Las estaciones de servicio ya amenazan con un nuevo paro

Sólo el ACA vendió naftas en Río Cuarto. Hubo largas colas y los taxis y remises tuvieron problemas para circular. Se abrió un diálogo con el Gobierno pero los estacioneros exigen respuestas rápidas
A toda hora, la cola de autos era interminable frente al Automóvil Club Argentino, la única estación de servicio que funcionó ayer en Río Cuarto, durante el paro de 24 horas que se decretó a nivel nacional.

Los problemas para cargar combustible se repitieron en todo el país. El paro fue contundente y el Gobierno nacional, ante la amenaza de los empresarios y los gremios del rubro de volver a frenar la venta de naftas y gasoil, inició un proceso de diálogo. Pero la advertencia se mantiene: si en 10 días no tienen una respuesta y se mejoran de alguna manera sus márgenes de rentabilidad, la próxima protesta será aún más prolongada.

El paro se levantó anoche, a la 0 hora, después de que el Gobierno hiciera infructuosos intentos por desactivar la medida a media tarde.

Raúl Castellano, de la Federación de Expendedores de Combustible de Córdoba, dijo que el paro de ayer fue exitoso, de un “acatamiento espectacular”. Y aseguró que la posibilidad de diálogo que se abrió con la Casa Rosada tiene un límite. “No vamos a esperar demasiado tiempo. Si en una semana o diez días no tenemos soluciones, es posible que avancemos en una nueva medida de fuerza”, manifestó.

A pesar de que hay versiones de que la medida de fuerza podría ser de 72 horas, Castellano desestimó esa posibilidad. “No podemos tener al país tres días sin combustible. Podría ser otro paro de 24 horas”, evaluó.

Para los dueños de estaciones de servicio -el paro también fue impulsado por los empleados- la única forma de desactivar el nuevo paro es que las petroleras les devuelvan los márgenes de rentabilidad. En los últimos días, YPF decidió eliminar el cobro del derecho de playa e incorporarlo al precio del litro de combustible. “Estamos de acuerdo con eso. Lo otro era improlijo. Pero no esperábamos que se fueran a quedar ellos con los 20 centavos por litro”, dijo Castellano.

La pérdida de rentabilidad se da, según dicen los estacioneros, con todas las petroleras.

Ayer, en la ciudad, hubo serios inconvenientes para conseguir combustible. El ACA fue la tabla de salvación. Vendió 23.729 litros de combustible, contra los 19 mil que comercializa habitualmente. Para colmo, en los últimos días decidió bajar el precio de las naftas y el gasoil entre el 1,5 y el 2 por ciento.

La estación de servicio que está frente al estadio de Estudiantes fue abastecida ayer a las 14 y, como consecuencia, pudo aguantar sin sofocones la fuerte demanda de automovilistas y motociclistas.

Hubo algunas complicaciones en el servicio de taxis y remises, aunque menos de lo esperado. Recién por la noche fueron desapareciendo de la calle la mayoría de los taxis y quedaba sólo el 30 por ciento de los autos en circulación. Entre los remises, el panorama era similar.

Eduardo Gho, titular de la agrupación Taxistas Unidos, relató que se organizaron por turnos para cubrir la demanda. En las horas pico, el 65% de los autos estuvo trabajando. “Hemos sacado prácticamente todos los viajes; diría que un 80 por ciento de los pedidos se cumplieron y que no hubo mayores quejas de los usuarios. “Decidimos prestar el servicio a toda costa. Le sacamos la nafta hasta al auto de la abuela”, graficó Gho.

Carlos Gatica, de la Cámara de Remiseros, coincidió en que trabajó el 60% de los autos. “Los que cargaron gas trabajaron hasta el mediodía; los demás, siguieron a nafta pero, la verdad, no es rentable”, indicó.

Los remiseros ya están pensando en un esquema de emergencia para el próximo paro que se avecina. “Vamos a garantizar el servicio y llenaremos los tanques para andar con combustible líquido. Le cobraremos un pequeño adicional al cliente pero vamos a salir. La gente entiende”, dijo Gatica.

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