El estallido electoral del verano

El estallido electoral del verano
Dos ex intendentes aspiran a conducir el municipio. Scioli anunció su apoyo a Altieri, pero Porretti sigue a la cabeza del PJ local.
La arena de Pinamar se recalienta no sólo por el verano. El próximo 28 de marzo se harán las elecciones para reemplazar a Roberto Porretti, el intendente destituido en medio del escándalo de las coimas a los boliches de la noche top. Entre los candidatos se enfrentan, de un lado, el empresario Blas Altieri, que comandó el municipio durante 16 años, incluidos los años del menemismo. Bendecido por Daniel Scioli, Altieri es el candidato oficial del gobierno bonaerense. En el otro extremo está, incasable, el propio Porretti, convencido de que puede recuperar el mandato. Porretti mantiene además la jefatura del PJ de Pinamar, que no es poco. El justicialismo de la provincia intenta aislarlo y hay quienes no descartan una intervención.

Los tiempos políticos de Pinamar suelen subir de temperatura en la temporada alta. Hace dos años, en pleno verano, a pocos meses de haber asumido Porretti, estalló el escándalo de las coimas que terminó con su destitución. La ciudad quedó en manos del primer concejal, Rafael de Vito, un empresario del PJ, del mundo de la construcción, amigo de Eduardo Duhalde. Desde entonces, el removido intendente buscó volver a su sillón municipal una y otra vez, pero no pudo. Con las últimas elecciones de junio ganó una banca de concejal y, pese a que sus compañeros intentaron cerrarle la entrada, la Justicia terminó aprobando el ingreso.

El próximo 28 de marzo serán los comicios para elegir a un nuevo intendente de Pinamar, que deberá terminar el mandato que quedó inconcluso: quien resulte electo gobernará hasta 2011. Este jueves 28 vencen los plazos para la inscripción de listas y el 26 de febrero, para presentar a los candidatos.

Daniel Scioli eligió a un candidato propio. A comienzos de este mes, en una conferencia de prensa, de paso por la ciudad, habló de su apoyo al hotelero Blas Altieri. El gobernador se reunió ya varias veces con él. En la provincia no es un dato que se oculte, pese a las dotes para las relaciones políticas no alineadas de Altieri: es amigo de Duhalde, de Carlos Menem, y hasta tomó café con Francisco de Narváez. En su entorno, sin embargo, dicen que es el candidato ideal por dos razones: porque tiene experiencia de gestión y el equipo ya armado para terminar el año y medio de mandato. Y porque apuestan a lo seguro: es, dicen, el candidato con mejor imagen.

Uno de los pocos problemas que enfrenta es el sello del partido. Altieri es referente del Movimiento Unión Partido Pinamar, una alianza vecinalista. El dueño del sello del PJ, en cambio, es Porretti, que preside el justicialismo de Pinamar y, según dice, cuenta con el apoyo unánime de los integrantes del consejo del partido local.

Altieri no puso objeciones en la propuesta de armar un frente. El problema es que Porretti no lo quiere. "En los 16 años de gestión –dicen en su entorno– nunca aceptó al peronismo, no es peronista, es el referente de un proyecto menemista." También saben, sin embargo, que todo se cocina en Buenos Aires. Y en Buenos Aires, la mesa chica del PJ va a reunirse esta semana para decidir nombres y alianzas.

"No en todos los distritos sucede lo mismo", confió una de las fuentes del armado provincial. "No siempre importa el sello político, a veces lo que más importa es la figura del candidato." En este caso, alrededor de Scioli evalúan si el PJ o una eventual alianza con el Frente para la Victoria puede sumarle o restarle puntos a Blas Altieri.

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