El Estado se quedará con una "caja" extra de 80.000 millones de pesos

Son los activos que acumularon en sus cuentas los afiliados a las AFJP en los últimos 14 años.
1 Una caja millonaria.

El Estado asumiría un pasivo a futuro (el pago de las jubilaciones) pero en lo inmediato se hace de una caja muy potente, que -vía colocación de Letras o Bonos en la ANSeS- le dará amplio margen de maniobra con el gasto. Se quedará con activos por 80.000 millones de pesos, por el dinero acumulado por los aportantes en sus cuentas individuales. Por el otro, recibirá un flujo anual de ingresos de 15.000 millones de pesos, por los aportes de los trabajadores activos que aportaban a una AFJP.

2 Sin capitalización.

Los aportes de cada trabajador dejarán de estar en una cuenta a su nombre y pasarán a formar parte del pozo común de la jubilación de reparto. El Estado les reconocerá los derechos jubilatorios como si siempre hubieran aportando a reparto.

3 El destino de la plata.

El uso de los nuevos recursos estará limitado, en lo formal, al sistema jubilatorio. Pero ese dinero pasará a engrosar el presupuesto de la ANSeS, que ya es superavitario. La ley vigente la autoriza a invertir los excedentes según un menú de opciones similar al que tienen las AFJP. Pueden destinar hasta 50% a prestarle al Estado mediante la compra de títulos públicos.

4 Las comisiones no vuelven.

Las AFJP cobraron comisiones por casi 11 mil millones de dólares en sus 14 años de existencia. Con ese dinero -cobrado como porcentaje del aporte de los trabajadores- financiaron sus ganancias, inmuebles, salarios y publicidad. Esos fondos ya fueron gastados por las administradoras, de manera que no serán devueltos a los aportantes aunque ahora se decida la disolución del sistema.

5 ¿Y los que optaron?

El año pasado se permitió que los afiliados de ambos sistemas decidieran dónde querían estar. Una amplia mayoría (casi 85%) decidió seguir en el régimen privado: casi 9 millones de personas de las cuales sólo es aportante efectivo menos de la mitad. Casi 15% pidió ser traspasado al Estado, alrededor de 1,5 millón de personas. Ahora el traspaso será automático, sin trámite alguno.

6 Composición de haberes.

El Estado actualmente paga una parte de las jubilaciones de las 455.000 personas que se retiraron a través de alguna AFJP. Esto es porque el sistema privado es nuevo y los que se jubilan tienen una parte de su vida laboral en la que aportaron al Estado. Además, la ANSeS cuenta con los aportes patronales, que van completos al Estado aunque el trabajador aporte a una AFJP.

7 El INDEC y la crisis.

Las AFJP invierten los aportes de los trabajadores según un menú que se fijó por ley. El 50% se destina a prestarle al propio Estado a través de la compra de títulos públicos. También hay inversiones en acciones, fondos comunes de inversión y títulos y acciones de empresas extranjeras. En épocas de crisis como la actual, las pérdidas por esas inversiones afectan directamente la rentabilidad que las AFJP obtienen para sus afiliados, que ven disminuir el monto acumulado en sus cuentas. La manipulación de los datos del INDEC también afectó la cotización de los bonos y afectó la renta de las AFJP.

8 Sin reaseguros.

Se supone que el sistema de reparto preserva a los jubilados de los vaivenes del mercado financiero. Pero quedan expuestos a lo que pueda pasar con la situación fiscal si, por ejemplo, se produce una crisis como la de 2001 que impacta negativamente en la recaudación de impuestos y contribuciones. Por lo general, la deuda con jubilados que el Estado no puede cubrir con recursos propios se cubre con bonos.

9 Amplían la movilidad.

Con el sistema único, todas las jubilaciones tendrán la movilidad, que rige sólo para el sistema estatal porque en el privado los haberes dependen de la rentabilidad positiva o negativa que obtengan las AFJP.

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