"El Estado es, en la provincia, el principal empleador irregular"

Nassif, presidente de Feput, cuestionó la nula transparencia en el gasto público de Tucumán. El dirigente se quejó de que ni siquiera pueda conocerse el Presupuesto General. En contra de la presión fiscal y a favor de las libertades.
"El Estado dice que lucha contra el flagelo del empleo en negro, pero es el principal empleador irregular en la provincia. Los monotributistas deben firmar contratos para trabajar, que disfrazan una real y efectiva relación de dependencia, con sueldos en negro y sin acceso a una jubilación digna", denunció ayer el titular de la Federación de Entidades Universitarias de Tucumán (Feput), Ricardo Nassif. El dirigente encabezó los actos por el Día del Profesional Universitario Argentino, que se centraron en la colocación de una palma de flores a los pies de la estatua de la Libertad, en plaza Independencia.

El contador fue sumamente crítico respecto el Gobierno, del que señaló numerosas falencias, y reivindicó los criterios de la entidad que conduce. "La defensa del ejercicio digno de la profesión es uno de los fines de todo colegio", afirmó en diálogo con LA GACETA.

-¿Cuáles son las deudas más importantes que tiene la Provincia con los profesionales?

-Las mismas que con la sociedad en su conjunto: salud, educación, Justicia y la generación de trabajo que dignifique. Son los motores del conjunto de la población, las bases fundamentales para la construcción de una comunidad.

-¿Hicieron planteos contra las formas de contratar del Estado?

-Varias veces, porque son un disfraz de la auténtica relación de dependencia, y el Estado se debe sincerar, pero no obtuvimos respuesta. También nos preocupa la presión fiscal sobre la población, que es absolutamente excesiva y que en épocas de recesión, como la actual, es contraproducente. No se puede pelear contra la recesión aumentando los impuestos. Hay que tener políticas activas de desarrollo para el consumo interno.

-¿El Estado gasta mal?

-Lo que no existe es transparencia en el gasto público. Uno de los factores que comprometen a la ciudadanía es cuando se sabe exactamente en qué se gasta. En cambio, acá no se conoce ni siquiera el presupuesto. Nos dicen que no se puede desagregar porque se gastaría mucho en fotocopias, mientras que en otros países se trabaja con el presupuesto participativo, junto a la gente.

- ¿En qué fundamenta Feput sus posiciones?

-En que trabajamos por la sociedad y por la plena vigencia del estado de derecho, de las garantías individuales y de las libertades cívicas. Mantenemos la coherencia en el tiempo y nuestro compromiso es el de siempre. Por eso participamos activamente en la lucha por la independencia del Poder Judicial, por la derogación de la Ley de Subrogancias y en defensa del patrimonio histórico provincial, entre otras muchas acciones.

Aval a autoconvocados

-¿La central profesional acompaña los reclamos de los profesionales de la salud?

- Nuestra solidaridad es permanente, porque sus reclamos son justos. Somos respetuosos de las decisiones y metodología de lucha que ellos adopten, porque la salud es un bien público que debe ser defendido por el conjunto de la población. El pilar básico del sistema sanitario son sus recursos humanos, que no son un material descartable ni una variable de ajuste.

-¿Piensan que el Estado los ha descuidado?

- Estoy absolutamente convencido de que fue descuidado el aspecto humano y de que los sueldos son bajísimos. Son quienes están en la trinchera, los que dan la cara y contienen el avance de las enfermedades. La aparatología (sic) y los edificios son una cáscara necesaria e imprescindible, pero vacía si no están los profesionales.

- Que no integren ninguna entidad, ¿complica el apoyo de Feput?

- Al contrario, cuentan con el aval de los colegios que agrupan a los profesionales de la salud, que participan activamente en sus reclamos. Ellos afirman que los gremios no los representan. La organización es una necesidad que les surge ahora, y espero que esta lucha tenga un final feliz y que formalicen una institución que les permita perdurar, en el tiempo, en la defensa de sus intereses, para bien de la sociedad.

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