Esta vez, una tradición sin monarca.

La ausencia del campeón, Nadal, es el gran tema previo al tercer Grand Slam del año, que comenzará mañana; todos hablan del N° 1 del mundo.
Desde el cielo, por la pequeña ventanilla del Jumbo, no se alcanza a percibir aún la sensación, pero, en cambio, se luce el novedoso techo retráctil del mágico, tradicional y renovado Court Central de Wimbledon. Afuera, los 12 grados desmienten la llegada, hoy, del verano. La humedad es la de siempre. El frío es el mismo que recorrió los pasillos aún semivacíos de The All England Lawn Tennis & Croquet Club, un día después de la explosión de la noticia de que Rafael Nadal, el número uno del mundo, no defendería su título a partir de mañana, cuando Church Road se transforme en un mar de gente, pese a todo. Porque este certamen de tenis, el más importante del mundo, está por encima de los nombres y de las circunstancias.

Lo que no puede evitar es el cimbronazo. Los problemas crónicos en las rodillas dejaron a Wimbledon sin su último rey, algo que sucederá apenas por cuarta vez en la era abierta, desde 1968. Para Nadal, el último fue un mes terrible, en el que cedió su imperio de Roland Garros, no pudo desenfundar su raqueta por el honor de Queen´s y ahora tampoco por el del tercer certamen de Grand Slam de la temporada.

"Es una pena para el torneo y para mí mismo, porque amo jugar con él, es mi mayor rival. No se puede comparar lo que pasó en París; allá estábamos en el medio de la competencia cuando él perdió, y yo nunca había sido campeón allí. Acá le gané dos finales a Rafa, o sea que sé que puedo vencerlo. No siento ahora una presión extra para ganar el torneo. Aunque desde París tengo mucho menos peso sobre mis hombros. Entro en los torneos un poco más relajado ahora."

¿Quién habla? Roger Federer, el suizo que se quedó con el tan anhelado cetro del Abierto de Francia, que ahora ve enorme la posibilidad de recuperar la corona británica y que sabe que, si lo consigue, tendrá una frutilla que no está en venta aquí: el número 1 del mundo.

La ausencia de Nadal revolucionó el mundo particular de este torneo en el que todavía arman los últimos puestos y los proveedores empiezan a dejar su mercancía. El cuadro principal de los varones cambió para los preclasificados. Juan Martín del Potro, quinto favorito en los papeles, pero cuarto en la realidad, pasó a ocupar el lugar de su amigo Rafa, que era el primero. O sea que se medirá en el debut con el francés Arnaud Clement, algo que no causó mucha gracia al tandilense. "Y... a mí mucho no me favoreció el cambio, porque iba a jugar con Seppi y ahora me toca con Clement, que el año pasado llegó a los cuartos de final", dijo Delpo, no con poca razón. Podría encontrarse en la segunda vuelta con Lleyton Hewitt, ex número 1 y ex campeón aquí; con Radek Stepanek, futuro rival por la Copa Davis, en la etapa de octavos, y con Roddick, en la de cuartos. No es poco en un torneo de por sí traicionero.

Claro que a Del Potro le sobran condiciones como para avanzar. Y si lo hace, en la semifinal le tocaría la gran esperanza local, Andy Murray, a quien los británicos ven más cerca que nunca del sueño de devolverles la corona. "Es una lástima. Estuve expectante los últimos días. Debe de ser duro para alguien como él no poder defender el título. Creo que todos queríamos verlo. A mí me encanta, es mi jugador favorito. En cuanto a mí, tengo más armas que el año pasado para ganar. Definitivamente me siento con chances de ganar el campeonato", comentó el escocés, aludiendo a Nadal.

"Es algo feo para él, por lo que significa este certamen porque da a Federer la chance de que lo pase en el ranking y vuelva a ser el número 1. Debe de ser difícil bajarse de un torneo como éste, pero para los grandes campeones como él, si no están diez puntos es mejor no presentarse", agregó el tandilense sobre su amigo español.

Guillermo Cañas, un guerrero como Nadal, habló del estilo de juego: "Tiene un físico especial, se bancó partidos tremendos. Es lógico que pague precios. Es joven y va a jugar muchos años más, pero por su estilo es propenso a las lesiones y va a tener que convivir con eso".

Como campeón, Nadal debía abrir el juego mañana en la cancha central, pero el árbitro general, Andrew Jarrett, decidió que la competencia empiece por la parte baja de los cuadros masculino y femenino, por lo que es Federer quien tendrá ese honor frente a Yen Hsun Lu, natural de Taipei.

Hoy, el día anterior al inicio del certamen, en el que tradicionalmente los campeones ofrecen sendas conferencias de prensa, está pautada sólo la de Venus Williams, que el año pasado le ganó la final a su hermana Serena. Esta última dijo ayer: "Me entristeció la noticia. Soy fanática de Nadal. Estoy segura de que debe de haber muchos jugadores que están festejando".

Para Maria Sharapova, que aún se recupera de una operación en el hombro derecho, "es realmente desafortunado para un gran competidor, con tantos buenos recuerdos aquí". La rusa se decantó hacia el expreso suizo: "¿Federer? Creo que con Nadal en el cuadro también tenía muy buenas posibilidades de ganar".

Los raquetazos en los entrenamientos de ayer se frenaron de golpe pasadas las 17. La lluvia metía sus narices. Una pena caída del cielo.

* Cambio en el programa argentino

La baja de Rafael Nadal causará también que sean otros los argentinos que debutarán mañana. Se presentarán Juan Mónaco, Agustín Calleri, Máximo González, Sergio Roitman, Diego Junqueira y Guillermo Cañas (estos últimos se medirán entre sí), además de Gisela Dulko entre las chicas. De todas formas, la confirmación del programa será hoy.

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