"En el Estado que propone Netanyahu no tendremos nada".

El funcionario sintetiza el rechazo palestino al plan que el domingo lanzó el premier israelí.
En la Autoridad Palestina, el discurso pronunciado el domingo por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu produjo reacciones airadas. Para Ahmad Salami, Director de la Unidad de Información de la Cancillería palestina, "Netanyahu no habló de un Estado palestino, sino de dos estados israelíes: uno, Israel; y el otro, el 'Estado de los colonos'. En ese supuesto Estado no tendremos nada. Netanyahu no quiere que tengamos ejército, que no controlemos nuestra frontera ni nuestro espacio aéreo, ni que podamos hacer acuerdos con otros países". Citó a Yasser Abed Raboo, director del Comité de Acción de la OLP, que dijo que "el discurso es igual a cero".

Salami negó, en diálogo con Clarín, que Netanyahu hubiera intentado de todos modos producir un cambio, teniendo en cuenta las presiones domésticas, de una coalición altamente derechizada. "En absoluto. Todo lo que hizo fue maniobrar frente a la presión norteamericana. Pero negó el derecho palestino sobre Jerusalén; dijo que respetaba a los colonos pero no a los palestinos, negando el derecho al retorno de los refugiados; habló del sufrimiento de cientos de años de los judíos, pero ni una palabra sobre el sufrimiento de los palestinos de las últimas décadas a manos de su propio país".

-¿Qué dice del reconocimiento de Israel como estado judío? ¿No es justo que si Israel reconoce el derecho de autodeterminación del pueblo palestino, éste reconozca el mismo derecho para el pueblo judío?

-El problema es que buena parte de los israelíes no son judíos. De siete millones, un millón y medio son árabes, y un alto porcentaje de la inmigración rusa son cristianos. Tiene que ser un Estado que dé expresión a esas manifestaciones. El Estado palestino no será el "Estado Islámico de Palestina".

Salami se mostró preocupado, también, por las implicancias en el plano interno palestino. "En la calle palestina el ambiente es de mucho pesimismo y, lo que es peor, de descreimiento en el gobierno de Mahmud Abbas (Abu Mazen) y (el premier) Salam Fayad, cuya popularidad ha comenzado a decaer. La gente ve que fracasó en traer resultados frente a los israelíes. El 26 de enero de 2010 tenemos elecciones, y las posibilidades son que la gente se vuelque para el otro bando", dijo, refiriéndose al movimiento islámico Hamás, rival del laico Fatah.

Pero el funcionario palestino no teme una tercera Intifada. "Tenemos que unirnos todos los palestinos, se debe unir Cisjordania con Gaza y buscar otra solución, que pase por el pedido a la ONU y a la comunidad internacional que presionen a Israel para poner fin a esta situación insostenible de ocupación. La comunidad internacional tiene responsabilidad en llegar a una solución, y así lo ha asumido en todos los acuerdos de paz. Por eso espero que cualquier acción que tomemos sea pacífica, porque ya sabemos que, si tomamos las armas, perdemos".

En Israel, en tanto, el premier Benjamín Netanyahu se dedicó a defender su discurso frente a la bancada de su partido, el Likud. La diputada Tzipi Jotovely, puntal derecho de la bancada, dijo que "el momento en que fueron pronunciadas esas dos palabras, 'estado palestino', fue un momento emocional difícil y entristecedor para mí".

La jefa de la oposición y líder de Kadima, diputada Tzipi Livni, dijo que el premier, "si bien titubeante, con muchos 'si' condicionales y muchos 'peros', dio un paso en la dirección correcta. Si ello se traduce en iniciativas concretas, apoyaremos. Si, en cambio, lo hizo sólo por cumplir, atacaremos como una oposición responsable".

El canciller ultraderechista Avigdor Lieberman dijo que el discurso describió "el equilibrio entre nuestras aspiraciones de paz y las aspiraciones de seguridad''. "Netanyahu abrió la puerta a los palestinos y las naciones árabes para iniciar las negociaciones".

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