Estaban ansiosos por cobrar antes

Estaban ansiosos por cobrar antes
Varias compañías de colectivos empezaron a aplicar el ajuste del boleto un día antes, en horas previas a ponerse en vigencia el nuevo cuadro tarifario. El organismo de control del autotransporte de pasajeros invita a los usuarios a realizar la denuncia.
Podría ser ansiedad por aumentar una recaudación que suele caer en época estival, simple voracidad o, menos probable, un error operativo. Pero horas antes de que entrara en vigor la resolución que habilitó desde el primer minuto de ayer un ajuste en las tarifas de todos los medios de transporte de pasajeros en Capital y conurbano, varias líneas de colectivo ya estaban aplicando la suba que llevó a 1,10 el mínimo para la primera sección (ver facsímil). El apurado aumento, que en promedio supera el 20 por ciento, difícilmente sirva para mejorar las prestaciones. Los empresarios del sector descuentan que será “licuado” por el próximo aumento salarial.

Según la Comisión Nacional Reguladora del Transporte, aplicar la suba antes de tiempo es una irregularidad de la que los reguladores no tenían noticia hasta ayer, pero que aconsejaban denunciar en el 0800 333 0300. El episodio, sin embargo, promete pasar inadvertido frente al debate desatado en torno de esta suba, y que el ombudsman de la Nación, Eduardo Mondino, alentó mediante una resolución que reclama llamar a audiencia pública para conocer los fundamentos del incremento.

Para el Gobierno el motivo está claro. Según la resolución número 13, el incremento está habilitado, en principio, por un aumento en el costo de las prestaciones, que fue constatado mediante una auditoría de profesionales de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Ese incremento en esta ocasión será cubierto por el bolsillo de los usuarios, camino para evitar que se refuerce aún más la subvención que cobran trenes, colectivos y subterráneos, los tres medios involucrados. Según los considerandos de la norma, este criterio estaría basado en la mejora en el salario real de la población y la baja en la desocupación.

Pero la dinámica y complejidad de los costos –con algunos capítulos opacos–, no permite razonamientos tan lineales. En todos estos medios de transporte, el rubro personal implica más de la mitad de la estructura de costos y cualquier incremento tiene un impacto que incide en la ecuación global. “Si el ajuste salarial para el año fuese del 15 por ciento, absorbería la mayor recaudación obtenida por el nuevo aumento”, advierte ante este diario Daniel Millaci, titular de CEAP, una de las varias cámaras del autotransporte. De ser así, la puerta se abre para presionar por una nueva suba o más subsidios.

Aproximadamente el 50 por ciento de las erogaciones de los colectiveros es cubierto con la recaudación tarifaria. Para el resto existe la compensación estatal por una doble vía. Una es la del gasoil a precio diferencial: las empresas pagan 0,55 el litro contra 1,30 peso que oblan los grandes consumidores. La otra es una contribución dineraria por empresa que paga Transporte, cuyo monto surge de una fórmula polinómica que contempla factores como los kilómetros recorridos y pasajeros transportados por cada línea. Mondino reclama audiencia pública para desmenuzar todos estos números, incluidos los de este engorroso régimen de compensaciones.

En el caso de los trenes subterráneos o de superficie, el costo de los salarios también tiene un peso relativo grande y el auxilio estatal para cubrir el déficit operativo es aún mayor. Trenes de Buenos Aires (TBA, operadora del Mitre y Sarmiento), recaudaba, antes de este último aumento, 9 millones de pesos por mes y cobra 25 millones como compensación. Es la línea que recibe proporcionalmente menor apoyo estatal y por pasajero transportado el subsidio llega a 1,89 peso, casi el triple de lo abonado por el usuario.

También en el caso, las paritarias en ciernes amenazan neutralizar la mejora en la recaudación que obtendrán las operadoras ferroviarias urbanas con el aumento. Según recuerdan las empresas, esto es lo que ocurrió el año pasado, cuando las tarifas subieron 10 centavos para los tres medios, ajuste de entre el 12 y el 18 por ciento. Lo que prometía ser un alivio para las arcas públicas, en rigor no lo fue: el subsidio global siguió aumentando y la mejora de principio de año se habría “neutralizado” con la mejora salarial de los trabajadores de las líneas.

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