El Estado sube la presión fiscal y baja los gastos para reordenarse

El Gobierno provincial habla de un “achatamiento” de la curva de inversiones y de “actualización de algunos gravámenes”. Los privados responden que se debe cobrar a quienes no pagan y que esto complicará aún más al sector, lo cual se reflejará en el empleo.
Según indican los economistas, la ecuación a aplicar por los distintos niveles del Estado (municipal, provincial y nacional) para superar un período con menor disponibilidad de recursos será la misma: contracción del gastos (definir las prioridades para asignar los recursos) e incremento de la presión fiscal (aumentar los impuestos y/o recrudecer las fiscalizaciones).

En el primero de los casos, el gobernador Arturo Colombi abonó el terreno hace pocos días al señalar que se achataría la curva de inversiones, situación que viene ya desde 2007, cuando no se ejecutaron todos los fondos disponibles en el presupuesto.

Con respecto a los tributos, el ministro de Hacienda, Sergio Tressens, adelantó que la Provincia buscará financiarse a partir del incremento de ciertos impuestos que actualmente son percibidos mediante la Dirección General de Rentas. Esta cuestión generó una reacción en contra del empresariado, desde donde señalaron que complicar aún más la rentabilidad del sector privado será atacar la ocupación.

“Continuaremos con nuestra conducta de prudencia en el manejo de los recursos del Estado mediante instrumentos que regulan el ritmo de los gastos con una nueva escala de prioridades, redistribuyen recursos por medio de la reprogramación del presupuesto y, también, busca mecanismos de financiamiento mediante la actualización de algunos gravámenes que hace tiempo están congelados”, señaló textualmente el titular de la cartera de Hacienda.

En este sentido, Mario Yonna, de la Asociación de Producción, Industria y Comercio de Corrientes (APICC) cuestionó duramente una decisión en esta línea y consideró que se debe “volver eficiente la cobranza actual y dejar trabajar tranquilo al sector privado para que las empresas mantengan los niveles de rentabilidad que garantizan empleo”. “Cualquier cosa que vaya en contra es atacar la ocupación, es generar desocupación”, puntualizó en declaraciones a “época”.

Yonna estimó que medidas de este tipo generan una pérdida lisa y llana del capital, que obliga a las empresas a “echar mano” de las variables de ajuste de las que dispone. “Con cualquiera de las dos medidas (suba de impuestos o fiscalización más agresiva) lo único que lográs es el ahogo del empresario y cuando está ahogado lo primero que hace es despedir gente porque lo demás tiene ajustado”, explicó.

“Estamos girando en un círculo que lleva a achicar cada vez más el sector privado; tocar impuestos en un contexto recesivo es agravar la situación, y eso se refleja en el empleo”, concluyó.

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