Las estadísticas del terror

Por: Ricardo Kirschbaum

Para robarle matan una persona cada dos días en la provincia de Buenos Aires. Los datos son oficiales. Los dió el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, a los legisladores bonaerenses. El funcionario, que está en medio de la tormenta denunciando conspiraciones que luego aclara que no son tales, se consuela diciendo que estas terribles estadísticas registran una baja respecto del mismo período del año pasado. No es para alegrarse: el problema sigue teniendo una gravedad enorme, y la necesidad de resolverlo es de una urgencia indubitable. Porque Stornelli también ha dicho en la Legislatura que los homicidios subieron 35% durante los robos de autos.

El problema de la inseguridad es una de las cuestiones que necesita de la articulació

n de una política de Estado, es decir de un acuerdo básico para que las acciones que surjan de ese plan sean sostenidas en el tiempo y puedan ser continuadas por las futuras autoridades, si se produce un recambio en las elecciones.

Sectores radicales, peronistas, kirchneristas y de la centroizquierda presentaron en el Congreso un programa denominado de "seguridad democrática". Es una respuesta a los planteos de mano dura que han provocado polémicas y sospechas de que hay otras intenciones políticas detrás de esa postura. Han participado en la presentación ex funcionarios que han tenido un papel protagónico en el frente del conurbano bonaerense.

La intención de articular una acción conjunta para enfrentar la inseguridad es positiva y el reconocimiento del grave problema, más allá de la intencionalidad política, abre cierta expectativa de que todo no terminará en un ejercicio literario que calme conciencias.

El Estado tiene obligación de proteger a sus ciudadanos. Y éstos de exigir vivir sin miedos.

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