Las estaciones de autoservicio deberán esperar

Las estaciones de autoservicio deberán esperar

Desde el sector aseguran que si se diera el cambio y la consecuente pérdida laboral, sería recién dentro de cinco años.

Si hay un combustible capaz de alimentar el fuego en épocas de crisis económica y pérdidas de puestos laborales, es la llegada del futuro, en este caso vestida de automatización.

Como de muchos rubros, profesiones y oficios, se habla actualmente del reemplazo de los playeros de las estaciones de servicio por surtidores modernos que no necesitarían más que interactuar con el cliente.

El sistema existe, y de hecho se usa en otros países del mundo. Sin embargo, referentes de las estaciones de servicio locales aclaran que, dadas la idiosincrasia y la estructura de transporte de nuestro país, la mala noticia para los trabajadores del sector deberá esperar al menos cinco años. “Me parece que en Argentina tenemos una idiosincrasia distinta a ese tipo de servicio. De hecho, nuestras estaciones, por formato y tamaño, son distintas a la estación de autoservicio típica de otros países.

Las de ese sistema suelen tener apenas un surtidor de nafta, uno de gasoil y una máquina de gaseosas y snacks. Mientras que acá las estaciones ofrecen más que el expendio de combustible, son lubricentros, puntos de encuentro y hasta un lugar para comer para la gente”, opinó Fabio Rodríguez, presidente de la Cámara de Operadores de Combustible de Bahía Blanca y el Sur.

Sobre los otros países donde el sistema de autoservicio ya es una realidad, el propietario de la estación de Cabrera y Pilmayquén explicó que “conviven los dos sistemas, la estación de servicio similar a la nuestra también está. Las de autoservicio suelen estar en una esquina o a mitad de cuadra, en un espacio de 5 x 20 metros, en una calle transitada para alguien que necesita salir del paso con unos litros”.

“Es lógico que en Argentina se empiece a hablar de esto, porque en el mundo existe y, como todo, algún día habrá que echarlo a rodar. Pero insisto, es para un segmento especial, acá por poner un ejemplo, lo podría implementar una petrolera en la entrada de una gran compañía, que cuente con un surtidor para que los empleados de esa empresa se puedan autoabastecer. No va a ser el lugar que necesite una familia en la ruta para cargar combustible, comer e ir al baño”, añadió.

Con respecto a quienes sostienen que el autoservicio sería impracticable por cuestiones de seguridad, Rodríguez negó tal motivo. “La seguridad no sería una traba, en el mundo existe y lo usan tanto los jóvenes como los ancianos. Obviamente hay que ser consciente de cuestiones como no fumar, no usar el celular, pero eso ya se sabe hoy. Distinto sería con el GNC, que implica otros conocimientos, pero el autoservicio está pensado para combustibles líquidos”, opinó.

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Surtidores automáticos

El propietario de la estación de Colón y 9 de Julio, y ex titular de la Cámara de Expendedores de Combustibles local, Mario Parigiani, manifestó que “la decisión de que se instalen cosas automáticas como existen en otras partes del mundo, para nosotros hoy es una necesidad. Pero lógicamente lo primero que se decanta de eso es que debería haber una importante reducción de personal”.

Sobre a cuántos trabajadores afectaría un cambio de sistema tal, Parigiani explicó que “como mínimo el 50% de los puestos actuales se perderían”, y sobre cuándo podría darse el gran cambio opinó que “no hasta dentro de 4 o 5 años, porque hoy no están dadas las condiciones y no creo que ningún gobierno quiera una pérdida de puestos laborales tan grande”.

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Sobre la tecnología de autoservicio, el estacionero contó que “no se trata de tecnología más moderna que la que tenemos hoy en el país, pero sí mucho más simple para el usuario. Con una tecla uno define el producto que quiere, ingresa la tarjeta de crédito o débito, carga, y una vez que finaliza, coloca el pico nuevamente en la máquina y esta devuelve la tarjeta”.

Con respecto a la supuesta capacitación en seguridad requerida para los clientes, Parigiani opinó que “en el mundo ya existe hace muchísimo tiempo, de hecho hace 15 años se hicieron pruebas de este sistema en Buenos Aires. Esgrimen la cuestión de seguridad como una dificultad para su implementación, pero en otros lugares se usa y nosotros no somos ni más vivos ni más tontos que el resto del mundo”.

Consultado por las estaciones de servicio adaptadas para autos eléctricos, Parigiani explicó que es una posibilidad, “aunque en el mundo los puntos de carga suelen estar en los lugares de estacionamiento”.

Auto híbrido Toyota Prius.

Autos eléctricos sí, pero muy de a poco

"Híbridos" se denomina a aquellos vehículos que se pueden alimentar tanto de combustible fósil como de energía eléctrica. Unidades de estos se ven desde hace varios años en nuestra ciudad, pero no abundan.

Los eléctricos, en cambio, recién empezarán a llegar ahora, al igual que al país. Funcionan puramente a batería e, incluso en los países desarrollados, no ocupan un gran porcentaje del parque automotor.

“Los eléctricos son una realidad, incipiente y que hay que empezar a atender. Pero el crecimiento será paulatino, porque combustible fósil hay para rato y no creo que las petroleras abran tanto los grifos a esta nueva tecnología. En Argentina particularmente no tenemos infraestructura para esta tecnología”, dijo Rodríguez.

“Creo que las generaciones actuales no llegaremos a ver el fin del combustible fósil. Muchas automotrices del mundo están haciendo los primeros modelos eléctricos, pero acá recién en 5 o 10 años veremos un porcentaje considerable como para preocuparnos por su abastecimiento”, sostuvo Parigiani.

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