una mayor delegación en los ministros. Si uno mira los diarios, no aparecen los ministros. No lo veo al ministro de Educación hablando de educación desde hace tiempo y yo sé que es un especialista en esa área y que sabe mucho. No me estoy refiriendo sólo a ministros más conflictivos como Julio De Vido. En general, los ministros deben tener el poder y la confianza para que actúen libremente. De Vido es un hombre que sí tiene ese poder.

–¿Piensa que debería tener menos poder?

–Tal vez.

–¿Usted se equivocó al armar la Concertación Plural?

–Por los resultados, no tuvo éxito. Pero eso fue porque Kirchner creyó que ganó las elecciones por el peronismo y nos subestimó a los radicales que lo habíamos acompañado en el proceso electoral, tan es así que fuimos ignorados y pretendía que fuéramos súbditos. Después se recostó en el peronismo y dejó de lado la concertación.

–¿Qué le hizo más daño a la gestión de Cristina Fernández de Kirchner: el modo en que se resolvió la resolución 125 o el papel que jugó Néstor Kirchner?

–Las dos cosas. Después del conflicto innecesario del campo se perdió la oportunidad de resolver el tema con anterioridad. Se debió resolver cuando se fue el ministro de Economía (Martín Lousteau). Alberto Fernández se fue porque no vio que hubiera una vocación para solucionar el problema, tan es así que pasó un año y aún el tema no está resuelto. Y la participación permanente del ex presidente no la favoreció en su gobierno. Kirchner se tendría que haber reservado más. Habría preservado más a la Presidenta.

–Al día siguiente de las elecciones, la Presidenta señaló, entre otras cuestiones, que en el mundo no hay demasiados antecedentes de que un vicepresidente tenga listas opositoras. ¿Usted cree que es compatible desempeñar el rol de vicepresidente y a la vez el de dirigente opositor?

–Yo soy el vicepresidente de la Nación, no de la Presidenta. Además, esto se concibió a partir de dos espacios políticos. Si me pregunta si soy opositor a las candidaturas testimoniales, soy opositor. A que el INDEC no muestre los números, soy opositor. Cuando me pidieron el apoyo para conformar el Consejo de la Magistratura, dije que no. Los legisladores que éramos afines al proyecto de Kirchner votamos en contra, al igual que con los superpoderes. Yo soy el mismo que cuando me convocaron. Yo quiero ayudar pero si no se da el lugar, ¿qué quieren que haga? No tengo participación en las decisiones, no se me consulta. Yo soy un ser humano con dignidad, entonces voy a ejercer ese cargo hasta el último día.

–Teniendo en cuenta su rol opositor, ¿no cree que su permanencia en el cargo debilita al Gobierno?

–Yo no tengo un rol opositor, yo tengo el rol con el que llegué al cargo. No estoy debilitando a nadie, al contrario, quiero ayudar y acompañar.

–Usted dice que no es opositor, sin embargo en las elecciones del domingo pasado apoyó las listas opositoras al gobierno nacional.

–El domingo pasado fui en el mismo espacio político que cuando fui candidato a vicepresidente, en el que el Partido Justicialista llevó a otro candidato a gobernador, legisladores, intendentes y concejales a los que yo llevé. Ellos fueron opositores a mí en las anteriores elecciones. ¿Qué debería haber hecho? Como me destratan, ¿me debería haber quedado calladito en un rincón? No, no. Yo soy un hombre de principios y convicciones.

–¿No es funcional para usted y su proyecto político con miras a 2011 quedarse en el cargo de vicepresidente?

–¿Tengo que renunciar e irme porque disiento? No me parece. La ciudadanía no votó para eso, sino para que haya un equilibrio y nos complementáramos. Yo siempre busqué el diálogo pero no se me ha escuchado. No ha habido ni mezquindad ni mala fe de mi parte, al contrario, siempre tuve la buena voluntad de ofrecer ayuda.

–Algunos especulan que si usted volviera al llano le sería difícil construir un partido opositor…

–Al contrario, sería mucho más fácil.

–¿Considera que la Presidenta quedó debilitada después de la elección?

–La elección fue un revés. Lo que debe hacer la Presidenta es interpretar el mensaje de las urnas y salir por delante de esto.

–¿Piensa que el resultado electoral puede hacer que la Presidenta deba ceder terreno y recostarse sobre la figura del vicepresidente?

–Está todo calmo después de las elecciones, al igual que después de la 125, a pesar que dijeron que si no ganaban se venía una crisis. No hay duda de que la Presidenta va a terminar su mandato. Es el deseo de todos.

–¿Y usted hasta cuando se va a quedar en la vicepresidencia?

–Hasta que termine mi mandato.

–Se especuló que usted iba a pedir licencia.

–Una cosa es pedir licencia para dedicarse a algo que va a ejercer, para 2011, y otra es irse.

–¿Mantiene su decisión de ser candidato a presidente en 2011?

–Yo dije que un triunfo en Mendoza era un paso previo, y ahora otro paso necesario es que dentro del espacio político uno logre el consenso y el respaldo de una fuerza política.

–¿Cuál es su opinión sobre Carlos Reutemann?

–Es un hombre al que respeto y con quien he compartido aquí el trabajo. Tenemos un pensamiento común en muchas cosas y creo que puede ganarse la representatividad del Partido Justicialista para ser un candidato en las próximas elecciones.

–¿Le gusta como adversario?

–Sí, me gusta porque es un hombre con el cual puedo dialogar y encontrar las cosas comunes que necesita el país para salir adelante.

–¿Se imagina en 2011 un Cobos contra Reutemann?

–(Sonríe) Estaría bueno.

Cobos y la UCR: "Voy a participar en la renovación"

¿Va a volver a la UCR?

–Tengo pensado participar en la renovación partidaria del radicalismo.

–¿Usted espera ser el candidato que proponga la UCR o va a ser un candidato del espacio?

–Uno se siente identificado con el radicalismo y va a tratar de ganarse esa confianza dentro del radicalismo. Pero tendremos que salir a conquistar las otras voluntades para liderar un espacio más amplio.

–¿En ese espacio más amplio podría estar Francisco de Narváez?

–No lo veo por ahora. Creo que De Narváez está dentro del peronismo disidente, que tiene que resolver sus problemas internos y si no saltar el cerco y crear algo nuevo como el PRO.

–Los otros dos presidenciables de su espacio político, Elisa Carrió y Hermes Binner, salieron perdedores en las elecciones pasadas, ¿usted queda como el candidato natural?

–No, es un elemento más a tener en cuenta y Binner no creo que haya tenido un mal resultado porque ganó la elección de diputados y va a poder convalidar su gobierno en las elecciones provinciales.

–¿Y Carrió?

–A ella no le fue bien en Capital. Se equivocó. Si hubiera liderado la lista, las cosas tal vez habrían sido distintas. Ella siempre es candidata y no creo que deje de serlo. Lo correcto sería que todos los espacios políticos logren su renovación interna a través de procesos democráticos. En la UCR, hay que levantar las intervenciones y elegir los cargos partidarios. Y sería muy sano acordar con todos los partidos políticos para poner una misma fecha de internas abiertas, fines del 2010 o comienzos de 2011.

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