El Estado apela a empresas privadas para hacer inteligencia por no confiar en la SIDE

Bajo el camuflaje de agencias de seguridad o consultoras, un verdadero ejército de ex integrantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, y de ex espías argentinos y extranjeros, realizan tareas de inteligencia para empresas privadas, particulares, políticos y, lo que es más controvertido según la ley vigente, hasta para el propio Gobierno.
Una semana antes de que el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández saliera a denunciar que es blanco en la mira de espías supuestamente enviados por el Gobierno, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, contrató a una empresa privada para barrer su despacho de posibles micrófonos, detectar pinchaduras en sus líneas telefónicas y verificar que sus celulares no están interferidos.

Lo curioso del caso es que el funcionario no le confió esa tarea al jefe de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE), Héctor Icazuriaga, sino que prefirió acudir a una empresa de seguridad privada que también realiza tareas de inteligencia de manera ilegal para clientes VIP (ver página 18). Tanto Fernández como De Vido conocen la fascinación que tiene Néstor Kirchner por los informes de inteligencia; también saben que él es desconfiado por naturaleza y contrasta toda la información que aportan los diferentes organismos del Estado.

"Hace tiempo que el Estado perdió el monopolio de las tareas propias de los organismos de inteligencia", confesó a PERFIL un experimentado agente de la SIDE, de nombre Marcelo. La fuente explicó que hay empresas que cuentan con "tecnología de punta traída de Estados Unidos o Israel que es muy superior a aquella con la que cuentan la SIDE, Gendarmería, la Policía Federal o el Ejército". Por esa razón, las principales compañías que hacen inteligencia de alto vuelo en la Argentina son mayoritariamente de capitales extranjeros, como por ejemplo Kroll, Holder International, FTI Consulting y la versión civil del Mossad, llamada SIA (ver infografía).

"Pero la empresa que contrató De Vido no tiene la mejor tecnología", se jactó un ejecutivo de una de las agencias de seguridad más importantes de la Argentina.

Delibery de espías. La Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación tiene más de 200 firmas asociadas en todo el país. El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene habilitadas 499 agencias. Pero "el mercado de la inteligencia se lo disputan entre no más de diez agencias, la mayoría de capitales extranjeros. Eso tiene que ver con la cuestión tecnológica, pero no significa que las agencias más pequeñas no hagan tareas de inteligencia como el seguimiento de personas y hasta pinchaduras domésticas de líneas telefónicas particulares", explicó a PERFIL un ex oficial de la Policía Federal que después de retirarse se dedicó al millonario rubro de la seguridad privada.

La falta de control del Estado y de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso de la Nación da vértigo. "Nosotros nos reímos mucho cuando dicen que la SIDE investigó a tal o cual político o a tal periodista. ¿Cómo saben? Puede ser cualquier agencia privada contratada hasta por (Francisco) De Narváez", se ríe el espía.

Además de la tecnología, otro de los factores importantes es el dinero. "Un agente de la SIDE gana más plata haciendo tareas en el ámbito privado para alguna de estas empresas que lo que gana en el Estado. Ni hablar los de Ejército y la Armada, que están literalmente muertos económicamente y no pueden hacer nada".

El caso más reciente es el de los hackers Iván Velázquez y Pablo Carpintero. Velázquez, actualmente preso en Uruguay por realizar espionaje ilegal, comenzó trabajando como agente de la SIDE, pasó por el Ejército y terminó con un cargo de importancia en la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Ahora está prófugo de la Justicia argentina, porque se lo acusa de hackear correos de jueces, políticos, periodistas y famosos. En la causa están mencionados ex periodistas y militares retirados como cómplices de "Iván el terrible".

Otra fuente del submundo del espionaje no descarta que la banda de los hackers haya contado en algún momento con el aval de "un importante funcionario del Gobierno", hasta que le sacaron el respaldo.

Alberto Fernández no es el único ex funcionario K que acusa al Gobierno de espiarlo. El ex diputado nacional por Santa Cruz, ex secretario de Inteligencia K y ex gobernador de Santa Cruz Sergio Acevedo, también acusó a la SIDE de espiarlo. En una reciente entrevista dijo que "una persona me dijera cuál era la contraseña de mi casilla de correo electrónico".

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