"No estaba siendo sincero conmigo".

TENIS / CORIA: El Mago reconoce que venía jugando "más por la presión de la gente" y que el trabajo con un psicólogo lo ayudó a convencerse. Y dice que se pudo haber retirado si le ganaba Roland Garros 2004 a Gaudio.
Cuatro horas estuvo Guillermo Coria, sonriendo de a ratos, soltando las lágrimas, pidiendo segundos para aguantar el llanto, intentando mostrarse seguro en un momento difícil para él: la aceptación del retiro del tenis. En el Vilas Club, primero explicó sus sensaciones en rueda de prensa, y más tarde se sentó a charlar con Olé.

-Anunciaste la despedida por radio y mencionaste un tema difícil, que no querías revelar, que fue la causa de tu bajón y que explicarías al lanzar tu autobiografía.

-Sí, pero consultando y asesorándome bien, ahora no creo que algún día lo vaya a contar. Es revolver algo que... no va a ser bueno revivirlo... No la voy a pasar bien e iba a opacar este momento, lo que logré en el tenis. A mucha gente le quedan dudas, se preguntan qué será... Yo no pongo excusas de porqué caí tanto en el ranking. Fueron pasando cosas que me fueron desgastando y quemando la cabeza.

-¿El libro sigue firme?

-Sí, puede ser, puede que no... No sé... Hay muchísimas cosas que me fueron pasando, pero por ahí las cuente en las clínicas. Carla tiene anotado en su agenda los días que pasamos juntos desde que viajamos. A todo el mundo le gustaría escribir su libro. Si eso ayudara a alguno, me sentiría satisfecho.

-Un libro tuyo sería una rareza en el tenis. Tu historia es extraña.

-Puede ser. Hay cosas que puedo contar, otras no. Podría decir las veces que me equivoqué con elecciones... Pero me voy limpio. Nunca acepté guita para ir para atrás, nunca hice negocios con nadie, eso me deja tranquilo. He hecho declaraciones criticando a alguien pero nunca buscando maldad. Me han atacado mil veces, como Gastón (Gaudio), que me criticó un montón de veces, y nunca salí a contestar, nunca traté de generar problemas.

-Los últimos intentos de regresar se frustraban y siempre volvías a empezar. ¿Pensás que podrías haber terminado antes?

-Es verdad que en los últimos meses jugaba más por presión de la gente, por querer taparle la boca a alguno, con bronca, y no sirve. Cuando trabajé con un psicólogo, que fue espectacular, me di cuenta de que tenía que pensar más en mí y no jugar para los demás, para cumplirle sueños a gente. Si seguía así, en la calle me iban a volver loco. No estaba siendo sincero conmigo.

-Cuando empezaron a manifestarse tus problemas, despreciabas a la psicología. Ahora hablás de que hiciste un trabajo espectacular en eso. ¿Qué te hizo cambiar?

-Hace bastante que vengo trabajando. Recorrí todos lados. Cuando empecé a trabajar la parte neurológica, de concentración, el trabajo que hice en el centro Acumen me ayudó muchísimo. Y ahí trabajé con Pablo (Pécora, psicólogo), que sirvió en este tramo.

-¿De qué te diste cuenta analizándote?

-Que había perdido la motivación. Que no quería competir, que no tenía maldad de querer vencer al rival. Que si uno no tiene un sueño, se hace difícil avanzar. No estoy loco (sonríe).

-Cuando empezaste en el tenis, ¿qué te veías haciendo a los 27 años?

-Desde chiquito dije que a los 26 me retiraba. Siempre pensé que me iba a ir joven. Los golpes duros, el doping, la operación, me acortaron todo. Muchas veces jugué con bronca, con odio, y eso te mata. Al tenis no se gana con la manito, se necesita estar bien de la cabeza. Me habría encantado tener una carrera de diez años espectacular estando ahí arriba, pero yo prefiero los años que estuve dando lo mejor de mí, y no diez años siendo siete, ocho, once, quince del mundo... No me cambiaba nada.

-En la entrevista por radio también dijiste que si ganabas la final de Roland Garros 04, te retirabas. ¿Cómo es eso?

-Era una idea, sí, por ahí era como tocar el cielo ya... No sé... Por el odio que tenía también, lo que me había pasado... Lo veo en Gastón: ganó Roland Garros, lo máximo que puede lograr un argentino, y le fue bien sólo en 2005. Después no. ¿Qué te garantiza que con el título me cambiaba la vida? Si ganaba ahí, no sé si habría vuelto de la operación con el hombro hecho mierda. Ni en pedo me iba a España para la rehabilitación. Sobre Roland Garros, es injusto recalcar sólo un momento para hablar de la debacle de mi tenis.

-Es que antes de eso parecías un Nadal. En polvo, los rivales entraban a la cancha derrotados...

-Es que eso me desgastó también... Por ahí hubiera sido bueno tener alguien que me calme... Lo de Nadal es impresionante, cómo aguanta tanto tiempo, pero es lógico que en algún momento haga así (pulgar para abajo), pierda la motivación y se venga a pique. El juego nos desgasta. Encima los aviones, que toda mi vida sufrí estando ahí arriba. Son cosas que te van sacando energías. Los triunfos y logros no tapan las cosas malas.

-¿Cómo vas a recordar esa final con Gaudio?

-No la puedo recordar con bronca. Todos los días, tenía a 20 ó 30 personas diciéndome que ya era el campeón. Y con 22 años, un pendejo, me banqué la presión y llegué a la final. Ahí se me cruzaron un montón de cosas en la cabeza, venía fácil el partido, me jugó en contra, no lo supe manejar. Así y todo, acalambrado, luché y tuve dos match points. No me puedo sentir mal, di todo.

Piensa en las clínicas que dará en el Interior. En la Academia que puede abrir en Buenos Aires... En cómo acostumbrarse a esta nueva etapa.

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