"Estamos cansados de tanto manoseo y hay gente que está pidiendo medidas"

Mañana habrá una reunión de la Mesa de Enlace con productores trigueros. Está invitado el ministro de Agricultura, Julián Domínguez. "Necesitamos medidas urgentes. No podemos vender el trigo y no nos alcanza ni para pagar las cuentas", alertó Bucciarelli. Si no hay solución, ni respuestas, buscarán volver a la lucha.
"Estamos cansados de tanto manoseo y con mucha bronca. No pedimos nada del otro del mundo, simplemente poder vender el trigo para pagar las cuentas", sintetizó el autoconvocado local Julio Bucciarelli, sobre el problema más urgente que el campo sufre hoy. Los productores olavarrienses aguardan con moderadas expectativas la reunión clave que se desarrollará mañana en el teatro Broadway de Capital Federal. Productores de trigo de todo el país se reunirán con miembros de la Mesa de Enlace y a la cita ha sido especialmente invitado el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.

Pese a que el reclamo agrario perdió presencia en los medios nacionales, las bases camperas no descartan volver a las medidas de fuerza en el corto plazo. Con mezcla de enojo y preocupación, Bucciarelli declaró que "la cosa está muy complicada y esperamos que en esta reunión se pueda resolver algo concreto. Hasta el momento, no hubo grandes cambios. Necesitamos que se pueda vender el trigo, cosa que hoy no podemos porque no hay quién compre. Y si no podemos vender el trigo, en este momento no hay otra cosa para generar ingresos y pagar las cuentas que se nos vienen encima".

¿Cuál es la traba del mercado triguero? "El Gobierno no tiene las exportaciones abiertas como debería, y además tienen trabados los subsidios que habían prometido a los molinos. Esto hace que los molineros no se larguen a comprar trigo, porque no confían en que ese dinero les llegue para poder cumplir después", resumió Bucciarelli.

Aunque marcó que "la ganadería está totalmente pinchada", el autoconvocado repitió que la prioridad de la agenda hoy pasa por el trigo. "En mi caso, como el de muchos otros productores, uno tiene máquinas propias para cosechar, pero hoy hay que pagar el combustible y no tenemos dinero para hacerlo. Venimos con una cadena de todo el año. En su momento compramos insumos para pagar a cosecha, pero resulta que hoy levantamos el trigo y no lo podemos vender, pero las cuentas lógicamente comienzan a llegar. El problema es grave. Hay cheques que ya están entrando y así como entran vuelven para atrás. Y no hablamos de cheques chicos, son pagos fuertes de todos los insumos de la campaña", advirtió.

En el mismo sentido, explicó que "los insumos vienen todos de afuera. El productor le da el cheque a la cerealera, para que ellos compren, y los cheques andan dando vueltas. Pero resulta que ahora vienen para atrás y aparecen los problemas. Hay gente que entiende la situación y espera, pero hay lugares que directamente van a cortar las ventas".

Después de los cortes de ruta, las marchas y los actos masivos, el reclamo agropecuario contra el gobierno kirchnerista perdió fuerza y presencia mediática. Bucciarelli explicó que "lo que pasa es que uno se va cansando de tanto manoseo. Y al mismo tiempo va sintiendo mucha bronca. Muchas veces uno queda mal parado porque dice las cosas que dice. Y después le dicen golpista o cualquier barbaridad. Pero lo que nos satura es que trabajamos todo el día y ni siquiera podemos vender para poder pagar lo que debemos".

"El tipo de campo no está acostumbrado a estas cosas. Está acostumbrado a poder cumplir con sus compromisos, y queda mal uno mismo por no poder levantar las deudas. Todo suma y uno puede llegar a reventar por cualquier lado. Tiene que haber medidas urgentes porque esto tiene que cambiar ya mismo. Cuando Biolcati dijo que había que pedir la cabeza de los que están arriba, todos se alarmaron. Pero muchos no se fijan en la forma en que se está manoseando a la gente del campo", siguió.

¿Volver a la lucha?

Bucciarelli, uno de los principales referentes del grupo de autoconvocados de Olavarría, levantó la voz para reclamar "medidas". Al Gobierno, para revertir la situación actual. Y a la Mesa de Enlace, para volver a la lucha si las soluciones no aparecen. "Tiene que haber medidas pronto, y hay gente que ya las está pidiendo. Me enteré que en una reunión que se hizo el otro día, Eduardo Buzzi dijo que si después del encuentro del martes no había algún un arreglo, la Federación Agraria iba a pedir a la Mesa de Enlace que endurezca su posición", comentó.

Si la venta del trigo está trabada, la problemática se acentúa porque "es una época mala, y no hay gordo para vender, ni créditos para tomar". Aunque rescató que "el tiempo está ayudando bastante y esperemos que siga lloviendo", el productor recordó que "en lo climático hoy estamos pagando las consecuencias de 3 ó 4 años seguidos de sequía". Entonces apuntó que "y eso que en Olavarría todavía estamos en un paraíso si nos comparamos con los que están más abajo. El otro día estuve en Río Colorado, donde directamente no hay nada. Es desolador, no hay pasto, ni animales, ni absolutamente nada".

Las ilusiones que muchos productores habían depositado en el recambio parlamentario de diciembre debe esperar. "Habrá que ver qué pasa cuando los legisladores vuelvan a trabajar, allá por marzo. Pero el problema de hoy es mucho más urgente. Nuestra preocupación pasa porque no vamos a poder levantar los cheques que hemos dado", repitió Bucciarelli en el cierre.

Para mañana, en el teatro Broadway, se espera la asistencia del ministro Domínguez. Allí escuchará los planteos de la Mesa de Enlace y de los propios productores. Domínguez ha dicho tener vocación de diálogo, de querer hablar directo con los productores. Le vamos a brindar la oportunidad para que se vea cara a cara, sin tenerse que mover de Buenos Aires", dijo el titular de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, para pasarle la presión al funcionario.

Por estas horas, las presiones de las bases sobre la dirigencia rural oficial serían crecientes. Y según trascendió en los últimos días, la estrategia de los principales referentes agrarios sería la de hacer que "el propio Domínguez declare el paro", al forzarlo a enfrentar una situación en la que no tenga mayores alternativas de acceder al pedido que le formularán en forma directa los propios productores.

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