Ahí está Fontana.

Cantó victoria en el TC tras casi dos años. Fue el mejor en Rafaela, llevó a su Dodge con jerarquía y logró que esta vez... no ganara Pechito López.
Necesitaba una carrera así el Turismo Carretera. Interesante como ninguna de las de esta temporada. Con varios sobrepasos en los puestos de punta como no se veían hace rato. Con el triunfo de la última marca (Dodge) que faltaba para reflejar la competitividad de la categoría. Con mucho publico, aunque tal vez no tanto como las 52,000 espectadores declarados oficialmente. El veloz Autódromo de Rafaela suele dar para estas cosas. Sería bueno que se corriesen más carreras nacionales. Tan bueno como mejorar su pista e infraestructura y que sus hoteleros no aceleren tanto los precios.

Necesitaba Norberto Fontana una victoria en el TC. Estadísticamente para, en su carrera número 100, romper una serie de 30 fechas y casi dos años (desde el 3 de junio del 2007 en Nueve de Julio) sin victorias en la categoría. Deportivamente para confirmar su condición de principal carta de Dodge en el campeonato. Su triunfo más los abandonos de Ortelli (balancín), Ugalde (temperatura de motor) y Castellano (motor) y el discreto domingo de Aventín lo elevaron de quinto a la cima.

Personalmente también necesitaba Fontana este reencuentro con la gloria. Para olvidar un 2008 complicado con el obligado cambio dentro del JP Racing a ese Ford que aún recuerda como "indomable". El retorno al Dodge que le dio el título en el 2006 devolvió al ex Fórmula 1 a los niveles de punta.

No fue una victoria más para Fontana. Fue la que precisaba su orgullo. Ese que, al igual que otros colegas nacionales, se sensibilizó en las ultimas semanas con las cuatro victorias consecutivas de José María López. Se vio la satisfacción que en Fontana despertó este triunfo al reconocer con una pícara sonrisa que "estuvo bueno cortarle la racha a Pechito..." Su orgullo pareció escapar de su antiflama en el repetido relato del éxito ante el rival al que más quería vencer.

Ese orgullo, sumado a la seguridad y la felicidad de la victoria, le dieron a Norberto el envión para soltar un "Pechito se pasó de la raya..." en el recuerdo de esas primeras vueltas de un áspero duelo que provocó la escapada en punta de José Ciantini. "Largué bien, pero Pechito me dejó sin espacio en la primer chicana y en la segunda se me tiró con todo. Menos mal que tenia bien calibrados los espejos retrovisores, lo vi y levanté. De lo contrario, ahí quedábamos los dos..." explicó antes de contar el momento del sobrepaso "Lo pasé por afuera, Pechito estiró el frenaje y me pegó atrás. De casualidad no hice trompo" dijo Fontana.

Superado el escollo de Pechito, Fontana apuntó a Ciantini. Parecía dificil. Pero estaba escrito que este era el día de Fontana y su rendidor Dodge. El despiste de Verna, seguido del choque con Catalán Magni, obligó a la entrada del auto de seguridad. Fue el principio del fin para la ilusión de ganar de Ciantini. Al reanudar la velocidad plena, en el giro 12, Fontana lo pasó y fue rumbo al triunfo que el TC y él estaban esperando.

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