"Esta final es un sueño".

CHAMPIONS LEAGUE: Un misil de Iniesta en el descuento le dio al Barsa, que jugaba con diez, el pase al partido decisivo contra el Manchester y a Messi la chance de jugar el que se perdió en 2006.
Del otro lado de la línea, la voz de Lionel Messi trata de hacerse audible en medio de un bullicio infernal. El avión de la delegación del flamante finalista de la Champions League está a punto de dejar Londres y los hinchas que pagaron para compartir el vuelo con el plantel sienten que hicieron la mejor inversión de su vida. El festejo explota en la aeronave... Es así este Barsa 2009: además del cansancio propio de la seguidilla de partidos que lo lleva a poder soñar con la triple corona Champions League-Liga-Copa del Rey hay que estar apto para bancarse los festejos. "Ja, la verdad que sí, que lo que festejamos por este partido y el otro día con el clásico también suma al cansancio... Pero la felicidad es más grande y hace que el esfuerzo valga la pena", le cuenta Messi a Olé.

Leo no tuvo un gran partido. Pero apareció en el momento justo para dominar la bola dentro del área y, síntesis de la virtud que mostró el Barsa (la paciencia), abrirla para Iniesta en vez de intentar el remate... Y así, con ese gol que porque es de visitante hace de este 1 a 1 un triunfo con pasaje a Roma, puede darse el gran gusto de jugar su primera final de Champions League. Porque en el palmares de la Pulga figura el título del 2006, pero él, debido a una lesión muscular (¡justo frente al Chelsea!) se perdió esa definición de París contra el Arsenal. "Esta final es un sueño porque no pude estar en la del 2006", cuenta y devela lo lejos que la vio cuando el gol de Essien parecía decisivo: "La verdad, me acordé de lo del año pasado en Manchester (NdeR: el Barsa fue eliminado en semi por el United) y pensé que nos podíamos quedar otra vez afuera. Pero el fútbol fue justo. Tuvimos fe hasta el último minuto y por suerte llegó".

Lo dicho, ni el Barsa ni Leo jugaron como, por caso, lo hicieron el sábado en el Bernabéu. Y el Pulga tiene una explicación para eso: "De entrada, el Chelsea se cerró bien atrás, nos presionó y se encontró con ese golazo. Y después se nos hizo difícil porque ellos son un gran equipo y con jugadores que son mucho más fuertes que nosotros, que nos ganaban en el cuerpo a cuerpo. Pero por suerte apareció Andrés y solucionó ese problema. Ahora ojalá veamos otra vez el gran fútbol del Barcelona en la final".

Lo del miércoles 27 en Roma puede venir con bonus para Leo. Porque al título le puede seguir ser el goleador del torneo (es líder con los ocho que lleva) y, además, ganarle cara a cara el duelo a Cristiano Ronaldo para quedarse con los premios a mejor jugador del 2009. Aunque él prioriza lo grupal: "Esas son cosas lindas, pero lo más importante es que gane el Barcelona. En Roma creo que se verá a los dos equipos del momento. Ojalá nosotros podamos demostrar que somos los mejores del mundo".

Comentá la nota