Esta ya es otra elección

Puede haber indecisos, pero ya no habrá indiferentes. A dos semanas de las elecciones, la convocatoria a una consulta popular en la ciudad, producto de "la madre de las batallas" entre el intendente Daniel Giacomino y el sindicato de los municipales, desbordó la hasta aquí insulsa campaña de aspirantes al Congreso por Córdoba.

El conflicto mudó el efecto plebiscitario que tienen todas las legislativas del eje K-anti K, que no generaba mayor tensión en la provincia, a una polarización cordobesa: Juez-anti Juez. Hay que computarle a los estrategas de Giacomino el logro de pegar el enfrentamiento con el Suoem con la puesta en discusión de la gestión del ex intendente. El deslizamiento del centro de la campaña, que ahora es más evidente, ya se podía adivinar antes del llamado a consulta popular, con el cambio en las estrategias publicitarias y discursivas de los candidatos. Desde las bravatas en los actos hasta cuidados spots televisivos (hay uno en el que aparece la primera dama, Alejandra Vigo, castigando a Juez), los terceros en la pelea buscan atraer el polo opuesto al ex intendente, olvidando el demodé ataque a los Kirchner como principal arma de campaña.

El juego del intendente. Era ahora o nunca. Para Daniel Giacomino, el contexto preelectoral le da la última oportunidad en su gestión para avanzar contra la desmesurada proporción del presupuesto municipal que se tragan los salarios y sus complementos: horas extras, adicionales, prolongaciones de jornada y un variado etcétera. En el análisis de los hombres del intendente la proximidad de las elecciones colocó al gremio en una posición de vulnerabilidad: el apoyo a Luis Juez debía actuar como un dique a las protestas, para no afectar el voto al ex intendente. En este escenario, observaron, a un gobierno débil, que no tiene mayoría legislativa ni visados fáciles en el Tribunal de Cuentas, le era posible imponer recortes impensables sin la cercanía electoral.

El Suoem largó desconcertado. Se tragó el sapo del recorte de horas extras y no puso toda la carne en el asador para atacar los cortes de contratos de empleados con antecedentes penales. Aquí podría haberse detenido Giacomino y computado una victoria (su primera) sobre el gremio. Pero fue por más: avanzó con la eliminación de las prolongaciones de jornadas (horas extras consolidadas en el tiempo) y saltó la térmica. Ahí el Suoem dejó de contenerse y salió a la calle, a protestar, a cortar calles, a dejar sin servicios la ciudad.

Vale preguntarse ahora cuál era la meta perseguida por el intendente: ¿quería un recorte viable de la cuenta sueldos o la reacción del gremio?

Es claro, hoy, que el intendente buscaba el escenario agonal para llevar la batalla con el Suoem al plano electoral. El recurso plebiscitario, común en gobiernos populares como el de Hugo Chávez o Evo Morales, es útil para salir de los callejones sin salida en el que entran los sistemas políticos cuando se desarman las mayorías y los bloques de poder.

Habrá que ver si se puede hacer esta consulta en los exiguos tiempos que imaginó Giacomino, si la autoriza la Justicia electoral y, luego, si podrá influir de manera decisiva en un conflicto laboral regido por sus propias lógicas.

La dinámica del conflicto lleva a pensar que se vendrán nuevos días violentos en la ciudad. ¿Podrá más la bronca a los vilipendiados empleados municipales o el hastío por el caos urbano? Pichón de disyuntiva.

La pelea del gobernador. La Provincia tiene un bajo costo por el conflicto que dejó, en las últimas horas, a pie a 300 mil cordobeses. De baja calidad y alta beligerancia, el transporte de corta, media y larga distancia, casi no es visto como un servicio cuyos defectos puedan achacarse al gobernador Juan Schiaretti. Así es como pudo mostrarse en Río Cuarto –donde el paro de Aoita no sólo afectó los trayectos entre ciudades sino al mismísimo transporte urbano de pasajeros– en un acto proselitista, como anfitrión de los properonistas Claudia Rucci y el sindicalista Gerónimo "Momo" Venegas.

A costa de una inversión publicitaria que sólo los malabares de la política pueden justificar dentro de lo permitido por la ley electoral, Eduardo Mondino dejó de ser un desconocido y ya figura en segundo término en las encuestas. Con esta tranquilidad, Schiaretti comenzó a tejer alianzas nacionales para el 29: además de su conocida cercanía con Reutemann y Jorge Busti (ex gobernador y líder del PJ entrerriano), tiró su primera línea con el properonismo, que disputará la sucesión por derecha a los K.

El 29 será otro país, imagina, sueña Schiaretti. Por eso, llevó a la Corte el atraso en el giro de fondos nacionales. El problema, para él, vendrá si no cambia ni tanto ni todo. "Se pondrá bonito", dicen, jugando con las palabras, cerca del gober.

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