"Estados Unidos está muy lejos de seguir los caminos de la paz"

El martes, el argentino Adolfo Pérez Esquivel cumple 19 años como Premio Nobel de la Paz. Cada año, tiene la facultad de proponer sus propios candidatos a consideración del comité con sede en Oslo.
Esta vez, presentó a la senadora colombiana Piedad Córdoba, por sus gestiones en la liberación de los rehenes de las FARC, pero la fortuna recayó en Barack Obama. "Mi primera reacción fue de sorpresa", aseguró ayer Esquivel a PERFIL.

—¿No le convence la premiación?

—Obama llegó al gobierno, pero no al poder. Es una persona de buenas intenciones pero, hasta ahora, de pocas realizaciones. Por ejemplo, no pudo frenar la guerra en Irak y Afganistán. Tampoco cerró la cárcel de Guantánamo, en Cuba, ni de Abu Ghraib, en Irak. El caso de las torturas es muy grave. Ahora que es Nobel de la Paz, lo que hay que pedirle a Obama es que sea coherente entre el decir y el hacer. Su distinción es un mensaje para que pueda avanzar pero, hasta ahora, lo vemos muy trabado en todo.

—Las premiaciones a mandatarios o ministros estadounidenses siempre fueron polémicas.

—Exacto. Fíjese, si no, cuando se lo dieron al ex vicepresidente demócrata Al Gore, por el cambio climático. Es un hombre que hizo un video muy interesante al respecto, pero yo no le veo un compromiso claro. Además, siendo vicepresidente, jamás hizo nada por preservar el medio ambiente. De todos modos, el Premio Nobel de la Paz siempre es polémico. Cuando me lo dieron a mí, durante la dictadura, también levantó debates. En lo personal, creo que el premio tiene que estar al servicio de los pueblos.

—¿Qué significa esto para América latina?

—Ahí tenemos un tema clave. Con Obama, Estados Unidos instaló siete bases militares en Colombia. Esos no son los caminos de la paz. Obama me parece una persona de buena voluntad, pero que aún no tiene poder. Espero que el premio lo ayude a tener políticas coherentes.

—¿Ahora la Casa Blanca puede jugar un rol más decisivo con el gobierno de facto hondureño?

—Estados Unidos es cómplice del golpe en Honduras. En la base militar de Palmerola hay 800 militares norteamericanos. Antes y después del golpe, por allí pasó el ex embajador en Honduras John Negroponte, el llamado "virrey", uno de los agentes de la CIA que también estuvo en Irak. Obama podría desmantelar el golpe en Honduras, pero no lo hace. Ahora, el Premio Nobel lo compromete. La distinción no es para tenerla en un cuadrito sobre la pared. Estados Unidos está muy lejos de seguir los caminos de la paz, es el país más agresor del mundo, impone sus intereses desde el complejo industrial-militar.

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