El Estado destina $ 7 millones al día para el engorde de vacas

El Estado destina $ 7 millones al día para el engorde de vacas
Es por los subsidios a los feed lots, que se multiplicaron por quince en dos años.
Ni las canchas de paddle, en su época, crecieron tan rápido. Desde que asumió Cristina Kirchner, la cantidad de feed lots (corrales de engorde vacuno) se multiplicó por quince debido a los fuertes subsidios que se volcaron hacia esa actividad y que acumulan más de 1.400 millones de pesos. Tanta es la demanda que en la actualidad el Estado gasta unos 7 millones de pesos al día en engordar unos 2 millones de vacunos ajenos. Es casi tres veces el dinero que pierde la administración oficial en Aerolíneas Argentinas cada 24 horas.

La propia Presidenta, hace una semana, informó del fenomenal salto del negocio de engordar bovinos confinados en corrales, a base de raciones de maíz y soja. Cristina dijo que cuando su marido terminó la gestión, en diciembre de 2007, había 107 feed lots, que a fin de 2008 llegaban a 844, y que "hoy hay 1.523 feed lots en marcha". Atribuyó este fenómeno a "un cambio tecnológico de punta tan importante como fue la siembra directa" para la agricultura.

En el país existen desde hace unos veinte años y ciertamente suponen una intensificación para la tradicional ganadería pastoril. Pero el repentino crecimiento parece tener que ver mucho más con los subsidios que distribuye la ONCCA entre los engordadores que con sus ventajas productivas. En rigor, según afirma el consultor ganadero Víctor Tonelli, "hoy sin subsidios y a los precios actuales, los feed lots darían pérdida".

Tonelli aporta para mostrar el peso de la ayuda oficial. En junio, y debido al aumento de los precios de los granos usados para alimentar a ese ganado, la ONCCA gastó 3,5 pesos por día y por animal. Es decir que un bovino que ingresó al feed lot siendo un ternero de 170 kilos de peso, permaneció allí 100 días, y salió convertido en un novillito de 300 kilos, demanda del fisco unos 350 pesos en total.

Transformado a carne, Tonelli estimó que por cada uno de los 130 kilos que engordó el vacuno durante su encierro el Estado está gastando 2,70 pesos. Ya faenado, a un rendimiento en carne del 55%, el aporte oficial representa 1,5 pesos por kilo de la media res. Es casi el 10% del valor promedio a que se vende finalmente ese alimento.

Esta fuerte participación estatal en el negocio, sin embargo, no significa un beneficio lineal para el consumidor. En primer lugar, porque la venta de carne a los precios acordados con el Gobierno se respeta en algunos supermercados. Esos cortes baratos, además, vienen de animales de menor calidad que los tiernos novillitos y vaquillonas de feed lot, que van a público de buen poder adquisitivo.

Tampoco se beneficia al criador del ternero (que sigue malvendiendo sus animales a valores de 2007) y mucho menos al invernador tradicional, a campo y pasto. Como ese actor no tiene el poder de compra que otorga el subsidio a los "feedloteros", los ganaderos tradicionales "se ven forzados a salir del negocio", denuncia Tonelli.

El círculo cierra perfecto para algunos empresarios: compran barato el ternero, reciben subsidios para engordarlos y venden la carne por arriba de los precios "acordados". De allí que en los últimos meses muchos frigoríficos exportadores, matarifes y supermercados hayan entrado al negocio. Se estima que de los 6 millones de vacunos que pasarán este año por un feed lot, dos terceras partes son propiedad de esos sectores.

Tal es la distorsión que ya no habrá que velar sólo la bucólica imagen de vacas pastando en extensos campos, en la que todavía creen muchos argentinos. Como las canchas de paddle, también los ganaderos serán parte del pasado.

Comentá la nota