"Estamos protagonizando otro cruce de los Andes"

Fue la síntesis de Cristina que comparó la firma del tratado y el protocolo por el Túnel Agua Negra con la gesta libertadora de San Martín.
Fue un día intenso, pero con los matices soñados y ni Cristina ni Bachelet ahorraron elogios o emociones antes, durante y después de poner la firma al Tratado de Integración entre Argentina y Chile, inédito en América Latina. Y así lo sintieron ambas presidentas.

Emulando a los dos próceres de la independencia, Bachelet y Fernández se fundieron en un emotivo abrazo tras suscribir el acuerdo, que sustituirá al Tratado de Paz y Amistad, firmado hace 25 años (1984) para desactivar un grave conflicto entre ambos países a raíz de la controversia sobre el Canal de Beagle, en el extremo austral del continente.

"Siento Michelle que hoy con el abrazo que nosotras nos hemos dado, pero también con las cosas que hemos acordado, estamos protagonizando otro cruce de los Andes", expresó la mandataria argentina, en relación a los estratégicos acuerdos sellados en Maipú.

La presidenta argentina evocó que el cruce que protagonizó José de San Martín "fue para liberar a los pueblos" y señaló que "este cruce, que significa la constitución de las comisiones binacionales para el Túnel de Agua Negra y el Trasandino constituye otro cruce de los Andes, por abajo, para abrir potencialidades que posibilite mejores condiciones de vida para los pueblos".

"Aquel cruce selló la libertad. Este cruce quiere sellar el derecho a la igualdad de nuestras sociedades y amistad entre los pueblos", dijo Cristina durante el acto que se desarrolló en el Templo Votivo de Maipú, erigido en el mismo lugar donde se libró la batalla de Maipú.

El acuerdo contempla la profundización de las relaciones en un amplio abanico de ámbitos, entre los que destaca la conectividad y la creación de un grupo de trabajo para preparar un acuerdo de libre circulación de personas.

"Sinceramente siento una gran emoción de estar hoy aquí", dijo Cristina y sostuvo que para ella no se trató de un "acto protocolar o diplomático", sino "un acto de profunda convicción americana para contribuir a construir una región diferente a la que nos tocó vivir a ambas cuando éramos jóvenes".

Por su parte, Bachelet dijo en su discurso estar convencida de que "la conciencia de la historia compartida entre Chile y Argentina amplía y enriquece la visión sobre cada una de nuestras naciones, porque cada trayectoria nacional es tal vez algo incomprensible sin conocer la otra".

"Esa historia que une pasado, presente y futuro tiene fundamento en nuestra cooperación e integración en América del Sur", remarcó la mandataria trasandina.

Señaló asimismo que "hubo un momento de mucha tensión (en la relación entre los dos países) pero también podemos decir con orgullo compartido que el conflicto nunca llegó a materializarse y que finalmente las divergencias se resolvieron de acuerdo y sobre la base del derecho internacional".

Ambas presidentas fueron recibidas en Maipú por la orquesta juvenil de esa ciudad, ubicada a unos 40 Km de Santiago, y sus integrantes tocaron la Cumparsita y el tema "Cambia todo cambia", mientras las mandatarias cantaban a dúo, aplaudían y se sacaban fotos con los chicos.

Luego del acto de firma, se dirigieron a la residencia del embajador argentino Ginés González García en Santiago, donde Cristina agasajó a su par con un almuerzo.

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