El Estado fortalece políticas sociales para municipios andinos.

El convenio prevé la contratación de 52 educadoras infantiles para la contención y promoción de hábitos saludables en niños que tengan entre 45 días y 5 anos de las localidades de Iruya, Nazareno y Santa Victoria Oeste.
El ministro de Desarrollo Humano, Claudio Mastrandrea, refrendó junto al Intendente de Iruya, David Canchi, un nuevo convenio con la Fundación Obra Claretiana para el Desarrollo (OCLADE). De esta manera continuará la implementación de políticas sociales referidas a los grupos vulnerables, la niñez, la familia y los pueblos originarios.

El convenio prevé la contratación de 52 educadoras infantiles para la contención y promoción de hábitos saludables en niños que tengan entre 45 días y 5 anos de las localidades de Iruya, Nazareno y Santa Victoria Oeste. Participaron de la firma del acuerdo el ministro de Finanzas y Obras Públicas de la Provincia, Carlos Parodi y el coordinador de la misma cartera, Marcelo Cil.

Asimismo el Estado provincial a través de las organizaciones de la sociedad civil busca fortalecer el vínculo entre la población beneficiada y las organizaciones no gubernamentales. Este objetivo se cumple coordinando programas y acciones de prevención, rehabilitación, asistencia y recuperación.

Mastrandrea explicó que el Estado tiene como premisa la implementación de políticas sociales que no solo contienen sino que buscan el desarrollo integral de las personas; "los convenios y el trabajo articulado con municipios del interior se hace fundamental a la hora de concertar las acciones que lleva adelante el Gobierno de la Provincia", dijo el funcionario.

"Seguimos trabajando en la puesta en marcha de políticas inclusivas e integradas en donde el centro de las mismas es el desarrollo de la persona desde la primera infancia; con estos convenios estamos llegando directamente a mas de 200 niños de Iruya, Nazareno y Santa Victoria Oeste", puntualizó.

El convenio pondrá en marcha un proyecto que tendrá como fin la contención de la población de niños, el fortalecimiento alimentario, la promoción de seguridad, el acompañamiento en el desarrollo y crecimiento, además de la capacitación de las educadoras infantiles mediante la ejecución de diferentes actividades, evitando de esta manera la inmigración.

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