Estado de sitio, pero evitando reprimir

La dictadura hondureña mantenía anoche los 45 días de suspensión de garantías constitucionales. Sus aliados, los empresarios, anunciaron una propuesta alternativa al Plan Arias. Un hombre cercano a Micheletti estuvo en el bunker de Zelaya.
La dictadura hondureña mantenía anoche los 45 días de estado de sitio, pero sin represión. A pesar de las presiones del Congreso, los empresarios y hasta de los propios militares, el presidente de facto Roberto Micheletti evitó enfrentar los micrófonos y no dijo si suspenderá el decreto, que elimina los derechos constitucionales básicos hasta 18 días antes de las elecciones generales. No lo hizo, pero tampoco aplicó el decreto, que despertó por primera vez un malestar entre sus aliados. Ayer dos mil personas se reunieron frente a la Universidad Pedagógica, en el centro de Tegucigalpa, para desafiar el estado de sitio. La policía no les permitió avanzar, pero esquivaron inmutables cualquier confrontación con los manifestantes, que terminaron realizando un plantón de tres horas antes de volver a sus casas.

Mientras afuera el día transcurría en una relativa calma, adentro de la embajada brasileña de Tegucigalpa la jornada fue una seguidilla de reuniones. A primera hora de la mañana, el presidente derrocado Manuel Zelaya había hecho pública su bronca por las declaraciones poco diplomáticas del representante interino de Estados Unidos en la OEA, Lewis Amselem, que lo había acusado de comportarse como una "estrella de cine", en vez de un líder internacional. La crítica del estadounidense lo molestó, pero no lo lastimó. Ayer Zelaya repitió sus arengas. "Llamo a la resistencia a la calle para que exijan que se devuelvan los medios clausurados", reclamó el presidente legítimo, a pesar del estado de sitio y las amenazas de Micheletti de detener y reprimir las manifestaciones.

Pero la mayoría de los zelayistas que salieron a marchar durante 90 días seguidos no quiere ir al choque seguro con los militares y la policía. Por eso ayer el Frente Popular de la Resistencia, a pedido de Zelaya, sólo convocó a unos cientos de personas. Según adelantó a este diario el dirigente sindical Juan Barahona, hoy volverán a intentarlo temprano frente a Radio Globo, uno de los dos medios nacionales opuestos al golpe que Micheletti cerró ayer. "Hoy no fuimos reprimidos, pero fuimos ignorados porque no había ningún medio local para transmitir nuestra lucha al resto de los hondureños", aseguró uno de los líderes de la resistencia. En las últimas 48 horas la resistencia zelayista no consiguió movilizar a grandes multitudes en el centro de Tegucigalpa o los suburbios. La certeza de que cientos de militares y policías les obstaculizarían el camino desanimó a los miles de personas que durante 90 días salieron a marchar casi todos los días. A tres meses del golpe de Estado y sin una negociación política en el horizonte, la resistencia democrática en Honduras no podía ayer disimular su desgaste.

Frente a ese dilema, Zelaya se reunió ayer con sus asesores más cercanos e intentaron buscar nuevas estrategias. Según informó Barahona, en el ámbito de la resistencia popular, la orden desde la embajada brasileña sigue siendo mantenerse en las calles y no ceder espacios a los golpistas. En la arena diplomática, en cambio, algunos gestos hacen imaginar un nuevo germen de diálogo. Una fuente cercana al círculo íntimo del presidente Zelaya confió a este diario que ayer llegó a la embajada un dirigente cercano al régimen de facto para intentar mantener abierto un canal entre el gobierno constitucional y los que hoy ocupan el Palacio Presidencial.

El segundo gesto llegó de la mano de los empresarios y fue promocionado con bombos y platillos. Frente a las cámaras de los grandes medios, todos adictos incurables del golpe que derrocó a Zelaya, el líder de los industriales y cara visible de la cúpula empresarial del país, Adolfo Facussé, anunció una propuesta alternativa al Plan Arias, presentado por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias.

Básicamente, propuso que Zelaya sea restituido, pero sólo con poderes limitados y si se presenta ante la Justicia para ser investigado y juzgado. Micheletti, según el plan de los empresarios, volvería al Congreso como diputado vitalicio.

No le hicieron la propuesta oficialmente a Zelaya, pero ni falta que hizo. Su asesor y hombre de confianza, Carlos Eduardo Reina, dejó en claro que aún falta recorrer un largo camino para llegar a un acuerdo. "Para empezar, si obligan a Zelaya a enfrentarse a la Justicia, también deben obligar al general Romeo Vázquez (jefe de las fuerzas armadas) y a Micheletti", explicó en diálogo telefónico. No quiere sonar intransigente, explicó, pero el diálogo tiene una fecha de vencimiento. "La restitución de Zelaya debe ser casi inmediata si quieren salvar el proceso electoral de noviembre", advirtió el zelayista. Pero cuanto más se acerca la fecha, más parecen alejarse las posiciones.

Comentá la nota