El estado puso 2 millones, pero se esfumaron 800 mil.

Hugo Valdeón ha trabajado toda su vida como minero. Él fue quien propuso la idea de refuncionalizar la planta de molienda de Tungsteno que se encontraba parada desde hacía muchos años. El gobierno aportó 2 millones para echarla a andar, pero también puso un gerente que se llevó a su equipo. Misteriosamente -o no tanto- se esfumaron 800 mil y hoy la planta está parada. Quiere que le paguen la producción y recuperar sus maquinarias.
La historia es de vieja data y desde este medio se denunció oportunamente las maniobras que estaban llevando adelante gente cercana al poder -o íntimamente ligada a él-. La vieja planta para moler Tungsteno dejó de funcionar hace muchos años. Viéndola abandonada, Valdeón diseñó un proyecto para refuncionalizarla y ponerla a funcionar. Para eso buscó la ayuda del gobierno y también pensó en dar mano de obra a los desocupados que se encontraban en el plan de inclusión.

"Te parece bien 2 millones", cuenta que le dijo Alberto Rodríguez Saá. "¡Sobra!! Dice Valdeón que le contestó. Pero con la plata vinieron los intermediarios, las avivadas y el dinero se esfumó y solo quedaron deudas.

Quien era secretario privado del gobernador, Miguel Ángel Caram, tuvo mucho que ver en esta puesta en marcha, porque un hombre de su confianza, un fotógrafo merlino sin relación alguna con la minería, fue quien terminó siendo el gerenciador del proyecto. Las cosas no marcharon bien y todo comenzó a venirse a pique.

Cuando Valdeón tuvo acceso a los números, vio que las sobrefacturaciones eran espeluznantes. Lo que valía 1 se pagaba 10. La producción no se cobraba y se esfumó en esas maniobras casi la mitad de lo que había aportado el Estado.

Valdeón cuenta en el vídeo como fueron las maniobras de vaciamiento que se hicieron, las deudas que quedaron pendientes y la nueva desilusión para el pueblo de La Toma.

Una historia como muchas que se conocen en nuestra provincia que tiene final feliz para los estafadores. Al menos hasta ahora.

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