Están paralizadas las obras para ampliar la General Paz

Arrancaron en enero y tenían un plazo de ejecución de dos años. Pero desde julio no se ven operarios en la zona. Debían financiarse con aumentos de peajes que rigen desde que iniciaron los trabajos.
La obra de ampliación de la Avenida General Paz -que fue anunciada con bombos y platillos a principios de año y para la cual se aprobaron aumentos de hasta el 112% en los peajes de los accesos Norte y Oeste- se encuentra paralizada desde hace varios meses y en medio de una nebulosa en la que nadie se quiere hacer cargo de las demoras.

Tanto la empresa Ausol (concesionaria de la Panamericana y encargada de llevar adelante los trabajos), como las autoridades del Ministerio de Planificación de Julio De Vido (que autorizaron el proyecto y las subas tarifarias) se endilgan mutuamente la responsabilidad del atraso sin que se avizore una fecha cierta para el reinicio de las obras.

El proyecto para ensanchar la General Paz se remonta a los primeros años de la administración kirchnerista, cuando Claudio Uberti -el ex titular del Occovi que debió dejar el cargo por estar implicado en el escándalo de la valija de los US$ 800.000 de Antonini Wilson- comenzó a analizar las obras con los directivos de Abertis, el grupo español que controla los accesos Norte y Oeste.

Tras varias idas y vueltas, el Gobierno y Abertis llegaron a mediados de 2008 a un acuerdo para realizar las obras con un nuevo esquema que iba a funcionar en forma separada de las obligaciones contractuales que tienen las concesiones de las dos autopistas metropolitanas.

Luego de debatirse en una audiencia pública realizada en agosto del año pasado, el proyecto -que prevé una inversión de $ 340 millones a financiar con un cargo extratarifario en los peajes- quedó en condiciones de ser implementado. Las obras en juego preveían añadir un nuevo carril central en ambos sentidos entre la Panamericana y Liniers y una calzada adicional para el tránsito pesado entre el acceso Norte y la avenida Lugones. A eso se sumaba la mejora de los intercambiadores y la remodelación de puentes y pasarelas.

Originariamente se había previsto la puesta en marcha de las obras para el mes de octubre de 2008 con la aplicación de los primeras subas de peajes que iban a destinar al pago de las obras.

Pero por demoras a nivel administrativo y en la creación del fondo fiduciario que debía recibir los ingresos para afrontar las obras, la iniciativa se postergó hasta los primeros días de este año.

En enero, cuando entraron en vigencia los incrementos tarifarios, que son variables según las horas de día, el Gobierno y las concesionarias salieron a justificar las subas con el argumento de que iban para las obras de ampliación. A los dos días del ajuste en los peajes, Ausol informó públicamente el inicio de las obras con la exhibición de máquinas y carteles.

Más allá de esos anuncios, el decreto 2322/08 que dio vía libre al plan de obras y a los nuevas tarifas dejó viarias sorpresas.

Por un lado, estableció que la totalidad de los aumentos tenían como único destino la caja de los concesionarios en reconocimiento de los mayores costos operativos que afrontaron en el período 2004-2007.

Y por otro lado, aprobó el cobro del cargo adicional para las obras en tres etapas: una este año, la segunda en enero de 2010 y la última a principios de 2011. Para los autos que circulan por la Panamericana, el cargo extra total se fijó en 54 centavos mientras que para el acceso Oeste, ese valor quedó en casi 13 centavos.

A principios de abril, Ausol paralizó los trabajos con el argumento de que Planificación aún no había aprobado el "proyecto ejecutivo definitivo" y tampoco había creado el fondo fiduciario para recibir los cargos adicionales.

En cambio, desde el Gobierno sostienen que la demora en la constitución del fondo no justifica el freno de los trabajos y que la que está en falta es la concesionaria.

En medio de esta polémica, el Gobierno decidió bajarle la categoría al Occovi para que pase a depender de la Dirección Nacional de Vialidad. Este cambio de status y traslado de funciones recién ha comenzado y hasta tanto no concluya, Vialidad no podrá resolver las cuestiones pendientes que afectan a la ampliación de la General Paz.

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