El estado edilicio de los hospitales bajo la lupa.

El reciente derrumbe de los antiguos balcones del Hospital "Rodolfo Rossi" puso al desnudo las deficiencias edilicias de los grandes centros sanitarios de la Región. Filtraciones, mamposterías descascaradas, yesos rajados y consultorios externos poco funcionales son un denominador común en la mayoría de los establecimientos asistenciales públicos, construcciones históricas que son sostenidas con escasas políticas de mantenimiento, "tapando el deterioro con parches", de acuerdo a la opinión generalizada de médicos y personal dedicado a la atención de la salud.

Al ser consultado tras el desmoronamiento producido en el Rossi, el director del establecimiento, Pedro Ferrara, mencionó como causas del accidente problemas constructivos de la obra (el material de las salientes carecen de estructuras de hierro, necesarias para dar soporte a ese tipo de estructuras) y la falta de continuidad de tareas de mantenimiento. "En mucho tiempo en un edificio que tiene casi cuarenta años sólo se ha hecho lo básico, como pintar, por ejemplo, pero no mucho más", indicó el profesional y así explicó las razones de un derrumbe que no ocasionó víctimas pero que puso en riesgo la vida de personas.

A raíz de la caída de los balcones del edificio de 37 entre 116 y 117, que fue inaugurado en 1974, reaccionaron dirigentes del gremio de los médicos que trabajan en centros sanitarios públicos de la Provincia -CICOP_ y también especialistas en construcción civil. Ambos sectores definieron el estado edilicio general de los hospitales como "crítico" y coincidieron en alertar sobre los peligros que representan las malas condiciones físicas en espacios que son un constante desfile de pacientes.

El Rossi, el Gutiérrez y el San Juan de Dios -por mencionar a algunos de los centros de salud más importantes de la Ciudad- se mantienen en pie sin reformas ni reparaciones profundas desde varias décadas atrás. El hospital de diagonal 114 entre 39 y 40 se levantó en 1954 y la ausencia de refacciones integrales ha sido una constante en su historia. El de 27 y 70 es de la época fundacional de la Ciudad: nació como centro municipal de Contagiosos en 1894, apenas diez años después de creada La Plata. Hoy se especializa -y es centro de derivación de cualquier lugar de la Provincia- en patologías cardiológicas, neumonológicas e infecciosas.

"El San Juan de Dios es el que, lejos, está en las peores condiciones edilicias; destruido, con salas apabellonadas de principios del siglo pasado con muchísimas deficiencias y donde no se ha invertido ningún dinero", evaluó la vicepresidenta de la CICOP, María Inés Sasiaín.

De todos los edificios de hospitales públicos de La Plata, la profesional rescató solamente al Instituto del Tórax, al que consideró "un mundo aparte" respecto al resto de los centros asistenciales. "En la Provincia hemos perdido el recurso humano, entonces la infraestructura parece que pasa a segundo término. Pero ése es otro aspecto de la falta de inversión en salud. Hay muy bajo presupuesto a nivel nacional y provincial y los municipios ponen lo que pueden. La salud está colapsada desde todo punto de vista", subrayó Sasiaín.

OBRAS QUE NO ALCANZAN

En los últimos años, en algunos de los viejos hospitales platenses se han remodelado sectores con obras de envergadura, pero nada se ha hecho con el deterioro de áreas que son muy utilizadas. Un ejemplo de la convivencia de espacios modernos e impecables con pabellones antiguos y sin mantenimiento está en el Hospital de Niños "Sor María Ludovica". En esa sede de referencia pediátrica las áreas de emergencia, de consulta externa y de terapia intermedia son nuevas, producto de una gran inversión que transformó servicios que atendían en muy malas condiciones. El mismo proceso se siguió en el policlínico "San Martín" y en el "San Roque" de Gonnet. "Todo eso se hizo con créditos del Banco Mundial, pero quedaron las partes viejas, con atención de pacientes, que se caen a pedazos", dijo la representante de la CICOP.

Desde otra visión profesional, el Centro de Ingenieros de la provincia de Buenos Aires remarcó los riesgos de la falta de seguimiento y control de los edificios públicos en general y en particular de los centros sanitarios. "No hay políticas de mantenimientos y lo del Rossi se puede repetir en cualquier otro hospital -aseveró el presidente de la entidad, Néstor Marinelli-. Las construcciones no son algo eterno, son estructuras vivas que se hacen para 20 ó 30 años y si no se las cuida tienen sus problemas; sobre todo edificios sensibles por la función que cumplen, como los hospitales y las escuelas".

Marinelli sostuvo que la única política para no correr riesgos es la prevención. "Uno se da cuenta de que un camino está roto porque ve el bache, pero hay que tratar de no llegar al bache. Y para los hospitales hace falta un plan homogéneo, con relevamientos y auditorías que podrían hacer la Provincia, el Municipio y también las mismas instituciones. ¿Cuánto vale evitar un solo accidente? Se justifica plenamente una inversión en controles", concluyó.

PELIGRO

El Rossi, el Gutiérrez y el San Juan de Dios -por mencionar a algunos de los centros de salud más importantes de la Ciudad- se mantienen en pie sin reformas ni reparaciones profundas desde varias décadas atrás.

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