El que estaba agrandado era Boca

Con goles de Insúa, Gaitán y Battaglia, el conjunto de Basile cumplió una actuación convincente en la calurosa tarde y quedó a cinco puntos de la vanguardia, aunque lamentó la lesión de Riquelme, que podría estar un mes sin jugar.
Boca consiguió ayer un triunfo muy importante, no sólo porque le permite seguir prendido en la pelea por el título e ilusionarse con su ingreso a la Copa Libertadores sino, porque logró lo que no había podido desde el inicio del torneo: con muy buenas jugadas colectivas, le metió tres goles a Chacarita y, también por primera vez en el certamen, consiguió cerrar un partido sin recibir goles.

Está claro, las diferencias entre Boca y Chacarita eran grandes y por eso los locales no tuvieron problemas para dominar el trámite de principio a fin, salvo durante el breve pasaje en el que el equipo de Basile pareció levantar el pie del acelerador.

La clave del triunfo fue el trabajo colectivo de Boca. Mientras que, bajo un calor agobiante, Chacarita apenas insinuaba algo de peligro cuando el rápido Alustiza se metía entre Krupoviesa y Morel Rodríguez, el conjunto local fue soltando poco a poco ese juego asociado que relampagueaba cuando comenzó su seguidilla de triunfos y que terminó de asomar en el partido frente a Tigre, y así pudo llegar al gol.

La apertura del marcador fue a los 17, tras una buena combinación entre Medel, muy atento el chileno al juego durante la primera mitad, quien desbordó, amagó en el área y sacó un centro atrás para Insúa, que se acomodó y con un zurdazo cruzado vulneró el arco que defendía Cejas.

Para el equipo de Gamboa, las mejores oportunidades llegaron cuando Boca pareció levantar el pie del acelerador. Pero los cabezazos de Grabinski y Parra, a los 34, se fueron desviados. Con la salida de Riquelme –quien sufrió un golpe en el pie derecho y se resintió de una lesión en la planta del pie– y el ingreso de Chávez, que esta vez entró en buena sintonía, Boca mejoró su propuesta y retomó el control del juego.

Así fue que en la jugada más linda del encuentro, que incluyó paredes entre Chávez, Insúa –quien pasó a jugar de enganche– y Gaitán, el volante improvisado compañero de ataque de Palermo, definió con un toque de zurda dentro del área para poner el 2-0. Aplaudió Palermo la inventiva y hasta Basile saltó desde el banco de suplentes dando muestras de júbilo.

El partido lo cerró Battaglia –la figura– cuando a los 53, luego de una buena jugada entre él y Rosada, que Palermo agilizó con un buen pase a Chávez, éste envió el centro que el volante conectó ingresando solo sobre el segundo palo para empujarla con la derecha y poner el 3-0 definitivo. Pudo descontar Núñez, pero Abbondanzieri respondió y así pudo conservar el cero en su arco.

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