Lo que está en juego el 28

Por Alfonso Prat Gay.

En junio la ciudadanía manifiesta, a través del voto, su evaluación de los primeros dos años de gestión del Gobierno, como en toda elección de mitad de camino –18 meses en este caso, gracias al adelantamiento de las elecciones.

En junio la ciudadanía manifiesta, a través del voto, su evaluación de los primeros dos años de gestión del Gobierno, como en toda elección de mitad de camino –18 meses en este caso, gracias al adelantamiento de las elecciones. Con una sola acción (el voto) los ciudadanos le "ponen nota" a las múltiples acciones del Gobierno y de la oposición desde la última elección.

El triunfo kirchnerista de 2007 se basó, como es habitual, en el desempeño económico de entonces y en la promesa (la única de la campaña) de una mayor calidad institucional.

Entiendo, por tanto, que serán estas dos cuestiones, junto con la inseguridad, las que ponderará el electorado al aprobar o reprobar la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, premiándola o castigándola con más o menos bancas en el Congreso Nacional.

En cuanto a la primera cuestión, desde octubre de 2007 se destruyeron más de 150 mil puestos de trabajo registrados; la pobreza (bien medida) aumentó en 1.5 millones de personas; la inflación (bien medida) promedió el 25% anual; los despachos de cemento cayeron un 14%; la producción de autos un 33%; la cosecha un 35%; las importaciones un 37%. Además, el Gobierno profundizó la recesión aumentando impuestos cada vez que pudo.

En cuanto a la calidad institucional, desde octubre de 2007 el poder lo ejerce el presidente del Partido Justicialista antes que la Presidente de la Nación.

El Poder Ejecutivo ha reasignado partidas presupuestarias por más de $40 mil millones, gracias a la plena vigencia de "los superpoderes"; el consejo de la magistratura ha aumentado su presión sobre los jueces.

Se ha profundizado la mentira del INDEC; se han confiscado las cuentas individuales de los futuros jubilados; el Gobierno ha confrontado y sigue confrontando con el campo, uno de los sectores más dinámicos de la economía; se han adelantado las elecciones y desde el oficialismo se han promovido candidatos que seguramente no van a asumir.

Lo que está en juego el 28 de junio es un cambio del rumbo económico que permita torcer la dinámica recesiva de la economía, que proteja el empleo, detenga el aumento de la pobreza y distribuya la riqueza en la práctica y no tan sólo en el púlpito.También está en juego un cambio institucional que restablezca la independencia de los poderes, la verdad, el sentido común y el diálogo, y que termine con la división promovida desde la máxima autoridad de la Nación.

El 28 de junio lo que nos jugamos los argentinos es simple. Seguimos llevando los problemas a un abismo insondable o los empezamos a solucionar. Tan sencillo como eso. Las soluciones no son complejas y habremos de debatirlas en el ámbito adecuado: el Congreso Nacional.

No debemos tenerle miedo al 28 de junio. Nuestro visitante ilustre de esta semana, Bill Clinton, el mejor presidente de Estados Unidos en décadas, gobernó 6 de sus 8 años con mayoría republicana en el Congreso.

Confío en que el matrimonio presidencial haya aprovechado la amable cena que compartieron en Puerto Madero para preguntarle a Clinton cómo lo hizo.

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