Se estabiliza la morosidad crediticia

Cifras del BCRA muestran que afecta sólo al 3,7% del stock de crédito privado; en los de familias llega al 5,6%
La tasa de irregularidad en el pago de los créditos a los que accedieron las familias, que creció fuerte hasta junio, es un fenómeno con el que los bancos y financieras deberán convivir en la medida en que la economía no se recupere, aunque ha comenzado a estabilizarse en el últimos mes y no correría riesgo de espiralizarse, según coincidieron en evaluar banqueros y analistas consultados por LA NACION.

Esta situación, a la que se había desacostumbrado el sistema financiero local, es la contracara del brusco freno que sufrió la actividad en la segunda mitad de 2008 y la primera del año en curso. Y deja a la vista, de manera brutal, que quienes más sufrieron la recesión (que apenas comienzan a admitir las cifras oficiales) fueron los asalariados informales, los trabajadores de bajos ingresos, los pequeños y medianos emprendedores y buena parte de la clase media recuperada, entendiéndose por tal a la que había recobrado su estándar de vida en los últimos años con el crecimiento de la economía.

Las cifras del Banco Central (BCRA), con datos a junio último, muestran que, para el conjunto del sistema financiero, la morosidad es un problema acotado que, aunque creció últimamente, apenas afecta al 3,7% del stock de crédito volcado al sector privado. Pero mientras la cartera corporativa tiene una irregularidad del 2,5% promedio, la de financiaciones a las familias más que la duplica: llega al 5,6 por ciento.

A su vez, si se analiza dentro del total del crédito a las familias, aparece que los que enfrentan mayores problemas de pago son los que se concedieron para consumos, antes que los garantizados con hipotecas o la prenda del bien financiado.

Pero si se pone la lupa sobre el segmento más conflictivo (el crédito al consumo), se observa que las dificultades de pago crecieron más a medida que baja el monto promedio de los préstamos. Así, mientras la mora de los créditos con saldos mayores a 50.000 pesos subió entre mayo de 2008 y el mismo mes de 2009 un 1,6 por ciento (para afectar a apenas el 2,3% de ese segmento), la de los saldos entre 5 y 10 veces menores aumentó casi el doble (el 2,8%), al pasar del 4,2 al 7% en igual período. Y entre los créditos por reintegrar menores a $ 1000 el porcentaje de impagos ya oscila el 10 por ciento.

Hernán del Villar, especialista del Estudio Alpha, recuerda que la calidad de las carteras bancarias "siempre está en relación con la evolución del ciclo económico y la eficacia en los desembolsos que tengan los bancos", pero advierte que, esta vez, la gran responsabilidad le cabe al deterioro de la economía en general, "porque los bancos han mejorado sus sistemas de otorgamiento y el análisis de los riesgos, en particular, los públicos", destaca.

En ese sentido, no duda en afirmar que el primer detonante de este fenómeno fue el aumento de la tasa de inflación, que el Gobierno buscó ocultar alterando los criterios de su medición, dejando en claro que esa alteración puede que deje tranquilos a algunos funcionarios, pero golpea a los sectores sociales más vulnerables.

"La importancia de la inflación queda a la vista cuando se observa que la mora comenzó a subir a principios del año pasado, cuando las tasas de empleo y actividad aún seguían mejorando", apuntó Del Villar.

Boom del consumo

Su colega Marcos Bazán, socio de Deloitte & Touche Corporate Finance, coincide en general, pero agrega otra mirada. Sostiene que un sector social "se sobreendeudó en los últimos dos años aprovechando el boom de consumo y las ofertas de financiación en cuotitas, en parte, para ganar poder de compra y prevenir el esmeril que ya sentían por la inflación".

"Ese segmento es el que, en la primera mitad del año, se encontró en dificultades para pagar sus deudas, dificultades que crecieron cuando llegó el tarifazo en la luz y el gas, ahora suspendido", apunta.

Del Villar agrega a la lista de causas (la caída macro y la inflación) "el efecto que tuvo la creciente carga financiera en el último año, que modificó la relación cuota-ingreso en detrimento de los deudores con préstamos a tasa variable", en relación con el aumento de entre 4 y 8 puntos en los intereses aplicados respecto de los valores precedentes, según se considere el pico de las turbulencias financieras o la situación actual.

Para los analistas, la creciente incidencia de la mora en las carteras crediticias de los bancos es una cuestión para seguir con atención en los próximos meses, aunque no apuestan a que la curva de suba porcentual mantenga su ritmo. Por el contrario, prevén que "tenderá a amesetarse", dice Bazán.

En los bancos consultados por La Nacion, voceros y ejecutivos del Galicia, Santander-Río, Ciudad y Supervielle coincidieron en estimar que el "pico" del fenómeno se dio entre mayo y junio, pero que notaban una mejoría en los últimos 40 días.

Además, destacan que el fenómeno está lejos de conllevar riesgos sistémicos aun, porque no sólo es acotado en relación con la media histórica del sistema (del 12,6% promedio tomando los últimos 25 años), sino también porque los bancos se siguen manejando con un nivel de previsiones muy superior al necesario y porque el mercado se ha ido autorregulando solo.

"En los créditos de consumo, es cierto que la oferta dejó de ser generalizada y barata para pasar a ser mucho más focalizada. Pero también lo es que la demanda se retrajo mucho", explicaron en el Supervielle.

En el Galicia y el Santander-Río, creen lo mismo, además, porque "mucha gente, en previsión de tiempos no tan favorables y buscando no tener problemas el día de mañana, intenta precancelar sus créditos para bajar la carga financiera", según explicaron.

Consultados sobre cuáles políticas venían siguiendo con los morosos, en los bancos coincidieron en describir que en los casos en que se detectan problemas de pago y se comprueban las dificultades, "se refinancian las deudas a mayor plazo para abaratar algo las cuotas y facilitar su cancelación progresiva".

Lanzaron el mercado de futuros de tasas

* El Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Mercado Abierto Electrónico (MAE) lanzaron ayer el mercado de futuros de tasa de interés con el objetivo de desarrollar el crédito. Para ello, el BCRA aprobó las comunicaciones A 4925 y A 4973, en lasque asegura su participación en el mercado de futuros de tasa OCT-MAE, para facilitar el crédito entre contrapartes por medio de la denominada "función giro". Esta última consiste en unir las posiciones de dos entidades (con signo contrario, una compra y otra vende) a través de la toma de cada una de esas posiciones por parte del BCRA, con un efecto neutro para la entidad monetaria.

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