El Estado comprará máquinas para dedicarse a fabricar DNI

El sistema previsional está en camino de pasar al Estado desde el 15 de este mes; a Aerolíneas Argentinas y Austral, expropiación mediante, también parece esperarles el mismo destino. La voluntad nacionalizadora del kirchnerismo se estrenó en 2003 con el control del espacio radioléctrico y abarcó -entre otras áreas- el servicio de correo, trenes, aguas y aeropuertos.
El próximo objetivo es de papel: el Gobierno planea hacer por su cuenta los nuevos documentos de identidad y para eso, en vez de contratar a una empresa que los fabrique, está comprando sus propias máquinas impresoras.

Hoy van a abrirse los pliegos de una licitación a la que el Ministerio del Interior -que encabeza Florencio Randazzo- llamó junto con la Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas.

Se trata de adquirir unidades modulares de termoformación, grabado y perforado láser, capaces de imprimir unos 12 millones de DNI por año.

Fuentes oficiales dijeron a Clarín que la inversión calculada oscilará "entre 3 y 4 millones de dólares". Y que los compradores de pliegos fueron diez; entre ellos, la Casa de la Moneda, la norteamericana Datacard, la francesa Gemalto y la japonesa Agfa.

En el mercado señalan a Agfa como favorita: dicen que es la que mejor puede cumplir con el requisito de ponerse a trabajar en el corto plazo porque ya tiene las máquinas correspondientes esperando en el país.

En cambio, decidió quedarse afuera del negocio la alemana Siemens, ganadora de la licitación organizada la década pasada por el menemismo -frenada luego- y protagonista central de un escándalo de 1.260 millones de dólares y fuertes sospechas de sobornos.

Los nuevos documentos serán más parecidos a las actuales cédulas de la Policía Federal, plastificados y con la información asentada de manera electrónica. Las fotitos ya no van a estar pegadas o abrochadas precariamente, como ahora, sino impresas junto a la huella dactilar. Se calcula que cada pieza va a costar entre 15 y 25 pesos; de modo que, además de nacionales, los nuevos documentos serán populares. En marzo de 2009 se empezarían a hacer los primeros.

Según el secretario del Interior, Marcio Barbosa, la "decisión política" de hacer los nuevos DNI sin más participación privada que ésta obedece a que el Estado cuenta con el personal y el software necesario. "Lo que podía salir mil millones, va a salir mucho menos", señaló Barbosa.

-¿Pero qué va a pasar una vez que las máquinas queden obsoletas?- le preguntó Clarín al funcionario.

-Vamos a ser capaces de reemplazarlas. Y para ese momento la compra va a estar amortizada, respondió.

La inversión se financiará con recursos propios del Estado. Empresas del sector se quejan de que el proyecto apunta a un tipo de proceso que no se usaría en más países que la Argentina.

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