"Nos estamos matando mientras las autoridades hacen placitas y política".

Así se pronunció ayer Miguel Latú, abuelo de Santiago Chantada, uno de los tres jóvenes fallecidos en los toboganes el trágico 12 de noviembre de 2007. "Lo dijimos, hoy es Santi, mañana será otro: ahí está".
Fueron cuatro marchas. Audiencias con el Ejecutivo. El reclamo de más control y medidas de seguridad vial en la avenida Juan B. Justo, un asfalto acostumbrado a regarse de sangre. Movilizaciones después del trágico 12 de noviembre de 2007. Tres jóvenes perdieron la vida en el tristemente célebre choque de las motos con un Torino. Poco parece haber cambiado. El destino, o la imprudencia colectiva, quisieron que ese mismo lugar, enlutara a la ciudad, otra vez, el pasado lunes.

LA VOZ dialogó con Miguel Latú. Es abuelo de Santiago Chantada, el chico de 16 años que dejó de existir (como otros dos) tras la colisión con los ciclomotores, hace un año y medio. Una familia que al enterarse del final fatal para José Cacciato, el conductor de la camioneta utilitario, removió ese dolor indescriptible que les generó la despedida de "Santi", como ellos lo recordarán para siempre.

"Nos matamos mientras las autoridades hacen placitas y política", descargó ante la pregunta de este Diario. Para el entrevistado, "quizás Tandil no haya tomado conciencia". Es palpable en los Chantada la "bronca porque no se hizo nada después de nuestro reclamo".

Siempre dije lo mismo: "Hoy es Santi, mañana será otro. Ahí tenés, ahí está el otro", dijo Latú en referencia al malogrado Cacciato. Latú apeló a medidas urgentes, y hasta se inclinó por restringir la circulación en los toboganes a la mano única.

"Hay que buscar soluciones porque con esa avenida se está matando gente", disparó desde la crudeza el abuelo de Santiago. "Primero le tocó a mi nieto (N. de la R.: y a otros dos motociclistas), hoy le toca a esta otra persona. Y esto va a seguir", advirtió Latú.

"NI LOS FALLECIDOS CONMOCIONAN"

-¿Usted cree que la muerte hace reaccionar a las autoridades, o ni siquiera los fallecidos se traducen en decisiones políticas?

-(Miguel Latú) Ni la muerte los conmociona para que reaccionen. A mí me lo demostraron cuando reclame que el periodismo presencie la reunión con el intendente. Para que luego nadie diga que dijo lo que no dijo. Se dignaron a recibirnos, pero hicieron que la prensa desapareciera. Por eso yo me negué a entrar a la reunión.

-¿El choque del lunes removió el dolor familiar por la partida de Santiago?

-Que le parece, yo fui uno de los que dije que ese día fue Santi, mañana sería otro. Es un golpe tremendo, otra vez en el mismo lugar, te pone muy mal. Sería muy lindo que Tandil acompañe a la familia de este hombre. Si no hay otra solución, que Juan B. Justo sea de una sola mano. Ya que no se puede ensanchar porque no hay lugar o dinero…

-Estamos en plena campaña electoral. ¿Qué mensaje le daría a los candidatos?

-Que evitemos más muertes, sobre todo en esa zona. Nos estamos matando, porque son unas lomas tremendas donde no se ven ni las luces. Apareces en la cima de la loma, viene uno de frente y te diste el palo.

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